Histórica participación de una delegación musulmana en la Marcha de la Vida

   Luego de dos años de no haberse podido realizar debido a la emergencia sanitaria por la pandemia de Covid-19, el pasado 28 de abril en conmemoración de Yom Hashoá, el día del Holocausto y el Heroísmo, se volvió a realizar la Marcha de la Vida en memoria de las víctimas del Holocausto.
   Este año la caminata anual de tres kilómetros desde el campo de concentración nazi de  Auschwitz al campo de exterminio de Birkenau contó con la participación de alrededor de 2 mil personas de más de 25  países acompañados por ocho sobrevivientes.
   En este contexto se contó con la participación de una delegación musulmana compuesta por 16 personas provenientes de varios países de Medio Oriente entre ellos Siria, Líbano, Bahréin, Arabia Saudita, Marruecos, Israel y la Autoridad Palestina que forma parte del programa de estudios de la organización Sharaka, fundada tras los Acuerdos de Abraham como parte del nuevo vínculo entre Israel y los países árabes.
   Al respecto, los participantes recalcaron el significado de la Marcha y el viaje de estudios para conocer y transmitir la historia y la importancia del Holocausto así como las “lecciones universales que prevengan el odio, la violencia y el racismo, aprendizajes esenciales y principalmente importantes en Medio Oriente”.
   Asimismo por primera vez este año participó una delegación de cien adolescentes árabes israelíes como parte de un programa de liderazgo juvenil.
   Por último, resultó muy emotiva la participación de un grupo de refugiados ucranianos tanto judíos como no judíos que recordaron que la Marcha de la Vida es precisamente para “decir alto y fuerte… que se está vivo y que ningún régimen quitará nunca más la libertad de nadie”.