El gobierno británico informó el pasado 29 de marzo que una pintura del siglo XVII que fue saqueada por los nazis en la Segunda Guerra Mundial será devuelta a los descendientes de su propietario original, el coleccionista de arte judío, Samuel Hartveld.
Explicó que la obra, titulada “Eneas y su familia huyen de la quema de Troya”, del pintor Henry Gibbs, ha permanecido en la colección del Museo Tate Britain – uno de los más prestigiosos de Reino Unido – durante más de 30 años y su restitución fue aprobada por el “Spoliation Advisory Panel”, un organismo independiente del gobierno encargado de evaluar reclamaciones sobre obras de arte robadas durante el régimen nazi y que hoy forman parte de colecciones públicas en el Reino Unido.
Samuel Hartveld, un reconocido comerciante judío de arte belga se vio obligado a huir de Amberes junto con su esposa, Clara Meiboom, en mayo de 1940, poco después de la invasión alemana de Bélgica. En su galería, dejó atrás una colección de 66 pinturas, entre ellas la obra de Gibbs y tras su partida, las autoridades nazis confiscaron sus bienes y la mayoría de sus cuadros fueron vendidos o trasladados a distintos puntos de Europa.
Su hijo, Adelin Hartveld, permaneció en Bélgica y se unió a la resistencia, pero fue capturado y ejecutado por los nazis. Aunque Samuel y Clara lograron sobrevivir a la guerra, nunca recuperaron su colección de arte.
En 1994, la pintura de Gibbs fue adquirida por el Tate Britain a la galería Jan Maere en Bruselas, sin conocimiento de su origen ilícito. Diez años después, dos de los bisnietos de Hartveld presentaron una solicitud de restitución. El informe del panel determinó que la reclamación tenía un “fundamento legal y moral evidente”, ya que la pintura fue saqueada como parte de la persecución racial contra los judíos durante el Holocausto.
El Tate Britain aceptó la decisión sin objeciones y su Directora, Maria Balshaw, informó que próximamente recibirá a los familiares de Hartveld para entregarles la obra y declaró que es “un gran privilegio ayudar a reunir esta obra con sus legítimos herederos”.
Por último, través de un comunicado, los herederos de Hartveld manifestaron su gratitud por esta decisión, que definieron como “un reconocimiento de la terrible persecución nazi de Samuel Hartveld”.