NOSTRA AETATE: CONVIVENCIA ENTRE JUDÍOS Y CRISTIANOS

     En el curso de casi dos milenios las relaciones judeo-cristianas han estado caracterizadas por la ambivalencia. Así, por un lado han prevalecido las confrontaciones teológicas, las diferencias en concepciones religiosas, los prejuicios y las persecuciones, mismas que dejaron una marca indeleble en la memoria de ambas comunidades.
     Sin embargo, en los últimos años y a raíz de la Declaración Nostra Aetate publicada el 28 de octubre de 1965, los contactos sufren una transformación radical. En efecto, el principio medular que emana de dicho documento consiste en el "respeto para otro, tal como es, sobre todo por su fe y sus convicciones religiosas", actitud que contrasta con el marcado antagonismo de antaño.
     Resulta imperativo realizar un recuento de la evolución de este diálogo, así como del estado actual que guardan las relaciones judeo-cristianas, especialmente porque hoy en día la distensión y la reconciliación permean las diferentes modalidades de convivencia en el mundo.

ISRAEL-VATICANO: UNA NUEVA ERA

     Las relaciones diplomáticas representan comúnmente el respeto reciproco entre dos entidades. En el caso particular de Israel y el Vaticano la historia para alcanzar esas relaciones ha sido compleja ya que en ella se entrelazan aspectos religiosos, históricos, culturales y políticos.
     La Santa Sede, que mantiene vínculos oficiales con más de 120 países, no reconoce oficialmente al Estado judío. Esta negativa se debió, en un principio, a razones de tipo teológico. A partir de 1965 con la Declaración Nostra Aetate promulgada en el Concilio Vaticano II se invalidaron estos impedimentos.

NUESTROS HERMANOS MAYORES: LA DOCTRINA CATÓLICA SOBRE LAS RELACIONES JUDEOCRISTIANAS DESDE EL CONCILIO VATICANO II Mtro. Carlos Lepe Pineda*

I. Nuestros hermanos mayores
    
En la visita que el Papa Juan Pablo II realizó a la Sinagoga de Roma el 13 de abril de 1986, pronunció un memorable discurso sobre las relaciones judeocristianas. En este acuñó una expresión que viene a ser un ícono del aprecio que los cristianos han de tener por la comunidad judía: la expresión es “Sois nuestros hermanos predilectos, y en cierto modo podría decirse nuestros hermanos mayores” (1).
     La relación entre el judaísmo y el cristianismo no es la relación entre dos religiones extrañas que se encuentran en su devenir histórico. Al contrario, el cristianismo reconoce desde su origen, y de manera particularmente explícita desde el Concilio Vaticano II, su filiación, su relación, su íntimo nexo con el judaísmo, como de quien ha recibido a Jesús, como de quien ha heredado la Sagrada Escritura, como el pueblo de la promesa que se ha realizado en Cristo.
     La afirmación de Juan Pablo II está animada por una tesis teológica que es necesario explicitar, con el fin de entender mejor los motivos y el contexto en el que los cristianos nos planteamos la relación con el pueblo judío.

JUAN PABLO II Y EL JUDAÍSMO

     Las relaciones entre la Iglesia católica y el judaísmo han tenido ciertas dificultades a través de la historia. Sin embargo, superando las barreras del prejuicio y sin negar los dolorosos desencuentros, la reconciliación a través del diálogo entre las dos religiones ha sido posible en los últimos años. Partiendo del vínculo espiritual que los une y sin negar sus diferencias, las relaciones entre judíos y cristianos han sido puestas en una nueva base sólida desde donde se podrá construir un futuro prometedor.
     Sin lugar a dudas, la figura del Papa Juan Pablo II tiene un carácter muy especial para el pueblo judío y será recordado como un hombre de paz que consideró el diálogo judeo-cristiano como una prioridad en su Pontificado. Desde que entró en escena el 16 de octubre de 1978, demostró su profunda convicción de establecer vínculos con el judaísmo mundial.

JUAN XXIII Y JUAN PABLO II: DOS SANTOS CATÓLICOS Y LOS JUDÍOS Noam Marans*

    Es una coincidencia conmovedora que los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II fueron canonizados como santos católicos en la víspera de Yom Hashoá, el día internacional de recordación del Holocausto observado en Israel y por los judíos de todo el mundo.
     Las narrativas personales de estos dos Papas son inseparables del Holocausto y sus reacciones ante el genocidio sistemático de los judíos han jugado un papel fundamental en la revolución de las relaciones entre católicos y judíos durante la última mitad del siglo XX.