LA SWÁSTICA Y LA MEDIA LUNA

     Durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, Adolfo Hitler, sumergido en el delirio, narró un maníaco episodio en el cual visualizaba la ciudad de Nueva York destruida en un huracán de fuego. El Führer nazi predijo que los rascacielos se convertirían en flamantes antorchas, colapsándose e iluminando los oscuros cielos de la ciudad.
     El 11 de septiembre del 2001, con los ataques terroristas al World Trade Center, la realidad perpetrada por fundamentalistas musulmanes se aproximó a la premonición de Hitler. Momentos después del ataque, extremistas europeos y norteamericanos se congratularon por los resultados de los terribles atentados suicidas y alabaron a Osama bin Laden, autor intelectual de los mismos. Un dirigente del movimiento norteamericano Alianza Nacional señaló que deseaba a sus integrantes la misma “fortaleza testicular”.

     La juventud neofascista de Francia se reunió para celebrar el evento en las oficinas del Frente Nacional de la Extrema Derecha. En la República Checa, Jan Kopal, presidente nacional del Bloque Socialista, declaró que “Osama bin Laden es un ejemplo para nuestros hijos”, y en Alemania, grupos neonazis se manifestaron en las calles quemando banderas norteamericanas. Horst Mahler, miembro del Partido Nacional Demócrata alemán, proclamó su solidaridad con el terrorismo y declaró que Estados Unidos obtuvo su merecido.
     Durante décadas, los extremistas norteamericanos se han referido en forma despectiva hacia los árabes y afroamericanos. En Europa, los neonazis cometen numerosos ataques xenófobos en contra de turcos y musulmanes. Sin embargo, estos grupos nacionalistas de supremacía blanca identifican la misma supuesta amenaza que las organizaciones integristas musulmanas: la influencia negativa de los Estados Unidos, los judíos, la mezcla racial y la diversidad étnica. Aceptan las teorías de la conspiración del poderío judío y se consideran responsables de proteger a su población de los elementos extranjeros. Para ambos movimientos las bases racionalistas, humanistas y materialistas que caracterizan el modernismo político, representan una amenaza mortal a la sociedad orgánica verdadera, sea su eje la religión, la raza o la cultura nacional. Las dinámicas psicológicas que impulsan sus acciones encuentran en la violencia una fuerza regenerativa y aplauden las masacres de inocentes como medio para imponer un nuevo orden social.
     A partir de la Segunda Guerra Mundial, los fascistas occidentales desarrollaron vínculos ideológicos y operativos con los extremistas islámicos que, con el tiempo, se han convertido en peligrosas redes terroristas en Europa, Medio Oriente y Estados Unidos. El apoyo recíproco también es recurrente cuando se intenta negar la existencia del Holocausto.

Vínculos de la Hermandad Musulmana con el Nazismo
    
En 1928 se creó en Egipto la Hermandad Musulmana, organización conducida por Hassan al-Banna, con el objetivo de contrarrestar “la ola de ateísmo que se apoderaba de Egipto... de la devastación moral y religiosa que sufría la sociedad bajo el pretexto de los valores que promovían el individualismo y la libertad intelectual” (1). La organización se opuso vigorosamente a la secularización de los regímenes árabes y originó el surgimiento del movimiento fundamentalista islámico moderno.
     Su crecimiento coincidió con el fortalecimiento de los movimientos fascistas europeos. Incluso, Youseff Nada, actual directivo del banco Al-Taqwa y Hassan al-Banna, se involucraron directamente en tareas de espionaje del Tercer Reich. En la década de los treintas, el Gran Mufti de Jerusalem, Haj Amin al Husseini, apoyó abiertamente al régimen nazi y consolidó alianzas políticas para combatir a judíos, británicos, franceses y comunistas. Después de la Segunda Guerra Mundial, viajó a Egipto para proteger a los veteranos nazis que buscaban protección internacional.
     El Capitán de la SS, Alois Brunner, se refugió en Damasco y sirvió como consejero de seguridad del gobierno sirio. El oficial nazi Johannes von Leers, se convirtió al islam, cambió su nombre a Omar Amin y residió en Egipto a partir de 1955 ocupando un importante cargo en el Ministerio de Información egipcio. Otro expatriado alemán, Louis Heiden, alias Louis Al-Hadj, tradujo el libro “Mi Lucha” de Adolfo Hitler al árabe. El clásico antisemita, Los Protocolos de los Sabios de Sión, fue publicado por el gobierno de Egipto y citado en el artículo 32 de la carta de principios del Hamas (2). Irrespectivamente de los resultados políticos concretos, estas experiencias fueron internalizadas en las culturas locales de ambas regiones.
     Tras la guerra de los Seis Días y como consecuencia de la victoria israelí, el Frente Popular para la Liberación Palestina (FPLP) obtuvo el apoyo de extremistas de derecha y destinó recursos económicos al secuestro de aviones comerciales israelíes. En 1969, el FPLP se responsabilizó por la explosión de un jet israelí en Zurich y tres miembros de la organización enfrentaron un proceso legal. Los costos de la defensa fueron asumidos por el banquero suizo, Francois Genoud, quien financió también la defensa de Adolf Eichmann y de otros criminales de guerra nazis y terroristas árabes. De acuerdo con investigaciones europeas, durante la Segunda Guerra Mundial Genoud administró las cuentas ocultas del Tercer Reich, en su mayoría procedentes de los bienes arrebatados a los judíos. Después de la Guerra, Genoud asesoró al Gran Mufti de Jerusalem y administró los fondos del Frente de Liberación Nacional de Argelia, movimiento revolucionario que encabezó la descolonización argelina. Adicionalmente, subsidió redes terroristas en Europa y el mundo árabe.
     En 1972, la organización integrista “Septiembre Negro” asesinó a los deportistas de la delegación israelí durante los juegos olímpicos en Munich. Meses más tarde, el líder de éste movimiento, Hassan Salameh, requirió de atención médica y recurrió a Genoud para que se le atendiera en un distinguido hospital de Lausana.
     En 1982, el terrorista neonazi Odfried Hepp bombardeó cuatro bases militares norteamericanas en Alemania Occidental. Fue detenido en junio de 1985 cuando visitaba el departamento de un integrante del Frente para la Liberación Palestina (FLP). Cuatro meses más tarde, un comando del FLP secuestró el barco Achille Lauro y condicionó el intercambio de rehenes por la liberación de presos políticos. En la lista destacaba el nombre de Odfried Hepp.

El fundamentalismo y la revolución iraní
    
El fundamentalismo islámico aumentó considerablemente durante la revolución iraní de 1979. El Ayatollah Khomeni criticó al capitalismo norteamericano y al socialismo soviético y coincidió con las posturas neofascistas europeas y americanas. Asumió que la democracia era un sistema obsoleto que debía ser erradicado por medio de la “Guerra Santa”.
     En 1983, fanáticos de extrema derecha colaboraron con terroristas iraníes en un atentado en Beirut que provocó la muerte de 271 marinos norteamericanos. En 1987, las autoridades francesas interrogaron a Wahid Gordji, funcionario de la embajada iraní sospechoso por orquestar una serie de ataques terroristas en París. Investigadores franceses descubrieron que Gordji envió un cheque por $20,000 dólares a Ogamios, un publicista neonazi que promovía catálogos revisionistas sobre el Holocausto. Seis meses después las autoridades francesas descubrieron que el “Grupo de Amigos de Wahid Gordji” involucraba la participación directa del nazi Francois Genoud.
     Extremistas norteamericanos también estrecharon relaciones con el principal enemigo del régimen iraní, Sadam Hussein. Durante la guerra de 1991, el líder del Ku Klux Klan de Oklahoma, Dennis Mahon, organizó una manifestación en favor del dictador. Declaró que posteriormente recibió cientos de miles dólares por parte del gobierno iraquí como agradecimiento a su apoyo. Asimismo algunos neonazis europeos se dirigieron a Irak y, vistiendo uniformes de la SS caminaron por las calles de Bagdad. Regresaron a Europa cuando comenzaron las hostilidades militares.

La conexión con Libia
     El 28 de junio del 2000, el periódico Times de Londres reportó que el líder libio Muammar Ghaddafi, depositó $25 millones de dólares en un banco en Carinthia, provincia austríaca gobernada por Jorg Haider, líder del Partido de la Libertad (3). El donativo de Ghaddafi tenía la intención de aliviar las sanciones impuestas a Austria por haber incluido al Partido de la Libertad en la coalición del gobierno. Anteriormente, Haider viajó a Trípoli un par de veces y anunció que obtuvo un descuento en el precio de la gasolina para la provincia de Carinthia, lo que provocaría una reducción en los precios de Austria.
     En Gran Bretaña, el líder del Frente Nacional Neonazi promovió el “Libro Verde”, manifiesto político de Ghaddafi. En 1984, el gobierno libio suministró recursos para promover la publicación de revistas de contenido antisemita. Asimismo, invitó a neofascistas de Inglaterra, Francia, Canadá y Holanda a visitar Trípoli.
     El Frente Americano en Estados Unidos profesa “la libertad nacional y la justicia social para la población blanca de Norteamérica” y ha reproducido copias del “Libro Verde” de Ghadaffi. James Porazzo, líder del Frente, se identifica con el rechazo a la mezcla de culturas y ha declarado respetar las acciones de Hamas y Hezbollá.

Admiradores de Osama bin Laden
    
Después de los atentados terroristas del 11 de septiembre los grupos extremistas europeos y norteamericanos extendieron alianzas estratégicas con las organizaciones integristas islámicas. En la prensa árabe aparecieron artículos escritos por extremistas norteamericanos que responsabilizaron a Israel y a los judíos por los atentados. También, sitios de Internet neonazis comenzaron a ofrecer vínculos a páginas islámicas.

La detención de Ahmed Huber
    
El neonazi sueco, Ahmed Huber, fue detenido el 8 de noviembre del 2001 por financiar operaciones de Osama bin Laden. Su captura fue producto de investigaciones realizadas al banco Al Taqwa (“Miedo de Dios”), involucrado en la recaudación de fondos destinados al terrorismo, en donde Huber, periodista convertido al islam, trabajaba. Después del 11 de septiembre las autoridades congelaron los activos bancarios y cuestionaron a Huber, quien acusó a Washington por obedecer órdenes de los “sionistas judíos”. En declaraciones anteriores se autoproclamó líder para la unificación de los fundamentalistas musulmanes y la extrema derecha. Subsecuentemente, asistió a reuniones de Al-Qaeda en Beirut, Bruselas y Londres. En diversas ocasiones se ha referido a los seguidores de bin Laden como “personas discretas, bien educadas y con una enorme inteligencia”.

La Negación del Holocausto
    
En 1978, un grupo de extremistas norteamericanos de California fundó el Instituto del Revisionismo Histórico (IRH) con la intención de promover que el Holocausto fue un invento maquinado por los judíos para desacreditar al régimen de Hitler y construir un Estado en territorio palestino. Desde entonces, distribuyen libros, panfletos, periódicos y videos asegurando que el Holocausto nunca existió. En esta línea, el IRH anunció que la decimocuarta conferencia de revisionismo histórico, “Revisionismo del Sionismo”, tomaría lugar en Beirut, Líbano en abril del 2001. La presión diplomática internacional sobre Beirut hizo que la conferencia se cancelara. El hecho inspiró a un nuevo grupo de escritores jordanos, libaneses y sirios a reunirse en mayo del 2001 para condenar a los intelectuales árabes que se opusieron a la conferencia de Beirut, y establecer el “Comité Árabe del Revisionismo Histórico”. El ponente principal del evento fue Robert Faurisson, consejero del IRH quien comentó que “Hitler nunca ordenó la matanza de ninguna persona por su raza o religión”.
     Las acusaciones revisionistas han tenido gran aceptación dentro de los países musulmanes, por ello, el sitio de Internet del IRH está traducido al árabe. Los medios de comunicación en Siria, Irán, Arabia Saudita, Egipto, Líbano y la Autoridad Palestina niegan frecuentemente datos y hechos concernientes al Holocausto.
     Ahmed Rami, un oficial marroquí condenado a muerte por haber participado en un golpe de Estado contra el Rey Hassan II en 1972, huyó a Suecia y fundó “Radio Islam”, un programa de radio antisemita abocado a cuestionar el Holocausto. En 1990 la corte sueca condenó a Rami a seis meses de prisión por incitación en contra de los judíos, por lo que decidió difundir su programa por Internet.
     Diversos revisionistas del Holocausto han buscado apoyo y simpatía dentro de las naciones árabes cuando han tenido que enfrentar en sus países de origen cargos por actividades ilegales. Wolfgang Fröhlich, negó la posibilidad de que el gas Zyklon-B fuera utilizado en ejecuciones humanas, y el suizo Jurgen Graf que fue condenado a 15 meses de cárcel por incitar el racismo mediante la negación del Holocausto. Ambos fueron acogidos por el gobierno de Irán, país en el que actualmente residen.
     A finales de la década de los setentas, la familia real de Arabia Saudita apoyó a distintos grupos fundamentalistas, incluyendo al Congreso Mundial Musulmán (WMC), encabezado por el Gran Mufti de Jerusalem. Más tarde, comenzaron a difundir material revisionista en el Congreso norteamericano y el Parlamento británico. Algunos miembros del WMC se involucraron con el IRH, como Issah Nakleh, escritor y ponente del Instituto.

Conclusiones
    
El islam fundamentalista tiene la misma aspiración totalitaria y pseudomesiánica a obtener la hegemonía mundial que el nazismo alemán. Ambas ideologías se han considerado aliadas al tener enemigos en común, por lo que cuentan con una base amplia que permite la cooperación entre ellos.
     El antisemitismo social –como lo afirma Zeev Sternhell, autor de “El nacimiento de la ideología fascista”- es un cómodo instrumento de movilización de masa, ya que hace eco en motivos antijudíos de profundas raíces culturales en occidente. En grupos islámicos militantes como Al Qaeda, los Talibán, Hamas, Hezbollah y muchos otros, este sentimiento en contra de occidente y los judíos constituye una parte orgánica de su visión totalitaria del mundo.
     El islam militante y fundamentalista odia al judío pero rechaza también a todos aquellos a quienes considera “infieles”. La visión de su enemigo es muy amplia y los lleva a articular una retórica a veces explícita en sus intenciones genocidas.

Notas
1. Declaración de Hasan al-Banna en “Memoirs of Hasan al-Banna Shaheed”; Karachi, 1981.
2. Organización terrorista islámica comprometida con la liberación de Palestina y la destrucción de Israel.
3. Partido político austríaco de ultra derecha que rechaza la migración y alberga en su organización a nazis y neonazis

Bibliografía LEE, Martin. “The Swastica and the Crescent”. The Review. Australia, 2002.