Investigadores de la Universidad Ben-Gurion del Negev (BGU), en Israel, identificaron una proteína clave que desempeña un papel central en la propagación del cáncer de mama triple negativo, una de las formas más agresivas y difíciles de tratar de esta enfermedad.
El estudio, liderado por los profesores Etta Livneh y Moshe Elkabets y publicado en la revista Signal Transduction and Targeted Therapy, encontró que la proteína PKC-eta impulsa la metástasis, es decir, el proceso mediante el cual las células cancerosas se diseminan a órganos vitales como pulmones, hígado y cerebro, siendo la principal causa de mortalidad en pacientes con este tipo de cáncer.
El equipo descubrió que la PKC-eta aumenta la movilidad de las células cancerosas, activa programas genéticos que favorecen su propagación y se relaciona con la proteína YAP dentro de la vía de señalización Hippo, un sistema clave en el control del crecimiento celular y la formación de tumores.
Los científicos también identificaron un péptido natural capaz de degradar esta proteína, lo que impide su acción y reduce la capacidad de las células cancerosas de invadir otros tejidos. Este hallazgo abre la posibilidad de desarrollar terapias dirigidas más precisas y menos tóxicas que la quimioterapia tradicional.
Además, el estudio sugiere que PKC-eta podría funcionar como un biomarcador para identificar a pacientes con mayor riesgo de desarrollar metástasis, lo que permitiría tratamientos más personalizados.
A pesar de que al momento los resultados de los estudios han sido prometedores, los investigadores explicaron que aún es necesario realizar validaciones adicionales para garantizar la seguridad y eficacia de posibles tratamientos en seres humanos.
Información e imagen: Ben Gurion University y Scienmag











