El judaísmo, en sus diversas manifestaciones, gravita en torno al perfeccionamiento de las relaciones entre los hombres y entre éstos y el Creador. Busca activamente consolidar las normas que conducen a la convivencia social y a la fraternidad humana.
La retórica árabe comienza invariablemente proclamando que Israel no tiene derecho a existir como un Estado judío soberano por ser una entidad artificial creada por las Naciones Unidas.