El pasado 8 de octubre – un día después del segundo aniversario del terrible ataque del grupo terrorista Hamás a Israel que dejó un saldo de 1200 muertos, cientos de heridos y 251 israelíes secuestrados, de los cuales 48 -no todos con vida – siguen cautivos en la Franja de Gaza y que desencadenó la guerra actual en Gaza – Israel y Hamás firmaron la primera fase de un acuerdo de paz basado en el plan de veinte puntos impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump.
Los principales puntos del acuerdo, alcanzado tras cuatro días de intensas negociaciones indirectas en Sharm el-Sheij (Egipto) con mediación de Egipto, Catar y Turquía y la participación de diplomáticos de Estados Unidos, incluyen:
- Liberación de rehenes: Hamás se compromete a liberar aproximadamente veinte rehenes vivos durante el fin de semana y en los días siguientes a los 28 restantes, sin vida
- Retirada parcial israelí: Israel retirará tropas de varias zonas de la Franja, estableciendo una nueva “línea acordada”.
- Liberación de prisioneros palestinos: Israel pondrá en libertad a varios detenidos como gesto de reciprocidad.
- Apertura humanitaria: Se permitirá el ingreso libre de ayuda internacional, coordinada por organismos supervisores.
- Compromiso de continuidad: Ambas partes acordaron seguir negociando una segunda fase para lograr un alto el fuego permanente.
El plan, elaborado por el Presidente Trump y sus asesores, cuenta de veinte puntos que incluyen etapas posteriores destinadas la reconstrucción de la Franja de Gaza, la creación de un marco de seguridad estable y la eventual trasferencia de la administración civil a una autoridad local renovada.
A pesar de que aún quedan etapas y puntos por aclarar para consolidar un acuerdo definitivo, esta primera fase fue recibida con optimismo por las partes involucradas como “el inicio de un proceso más amplio destinado a devolver la estabilidad a la zona y permitir que los rehenes vuelvan a casa”.
La madrugada del viernes 10 de octubre el gobierno de Israel votó a favor del acuerdo de alto el fuego en Gaza que implica la liberación de rehenes a cambio de prisioneros de seguridad palestinos y el cese de los combates. A partir de ese momento, el ejército comenzó a retirarse a las nuevas líneas dentro de la Franja de Gaza, establecidas en el acuerdo y Hamás tiene 72 horas para liberar a todos los rehenes, vivos y muertos.
Información y fotografía: Aurora











