Una guerra entre civilizaciones. Robert S. Wistrich*
El mayor espectro que sigue rondando a Israel y al pueblo judío al comienzo del siglo XXI es la oleada de terrorismo árabe, musulmán y palestino que se ha abatido durante el último año.
El mayor espectro que sigue rondando a Israel y al pueblo judío al comienzo del siglo XXI es la oleada de terrorismo árabe, musulmán y palestino que se ha abatido durante el último año.
Desde el colapso del sistema socialista el pueblo húngaro lucha por construir una sociedad democrática. En este contexto los judíos de Hungría se enfrentan a una nueva realidad.
El 27 de enero es el Día Internacional de la Memoria del Holocausto en homenaje al trágico desenlace del exterminio nazi. La fecha marca el día de la liberación de Auschwitz, que se proyecta como el núcleo del asesinato de seis millones de judíos, parte de la planeada aniquilación total del pueblo judío y de su cultura, impedido sólo por la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial.
Durante los terribles años de la Segunda Guerra Mundial, gran parte de los europeos permaneció en silencio, colaborando con su indiferencia al asesinato de millones de seres humanos. Paralelamente, una valiente minoría arriesgó su propia integridad luchando contra tanta crueldad para salvar al menos alguna vida.
La liberación de Auschwitz, que marca este día de recuerdo y homenaje, como momento y espacio de la memoria de la Shoa, representa el descarnado genocidio que irrumpió en la historia del siglo XX.
Aquellas personas que decidieron dar refugio a judíos debieron sacrificar su ritmo normal de vida y emprender una existencia clandestina, regida por el pavor a la denuncia y la captura. Los alemanes colocaban por doquier avisos de advertencia contra la ayuda a judíos. Se ejecutaba no sólo a las personas que ocultaban judíos, sino también a toda su familia. Muchas de estas personas fueron encarceladas y asesinadas en campos de concentración.