Tribuna Israelita

“Globalizar la Intifada”…

*Basado en el texto publicado en X (antes Twitter): Visegrád 24 @visegrad24

 

Julio 30, 2025

 

En los últimos años, especialmente a partir de la masacre del 7 de octubre del 2023 y el inicio de la guerra en contra del grupo terrorista Hamás, manifestantes en distintas partes del mundo han coreado consignas como “globalizar la Intifada”, supuestamente en apoyo a la causa palestina.

 

Sin embargo, la mayoría de ellos no sabe realmente que significa el término ni cuál ha sido su impacto en el conflicto y las relaciones entre israelíes y palestinos.

 

Este artículo ofrece una lectura histórica sobre la Primera y la Segunda Intifada así como de sus consecuencias que, lejos de acercar a una solución, agravaron el conflicto entre las partes.

 

Primera Intifada (1987–1993): el inicio de la revuelta

 

La Primera Intifada comenzó el 8 de diciembre de 1987, cuando un conductor israelí de camión impactó varios vehículos en Gaza, provocando la muerte de cuatro palestinos, lo que desató una ola de protestas que incluyó ataques con piedras, huelgas y actos violentos que, para 1993 dejaron un saldo de alrededor de 1,000 palestinos y 160 israelíes muertos.

 

Los Acuerdos de Oslo: una esperanza de paz

 

Los enfrentamientos finalizaron con la firma de los Acuerdos de Oslo el 13 de septiembre de 1993 por el Primer Ministro de Israel Yitzhak Rabin y el líder de la OLP, Yasser Arafat, bajo auspicio de Estados Unidos, que establecieron el marco para el autogobierno palestino en partes de Gaza y Cisjordania.

La OLP se comprometió a renunciar al terrorismo; Israel aceptó retiradas parciales. Se formó la Autoridad Palestina (AP) para gobernar los territorios designados en Cisjordania y Gaza.

 

No obstante, grupos integristas como Hamás y la Jihad Islámica rechazaron el acuerdo y comenzaron una campaña de atentados terroristas en contra de la población israelí. El más mortífero ocurrió el 6 de abril de 1994, cuando un atacante suicida de Hamas hizo estallar un autobús en la ciudad de Afula.

 

A pesar de que Arafat no frenó la violencia y continuaron los atentados, en 1995 se firmó en Egipto el Acuerdo Oslo II, que dividió Cisjordania en tres zonas, la primera con control total palestino, la segunda con control civil palestino y control de seguridad conjunto israelí y palestino y, la tercera con control total israelí.

 

Pero la violencia continuó y entre otros, el 30 de julio de 1997 militantes del grupo terrorista palestino Hamás perpetraron un doble atentado suicida en el mercado Mahane Yehuda de la ciudad de Jerusalem que dejó un saldo 16 personas muertas y 178 heridas.

 

Camp David y el estancamiento del proceso de paz

 

Para el año 2000, los acuerdos provisionales de Oslo se habían retrasado.

 

En julio de ese año, durante la cumbre de Camp David, organizada por el presidente estadounidense Bill, Clinton, Arafat rechazó la oferta del primer ministro israelí, Ehud Barak de cederle a la AP el 100% del territorio de Gaza y el 92% de Cisjordania, sin presentar ninguna contraoferta y las conversaciones colapsaron.

 

Segunda Intifada (2000–2005): una escalada sangrienta

 

Dos meses después del fracaso de Camp David, el 28 de septiembre de 2000, el entonces líder de la oposición, Ariel Sharon visitó el Monte del Templo en Jerusalem, lo que desató una nueva ola de disturbios y desencadenó el inicio de la Segunda Intifada.

 

Estallaron disturbios; la violencia se intensificó y Hamás y otras organizaciones terroristas perpetraron una serie de atentados terroristas. En los cinco años siguientes murieron alrededor de mil israelíes y tres mil palestinos.

 

Dos de los atentados más letales en ese contexto, fueron el del 9 de agosto de 2001 perpetrado en una pizzería Sbarro de Jerusalem, que dejó un saldo de 16 personas muertas y decenas de heridos y el del 27 de marzo de 2002, durante la Pascua judía, cuando terrorista suicida de Hamás mató a 30 personas en un hotel de la ciudad de Netania.

 

La Autoridad Palestina de Arafat fue fuertemente criticada por no detener los ataques e Israel, en respuesta a los mismos, lanzó la Operación Escudo Defensivo (marzo-abril de 2002), reocupando ciudades de Cisjordania.

 

Fracaso diplomático y radicalización

 

Paralelamente continuaban las negociaciones y los esfuerzos de paz.  En enero de 2001, durante las negociaciones de Taba, Arafat rechazó los Parámetros del presidente estadounidense Clinton, que ofrecían aún más territorio a los palestinos. Nuevamente no hubo contraoferta, y las acciones violentas continuaron.

 

Tras el fracaso diplomático, tanto Hamás como las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, el brazo armado de Fatah, intensificaron sus ataques en contra de la población israelí.

 

Para detener la entrada de atacantes suicidas a Israel, el gobierno israelí decidió construir una barrera de separación de 708 kilómetros a lo largo del límite con Cisjordania.

 

La muerte de Yasser Arafat el 11 de noviembre de 2004 abrió la puerta al liderazgo de Mahmoud Abbas.

 

En 2005, la Segunda Intifada concluyó con la Cumbre de Sharm El Sheikh, donde Abbas, Ariel Sharon, el presidente egipcio Hosni Mubarak y el rey Abdalá II de Jordania reafirmaron su compromiso con la Hoja de Ruta para la Paz, propuesta en 2002 por la ONU, Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia. Sin embargo, no se firmó ningún nuevo acuerdo.

 

No obstante, en septiembre Israel finalizó su retirada unilateral de Gaza, cediendo todo el control del territorio a la Autoridad Palestina.

 

De las urnas al conflicto armado

 

Un año después, en el 2006, el grupo terrorista Hamás, ganó las primeras elecciones parlamentarias palestinas. Rechazaron los Acuerdos de Oslo y la existencia de Israel, y comenzaron a lanzar misiles desde Gaza hacia territorio israelí, socavando cualquier intento de paz. Poco después protagonizaron una guerra civil y tomaron el control de la Franja de Gaza hasta el día de hoy.

 

En lugar de gobernar para su pueblo y el desarrollos del territorio autónomo. Hamás dedicó los siguientes 16 años a construir túneles y planear un ataque masivo en contra de Israel, mismo que concretó el 7 de octubre del 2023.

 

Lejos de beneficiar a los palestinos, las Intifadas dejaron un legado de violencia y destrucción.

 

Conclusión: consecuencias de un camino fallido

 

Hoy somos testigos de que las cúpulas del poder en Gaza, y la mayoría de los votantes han elegido continuar por el camino del terrorismo y seguir utilizando el sufrimiento civil como arma política.

 

Múltiples manifestantes alrededor del mundo evocan la “globalización de la Intifada” sin comprender que ese término alude a años de violencia que cobraron miles de vidas y bloquearon esfuerzos reales de paz por lo que entender la historia no solo es un acto de memoria, sino también una advertencia sobre los riesgos de glorificar el conflicto.

 

Información y fotografía: Visegrád 24

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