Una nueva investigación sobre los Rollos del Mar Muerto busca resolver una interrogante que durante décadas ha intrigado a los especialistas: si el calendario de 364 días documentado en algunos de los manuscritos de Qumrán fue realmente utilizado por la comunidad que produjo o preservó estos textos, o si se trataba únicamente de un modelo religioso ideal.
El calendario estaba compuesto por 52 semanas exactas y dividía el año en cuatro periodos de 91 días. Esta estructura tenía una ventaja importante: las festividades religiosas caían siempre en los mismos días de la semana, lo que permitía mantener un orden litúrgico fijo y predecible. Este sistema era diferente del calendario lunar-solar utilizado por otras corrientes del judaísmo de la época.
Según el estudio, realizado por la investigadora Eshbal Ratzon de la Universidad de Tel Aviv, el calendario de 364 días fue utilizado durante un tiempo por la comunidad de Qumrán, pero posteriormente fue abandonado cuando comenzó a desfasarse con respecto a las estaciones y mejoraron las relaciones con el rey asmoneo Alejandro Janeo.
En este contexto, señala que esta medida de tiempo pudo haberse utilizado de manera práctica durante los primeros años de la comunidad de Qumrán, aproximadamente desde el siglo II a. e. c. lo que explicaría que las diferencias calendáricas pudieron haber sido uno de los factores que separaron a este grupo de las autoridades religiosas de Jerusalem.
Lo anterior, ayuda también a comprender mejor cómo las diferencias en la forma de calcular las festividades y organizar el tiempo podían tener profundas implicaciones religiosas y sociales.
Los Rollos del Mar Muerto, descubiertos a partir de 1947 en las cuevas cercanas a Qumrán, continúan proporcionando información valiosa sobre la diversidad de corrientes judías existentes durante el periodo del Segundo Templo.
Información y fotografía: Tel Aviv University Trust; Eurekaalert y El Confidencial











