Los Niños y el Holocausto. Mtra. Adela Smeke

   Durante el mes de abril se llevó a cabo la conmemoración anual de Yom Hashoa Ve Hagvura: Día de conmemoración del Holocausto y del Heroísmo.
   Casualmente coincidió este año con el mes en que celebramos el día del niño y desde Instrumentos de la Esperanza no podemos dejar de resaltar el increíble heroísmo de los jóvenes y los niños durante el Holocausto.
   Muchos de los niños, a quienes sin importar su edad, les fue robada su inocencia, entendieron lo que pasaba a su alrededor y supieron adaptarse ante las situaciones que se iban enfrentando, resistiendo de diversas formas.
   En este articulo explicaremos acerca de los actos resistencia que organizaban los niños durante las diferentes etapas del Holocausto.

   Dentro de los guetos, los niños se dedicaban a contrabandear comida y medicinas. Ellos eran ideales para el trabajo ya que como eran pequeños, podían cruzar la muralla del gueto por espacios pequeños. Eran valientes que arriesgaban su vida para conseguir víveres a sus familiares o simplemente para ellos.
   También dentro de los guetos era común que se organizaran escuelas clandestinas y movimientos juveniles, a pesar de que el régimen nazi lo prohibía, los niños aprovechaban esos espacios para cultivar su mente y desconectarse de la realidad que los circundaba. A pesar de que los recursos eran muy limitados, la creatividad de los docentes fue infinita y lograron transmitir sus conocimientos.
   También muchos niños se sumaron a los grupos de guerrilla que se escondían en los bosques y que combatían valientemente a los alemanes. Estos grupos, comúnmente conocidos como Partisanos, estaba conformados por gente de todas las edades dispuestas a pelear y sacrificarse para detener las barbaridades de los nazis.
   Así mismo, hubo levantamientos armados dentro de los campos y de los guetos en los que había una presente participación de los niños. Probablemente el levantamiento más icónico es el Levantamiento del Gueto de Varsovia el cual fue organizado por jóvenes que tenían puestos de liderazgo en movimientos juveniles dentro del gueto. Así lograron organizarse e influir en los demás jóvenes y residentes del gueto a pelear contra los nazis.
   Además de toda la resistencia armada que ya se mencionó, quiero enfatizar puntualmente la resistencia cultural de la que muchos niños y jóvenes también fueron parte. Hubo muchos niños talentosos que tocaban instrumentos y cantaban. En diversos guetos se organizaron coros de niños que daban presentaciones con distintos motivos. El Gueto de Vilna fue ejemplar en este sentido ya que concentraba un talento humano destacable. Entre las muchas canciones que se escribieron dentro del Gueto de Vilna quiero mencionar el famoso “Nunca Digas” o mejor conocido como el “Himno de los Partisanos” el cual fue escrito por el joven Hirsh Glick.
   El Holocausto, debido a su magnitud de su duración y la extensión geográfica es un periodo del cual hay mucho que aprender. Hablar de los jóvenes y niños durante un periodo tan complicado produce sentimientos ambivalentes: es esperanzador y aterrador a la vez. Esperanzador porque fueron capaces de resistir de forma heroica ante los nazis. Y aterrador ya que, finalmente y a pesar de todos los esfuerzos, fue uno de los grupos más vulnerables y más afectados por el genocidio nazi.
   Es por ello, que queremos recordar y honrar a todos los niños que fueron víctimas del nazismo. Hablar de ellos es hablar de residencia, valentía y fortaleza.
   Como decía Viktor Frankl, sobreviviente del Holocausto “Las decisiones, no las condiciones, son lo que determinan quiénes somos.”