Un equipo de investigadores del Instituto Weizman de Ciencias, el Centro Médico Sheba y la Clínica Mayo, desarrolló el primer atlas digital abierto de un hígado humano sano, un avance que podría transformar el tratamiento de enfermedades hepáticas como el hígado graso.
El estudio, publicado en la revista científica Nature, reveló que el hígado humano funciona en ocho zonas específicas y no en tres, como se creía hasta ahora.
Los científicos utilizaron técnicas avanzadas de secuenciación de ARN de célula única y mapeo espacial de alta resolución, lo que permitió analizar miles de células y ubicar cada una dentro del órgano con una precisión de apenas dos micras, mucho menor al grosor de un cabello humano.
La investigación también descubrió diferencias importantes entre el funcionamiento del hígado humano y el de los ratones de laboratorio, cuestionando la dependencia de modelos animales para estudiar enfermedades hepáticas y desarrollar medicamentos.
El proyecto fue liderado por el profesor Shalev Itzkovitz y se basó en muestras obtenidas de ocho donadores vivos y sanos, algo poco común en este tipo de estudios, ya que investigaciones anteriores utilizaban tejidos cercanos a zonas enfermas.
Los especialistas señalaron que este atlas permitirá desarrollar terapias más precisas para enfermedades como la esteatosis hepática metabólica, conocida como hígado graso, al identificar exactamente qué zonas del órgano participan en la acumulación de grasa.
Agregaron que, además, podría impulsar avances futuros en diagnósticos personalizados, trasplantes y medicina regenerativa, al ofrecer una comprensión mucho más detallada de cómo funciona un hígado sano.
Información e imagen: Aurora y The Times of Israel











