Con el objetivo de reducir los enfrentamientos en su frontera y abrir una vía hacia la estabilización del conflicto marcado por la actividad del grupo integrista Hezbolá, el pasado 14 de abril, Israel y Líbano mantuvieron en Washington sus primeras conversaciones diplomáticas directas desde 1993.
Durante el encuentro en el que participaron los embajadores de Israel y Líbano en Estados Unidos, Yechiel Leiter y Nada Hamadeh Moawad, respectivamente y el secretario de Estado norteamericano Marco Rubio, se abordaron temas claves como la seguridad en la frontera norte de Israel, la implementación del alto el fuego de 2024 y la creación de mecanismos para evitar nuevos enfrentamientos.
Asimismo, se habló sobre el fortalecimiento del Estado libanés para recuperar el control de su territorio frente a Hezbolá y sobre las medidas para atender la crisis humanitaria, incluyendo el retorno de más de un millón de desplazados y la reconstrucción de zonas afectadas por la guerra.
Tras la reunión, ambas partes coincidieron en la necesidad de frenar la influencia de Irán y de Hezbolá, cuyo desarme o debilitamiento fue planteado como condición para una estabilidad duradera. Sin embargo, esta cuestión evidenció profundas diferencias entre las partes, especialmente porque Líbano insistió en avanzar primero hacia una tregua total, mientras que Israel rechazó un alto el fuego mientras continuaran los ataques.
El diálogo se produjo en un contexto de enfrentamientos en la zona y fue rechazado abiertamente por el líder de Hezbolá, Naim Kassem, quien aseguró que el grupo extremista, aliado de Irán, “no se considera vinculado a ningún acuerdo” y más aún, intensificó sus ataques a Israel, incluyendo el lanzamiento de decenas de misiles contra territorio israelí.
A pesar de que no se alcanzó un acuerdo definitivo, las conversaciones permitieron establecer coincidencias básicas entre ambos países, tales como la necesidad de reducir la violencia y continuar el diálogo con mediación internacional, lo que significa un paso relevante para evitar una escalada mayor que dependerá de la capacidad de ambas partes para sostener las negociaciones.
Dos días después, el 16 de abril, a través de sus redes sociales, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó el acuerdo de un cese al fuego de 10 días entre ambas partes, comenzando esa misma noche.
Información y fotografía: The Jewish Chronichle; Aurora; Los Angeles Times; Clarín y Jewish Breaking News











