Una investigación periodística permitió identificar en Mar del Plata, Argentina, una pintura atribuida al artista barroco italiano Giuseppe Vittore Ghislandi (Fra Galgario), titulada Retrato de una dama. La obra habría pertenecido al célebre marchante de arte judío neerlandés Jacques Goudstikker, cuya colección fue saqueada tras la invasión nazi a Holanda en 1940.
La pintura fue detectada en fotografías de un anuncio inmobiliario de una casa perteneciente a la familia de Friedrich Kadgien, un funcionario nazi que huyó a Sudamérica tras la guerra. Al allanarse la propiedad, las autoridades encontraron indicios de que la obra había estado colgada en el lugar, aunque en ese momento ya no estaba.
Poco después, Patricia Kadgien, hija del funcionario nazi, entregó el cuadro a la justicia argentina. Junto con su esposo, enfrenta cargos por encubrimiento de bienes robados en el marco de crímenes de lesa humanidad.
Obras robadas durante el Holocausto siguen emergiendo en colecciones privadas, incluso en otros continentes. El sistema judicial argentino investiga la autenticidad del cuadro y su posible restitución a los herederos de Goudstikker, quienes llevan décadas reclamando piezas de su colección.











