EAU incluirá el Holocausto en sus programas escolares
A través de su cuenta de Twitter, el pasado 5 de enero la embajada de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) en Estados Unidos informó que “A
A través de su cuenta de Twitter, el pasado 5 de enero la embajada de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) en Estados Unidos informó que “A
El aprender a leer y entender el significado de lo que nos dicen la arquitectura y los monumentos, es algo apasionante. Visitar un país y leer a través de estas grandes hojas de piedra es comprender que la arquitectura no sólo funciona, sino que es testigo de los acontecimientos que en ella se llevan a cabo.
Entre los historiadores hay un debate acerca de si la historia es o no la maestra del hombre. Más allá de los argumentos que puedan presentarse a favor o en contra, nuestra más íntima convicción es que la racionalidad y sensibilidad humanas nos hacen susceptibles a aprender de nuestro pasado personal y colectivo.
Durante cincuenta años, los sobrevivientes del Holocausto y sus descendientes libraron una solitaria e infructuosa batalla para recuperar los bienes depositados en Suiza durante la Segunda Guerra Mundial. La protección que brindaba la Ley de Secreto Bancario, establecida en 1934, se transformó en el principal obstáculo que tenían que enfrentar quienes pretendían recuperar los fondos confiados a los bancos helvéticos.
La historia lingüística de los judíos refleja su dispersión alrededor del mundo. En sus orígenes, el hebreo fue la lengua materna de los judíos hasta que en 586 a.e.c., Nabucodonosor destruyó el Gran Templo de Jerusalem, condenando a los judíos a un exilio temporal. Al regreso de su cautiverio -menos de 100 años después- los judíos se encontraron con un idioma vernáculo distinto. Los conquistadores habían impuesto el arameo para romper con el flujo natural de la vida judía, desalentando muchas de sus formas étnicas y culturales. El arameo se convirtió en el lenguaje principal de los judíos en el Cercano Oriente y el hebreo adquirió formalmente su carácter sacro, utilizándose sólo en las plegarias, estudios y demás cuestiones religiosas.