miércoles 08 de septiembre 2010
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    Entérese acerca de las actividades comunitarias y programe una visita al Centro Histórico para conocer más acerca de los orígenes judíos en la ciudad de México.





    1. Libros Disponibles en Tribuna Israelita

    Tribuna Israelita informa que tiene a su disposición el libro Encuentro y Alteridad, Vida y Cultura Judía en América Latina, edición coordinada por las Dras. Judit Bokser-Liwerant y Alicia Gojman de Backal. Su costo unitario es de 250 pesos.

    Se cuenta además con los libros El Judaísmo y su lucha por la justicia social y La Propuesta del Judaísmo, del Dr. Bernardo Kliksberg, que tienen un costo unitario de 100 y 120 pesos, respectivamente.


    2. La Presencia Judía en el Centro de la Ciudad de México (visitas guiadas)

    México ha sido una alternativa muy atractiva para inmigrantes de todas las latitudes en busca de libertad y de mejores oportunidades de vida.

    A partir de la conquista de México en el siglo XVI llegaron judíos a estas tierras , pero por la presencia de la Inquisición tuvieron que vivir su judaísmo clandestinamente, o convertirse a la fe cristiana, por lo que no fue posible el florecimiento de una comunidad.

    La siguiente etapa en la que hubo una presencia judía significativa (más por su impacto que por su cantidad) fue durante la presidencia de Porfirio Díaz (1877- 1910), el cuál hizo una invitación a la inmigración europea, facilitando la llegada de los judíos (franceses principalmente) cuya presencia fue muy importante en el progreso de México. Sin embrago, pocos fueron los que se interesaron en una organización judía formal, y la mayoría se regresaron a Europa, o se asimilaron a la población mexicana.

    Es la inmigración del presente siglo, iniciándose los primeros años como judíos de Siria, Turquía y Grecia principalmente, y engrosándose en la tercera década con judíos de Europa Oriental sobre todo, la que constituye las bases de la comunidad judía actual.

    Las calles del Centro de la ciudad contienen cantidad de historias acerca de los judíos que las han habitado desde hace casi 500 años. El propósito de estas visitas guiadas es seguirles el paso, conocer lugares relacionados a su experiencia para así, redescubrir parte de la historia de nuestra ciudad, y de los judíos en ella.

    He aquí un reto a la imaginación: recrear una época, y es recuerdo de una vida: la de los judíos en ese México urbano. Todo un ejercicio de voluntad por demás bello, pues nuestra memoria nos puede ayudar a hacer las piedras hablen.

    Después de un cansado e incierto viaje desde lejanos países como Polonia, Ukrania, Siria o Grecia llegaron los inmigrantes desposeídos de recursos económicos, lingüísticos y con toda clase de diferencia respecto a México, sin un futuro claro y en muchas ocasiones con parte de la familia esperando noticias al otro lado del mar.

    En las calles del Centro encontraron las bases para empezar un nueva vida. Allí, al reconocer a sus paisanos, se fueron sintiendo confortados. En éstas calles lograron su solvencia económica; en vecindades y departamentos fueron recreando sus organizaciones, construyeron sinagogas, fueron arraigándose. En calle como Jesús María, Santísima, Las Cruces -vaya nombres para identificar a la vida judía- de llevó a cabo la cotidianeidad del judío en esta parada del exilio, que ya tiene más de 80 años en forma organizada.

    A partir del Centro , los judíos se suman al crisol cultural de México.

    El Centro ha sido y seguirá siendo el corazón de México, centro de encuentros (los mexicas y su tierra de promisión; los españoles y la Conquista; los inmigrantes y los mexicanos), de olores, sabores, colores, texturas; centro de contrastes, de imágenes de inmigraciones, de Creación.

    Aquellos que han cambiado su patria original por México han llegado al Centro. De allí parten hacia la aventura de la reconstrucción de una nueva identidad.

    El Centro: inicio de Historias.

    Las visitas guiadas se organizan con anticipación, para toda clase de grupos y edades, con diferentes opciones de duración, dependiendo de las necesidades del grupo.


    3. SHANA TOVA





    Tribuna Israelita



    Les desea un año nuevo lleno de salud,

    paz y alegrías.



    Que sus nombres sean inscritos en el

    Libro de la Vida.



    Feliz 5770


    4. Comida de la Comunidad Judía de México con el Presidente de la República, Lic. Felipe Calderón Hinojosa.



    El pasado viernes 19 de junio, la Comunidad Judía de México ofreció una comida al Presidente de la República Lic. Felipe Calderón Hinojosa, quien asistió acompañado de su esposa la Sra. Margarita Zavala de Calderón y del Lic. Fernando Gómez-Mont Urueta, Secretario de Gobernación.

    También estuvieron presentes el Lic. Luis Felipe Bravo Mena, Secretario particular del Presidente de la República; el Dr. Alejandro Poiré Romero, Subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación; la Embajadora Ma. De Lourdes Aranda Bezaury, Subsecretaria de Relaciones Exteriores de la Secretaría de Relaciones Exteriores; la Arq. Sara Topelson, Subsecretaria de Desarrollo Urbano y Ordenación del territorio de la Secretaría de Desarrollo Social; el Dr. Álvaro Castro, Subsecretario de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social; el Dr. Jaime Domingo López Buitrón, Subsecretario de Empleo y Productividad de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social; el Lic. Paulo Tort Ortega, Director General de Asociaciones Religiosas de la Secretaría de Gobernación; la Lic. Sara Valdés Bolaño, Directora General para África y Medio Oriente de la Secretaría de Relaciones Exteriores; el Lic. Abraham Cherem, Titular de la Unidad de Enlace Federal de la Secretaría de Gobernación; el Mtro. Salomón Chertorivsky, Comisionado Nacional de Protección Social en Salud de la Secretaría de Salud; la Lic. Berenice Díaz Ceballos, Coordinadora de Asesores de la Subsecretaría de Relaciones Exteriores y, el Lic. Leonardo Gordon, Director de Difusión de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

    El evento, al que asistieron más de 400 dirigentes de la Comunidad Judía, inició con las palabras de bienvenida del Ing. Ishie Gitlin, Presidente del Consejo Directivo del Centro Deportivo Israelita.

    Posteriormente el Lic. Óscar Gorodzinsky, Presidente del Comité Central de la Comunidad Judía de México, procedió a dar su mensaje y para concluir, se escucharon las palabras del Presidente Felipe Calderón Hinojosa.


    5. Palabras pronunciadas por el Lic. Óscar Gorodzinsky, Presidente del Comité Central de la Comunidad Judía de México en ocasión de la comida con el Presidente Felipe Calderón.



    Señor Presidente de la República, licenciado Felipe Calderón, distinguida señora Margarita Zavala de Calderón, señores integrantes del Gabinete, respetables funcionarios que nos acompañan.

    Presidentes y dirigentes de comunidades e instituciones de la Comunidad Judía de México, señoras y señores:

    Sean todos ustedes bienvenidos a este evento en que la Comunidad Judía de México se congratula en recibir al señor Presidente, Felipe Calderón, y su distinguida esposa, así como a destacados funcionarios públicos que nos hacen el honor de acompañarnos esta tarde.

    Quisiera aprovechar este momento para agradecer al Centro Deportivo Israelita por fungir esta tarde como anfitrión de este importante evento, así como todo su equipo de voluntarios y profesionales que hacen posible la realización y lucimiento del mismo.

    Como ustedes pudieron apreciar en el video que se acaba de exhibir, nuestra comunidad cuenta con una estructura sólida, que le permite prestar los servicios que nuestras familias requieren para mantener sus tradiciones, al tiempo que procuran una integración profunda con éste, nuestro país, donde nuestros antepasados, hace casi cinco generaciones encontraron un remanso de tranquilidad ante un mundo convulsionado por la guerra y el odio.

    Cuando en otros lugares se fomentaba el antisemitismo se les perseguía por el único hecho de ser judíos, México los acogió y les permitió desarrollarse como seres humanos, como judíos y como mexicanos, cuya nacionalidad adoptaron voluntariamente y con la cual se identificaron y adentraron de tal forma, que desde entonces, nos ostentamos orgullosamente como mexicanos.

    México, con su política liberal les permitió también integrarse laboralmente y trabajar en todas las áreas donde tuvieron habilidades. Muchos de los primeros migrantes llegaron un poco antes o durante la Revolución y algunos, incluso, se integraron a las filas de los revolucionarios.

    Existen impresionantes fotografías de judíos con sus cananas bien puestas y hay lamentablemente también, lápidas en el primer cementerio judío de México autorizado, por cierto, por el Presidente Francisco I. Madero de aquellos que fallecieron durante la revuelta.

    Los judíos encontramos aquí un entorno de apertura y libertad, gracias a la sabia política de mantener un Estado Laico, donde se respetan todos los credos y se mantiene una sana distancia entre el Gobierno y las religiones.

    Nuestra comunidad, que aunque pequeña en número, es grande en su contribución al progreso del país, ya sea a través de los millones de empleos que proporciona, de su participación en la ciencia, en las artes, en la cultura y más recientemente, también, en el servicio público y en la política.

    Efectivamente, en las últimas décadas hemos visto a muchos de nuestros más destacados elementos, participar en diferentes dependencias, tanto a nivel Federal como estatal y municipal.

    La Comunidad Judía de México, en pocas palabras, ha estado, está y seguirá estando comprometida con el avance del país, a pesar de la crisis económica que nos golpea desde afuera.

    No tenemos duda de que México tiene la fuerza y la determinación para salir adelante, y nosotros, como parte activa de esta sociedad, estaremos trabajando, hombro con hombro, con las autoridades a todos los niveles para coadyuvar a superar este trance.

    Hace 20 años, por primera vez en el México postrevolucionario, se dio la alternancia en el gobierno de un Estado, precisamente, en Baja California; hoy, tres partidos gobiernan las entidades. A nivel municipal la diversidad partidista es aún mayor, al igual que en el Congreso.

    Hace nueve años se dio, también, la alternancia en la Presidencia. Éstos son, sin duda, signos alentadores de una democracia que avanza y se perfecciona; y, sin embargo, y de pronto nos sorprende que surja una campaña a favor del voto nulo.

    La Comunidad Judía de México, desde hace 20 años, ha establecido, claramente, cuáles son sus políticas respecto a los procesos electorales.

    El Comité Central de la Comunidad Judía de México es el representante único y oficial para la relación con las autoridades de todos los niveles: partidos políticos, grupos intelectuales, académicos, religiosos y sociales.

    No toma una postura de apoyo a candidatos o partidos políticos, debido al absoluto respeto que se guarda a la pluralidad partidista que tienen los integrantes de la comunidad y donde, por supuesto, cada uno es libre de militar y/o apoyar al candidato o partido de su preferencia.

    Como ente representativo, lo que sí hacemos, es abrir foros comunitarios para que los partidos y candidatos puedan expresar sus plataformas y sean conocidas para que nuestros integrantes puedan tener mejores elementos para decidir su voto el día de la elección.

    Creemos firmemente en que el punto de partida de una democracia es el proceso electoral y, por lo tanto, nos manifestamos clara y enérgicamente en contra de la anulación de votos que no ayudan a la democracia, sino, por el contrario, debilita el proceso electoral y con ello, disminuye la fuerza de la sociedad para elegir libremente a sus autoridades.

    Señor Presidente:

    La sociedad mexicana es una sociedad madura, lo que ha sido demostrado ampliamente en situaciones difíciles, como en los terremotos de 1985 o el caso de influenza de este año. Es tiempo de que ésta asuma la tarea que le corresponde y donde unidos, sociedad y autoridades, podamos hacer avanzar al país a los niveles sociales, económicos y de seguridad a los que anhelamos.

    Por nuestra parte, hace muchos años que hemos venido predicando con el ejemplo de lo que exigimos. Hemos aprovechado las excelentes relaciones con las que contamos con varias instituciones judías en diferentes partes del mundo, pero especialmente en los Estados Unidos, para ayudar a impulsar declaraciones y acuerdos que beneficien a nuestro país.

    Temas como la migración mexicana a los Estados Unidos, la aprobación de la Iniciativa Mérida y el control estricto para evitar el contrabando de armas de alto calibre a México, han sido expuestos por nuestros representantes y en conjunto con directivos de instituciones judías de Estados Unidos, a miembros claves del Congreso norteamericano, así como a funcionarios del Departamento de Estado.

    Como se hizo hace apenas cinco semanas en que aprovechamos nuestra presencia en Washington para una reunión con el American Jewish Committe para manifestarle a funcionarios y congresistas norteamericanos, la importancia que representa para México la cooperación real e inmediata de los Estados Unidos en estos momentos.

    Sin menoscabo de nuestra nacionalidad e identidad mexicana, el Estado de Israel representa para nosotros una patria espiritual con la que nos identificamos plenamente. Es el centro del judaísmo mundial, es el lugar desde donde emanan las fuentes más intensas de literatura, de arte y de educación judía hacia el mundo.

    Es lamentablemente, también, una región en medio de un conflicto que parece no terminar. Entre la única y verdadera democracia del Medio Oriente, que es Israel, y un grupo de vecinos que aún se niegan a reconocer su existencia.

    A finales del 2008 y principios del 2009 se vivió un nuevo capítulo de este conflicto cuando las tropas de Israel tuvieron que enfrentar a los grupos terroristas de Hamas que dominan la Franja de Gaza, para defender a sus ciudadanos de los constantes ataques con misiles provenientes de esa zona.

    Queremos aprovechar este momento para felicitar y agradecer a su Gobierno, quien por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores y su representante en el Consejo de Seguridad de la ONU; hicieron pronunciamientos firmes, pero objetivos, en una contienda que todos anhelamos pueda ser resuelta por la vía de la negociación.

    Asimismo, felicitamos y agradecemos la postura del Congreso, quien también se pronunció en una forma objetiva y constructiva.

    Lamentablemente detectamos fuerzas, algunas de ellas ajenas a nuestro país, que trataron de lucrar con este hecho trágico y procuraron traer el conflicto del Medio Oriente a México.

    Las expresiones en algunos medios masivos de comunicación, tanto escritos, como electrónicos, y las manifestaciones que se hicieron frente a las embajadas de Israel y los Estados Unidos, no sé circunscribieron exclusivamente al conflicto, sino que fueron escaladas a expresiones de odio, algunas, inclusive, francamente antisemitas y en ocasiones dirigidas contra nuestra comunidad.

    Queremos reconocer que la gran mayoría de las autoridades y actores políticos del país, inmediatamente rechazaron y condenaron estos hechos, pero desafortunadamente hubo algunos pequeños grupos que los apoyaron, mostrando una faceta de odio a la que condenamos, rechazamos y advertimos que no tienen cabida en nuestra sociedad.

    Señor Presidente.

    Tiene ante usted a los máximos dirigentes de la Comunidad Judía de México, presidente e integrantes de las casi 100 comunidades e instituciones que integran nuestra estructura, y desde donde la inmensa mayoría de ellos, en forma voluntaria, proporcionan los servicios que se requiere al interior, pero siempre pensando en el entorno donde vivimos y ayudando a los que menos tienen en nuestro país.

    Somos gente de bien, de trabajo, emprendedores que proveen fuentes de trabajo con responsabilidad social, académicos, intelectuales y artistas que aportan a la cultura mexicana en un sincretismo con la cultura judía.

    Somos una comunidad que entiende que el progreso viene acompañado del trabajo conjunto, entre sociedad y autoridades; un trabajo que debe ser arduo y en el que no debemos cejar hasta ver que el progreso llegue a todas las capas sociales y económicas de la sociedad mexicana.

    Nosotros estamos en la lucha diaria, y así seguiremos porque sabemos que podemos contar con que en su Gobierno, encontraremos la plataforma que nos permita avanzar juntos hacia un mejor futuro para nuestros hijos y nietos.

    Muchas gracias.


    6. Palabras del Presidente Felipe Calderón Hinojosa durante la comida con miembros de la Comunidad Judía de México.



    Gracias.

    Qué tal amigos, muy buenas tardes.

    Licenciado Óscar Gorodzinsky, Presidente del Comité Central de la Comunidad Judía en México.

    Estimado Ishie Gitlin, Presidente del Centro Deportivo Israelita.

    Señoras y señores líderes de las comunidades de diferentes orígenes aquí en México y en distintas ciudades del país.

    Amigas y amigos de la Comunidad Judía.

    Amigas y amigos:

    Buenas tardes.

    Me da mucho gusto reunirme con ustedes y yo diría que, además, finalmente esta tarde. Digo, finalmente, porque teníamos una cita pendiente en octubre, precisamente, para los primeros días de noviembre, cuando lamentablemente fue el accidente en que falleció Juan Camilo Mouriño, y eso nos obligó a posponer las cosas.

    Luego teníamos otro compromiso, cuando recibimos a Óscar y a otros dirigentes en Los Pinos y nos veríamos en la gran cena, muy esperada por todos, anhelada, con el Comité Judío Americano, en Washington, que iba a ser, precisamente, el 3 de mayo; es decir, en plena epidemia de influenza.

    Y, vaya, han sido meses difíciles, pero finalmente hoy este reencuentro, que nos llena de alegría, puede darse y aquí, en el Centro Deportivo Israelita.

    Ciertamente, he tenido varios encuentros en diferentes facetas con la comunidad. Recuerdo que nos reunimos hace mucho tiempo, cuando yo era dirigente del PAN, con los líderes de las comunidades, creo que en el Centro Sefaradí, de la Comunidad Sefaradí, si mal no recuerdo; luego estuve aquí, en el Deportivo Israelí, en varias ocasiones. Una vez, efectivamente, jugamos fútbol, qué bueno que Ishie no mencionó el marcador, porque sí, no fue muy honroso entonces.

    Luego tuve oportunidad de reunirme con ustedes como candidato y, posteriormente, aquí mismo, ya como Presidente de la República; y hoy, desde luego, en esta reunión. Además, me alegra mucho estar aquí, amigas y amigos, porque siempre lo he dicho y lo reitero, siempre he expresado mi profunda admiración por la Comunidad Judía en el mundo, el pueblo judío y por la Comunidad Judía en México; por su cohesión, por su trabajo, por su perseverancia, por su solidaridad, por su gran sentido humano; por su sólida defensa, precisamente, de la pluralidad y de la tolerancia; por su vigencia de tradiciones que, contrario a lo que se piensa, los fundadores de tradiciones no son quienes miran al pasado, sino quienes miran al futuro con bases sólidas, decía Carlos Castillo Peraza.

    Y además, estoy convencido de que muchos de los valores y de las ideas que yo mismo tengo, tienen una de sus más sólidas raíces, precisamente, en las raíces de la nación hebrea.

    Y sé que ahí está también una raíz fundamental de la cultura occidental y universal, la base de nuestras más preciadas ideas y principios de pluralidad, de tolerancia, de valores.

    Y, por ello, desde luego que el pueblo judío, el Pueblo de Libro, tendrá siempre mis mayores consideraciones, independientemente de nuestra simpatía también para muchas cosas que han sido importantes para nosotros.

    Con la Menorá que ustedes me regalaron la última vez que vine, celebramos también la Pascua, ciertamente, nuestro rito en la casa; la encendemos y nos acordamos de todos y, desde luego, de la Comunidad Judía y de nuestros hermanos, como hacemos en esa noche significativa.

    Tenemos la Mezuzá en la puerta de la Casa 1, la cabaña que le dicen; para nosotros es la Casa 1, ahí, en Los Pinos, donde estamos y, desde luego, como me lo dijeron, guardo, cerca de mi escritorio tengo el Libro, la Biblia, y ahí sé que estoy abrigado y protegido por muchas bendiciones, no sólo de la Comunidad Judía, ciertamente, de muchas mexicanas y de muchos mexicanos que creen en México, y que piden, cosa que agradezco, por el Presidente y por las responsabilidades que tenemos adelante.

    Así que, honestamente, tengo muchas razones para decirles que me siento en casa y les agradezco mucho su invitación.

    He señalado, amigas y amigos, que el respeto que siento por quienes en la diáspora supieron conservar su sentido de identidad y de pertenencia, por quienes nunca han perdido la fe y han tenido la sabiduría de perseverar durante miles de años, más allá de cualquier frontera y bajo muchos años y siglos de hostigamiento y de persecución; es un respeto que fortalece, precisamente, la importancia y la presencia de la comunidad en México, en el México de hoy.

    Además, como mexicano me siento, a la vez, muy orgulloso de que nuestro querido país ha sido un país abierto a la confluencia de voces. Ha sido un país abierto a la confluencia de culturas y de las migraciones.

    En nuestro propio origen está el ser una Nación pluriétnica y pluricultural, cuyo crisol nace, precisamente, de la convergencia de raíces; de raíces indígenas y euroasiáticas, de raíces que tienen su anclaje, precisamente, en la universalidad misma del hombre.

    Muchas familias judías perseguidas en otros continentes por regímenes autoritarios, dictatoriales, que por desgracia y, por cierto, no han terminado y parece que de repente resurgen, encontraron en nuestra tierra un refugio y una patria de adopción.

    Y no sólo la amaron profundamente, sino como, bien dijo Óscar, son profundamente mexicanos.

    También hay que decirlo, amigas y amigos, que México se ha enriquecido con las esforzadas familias judías en todas las áreas: en la cultura y en la ciencia, en el comercio y en la industria, en la academia, en el arte, en la filantropía y, afortunadamente, en el servicio público, desde luego, me siento muy contento de contar con distinguidos y distinguidas miembros de la Comunidad en el Gobierno Federal.

    La presencia del pueblo judío en México es parte, ciertamente del pasado, pero lo fundamental es ser parte del presente y parte del futuro.

    Y hoy, más que nunca, amigas y amigos, lo digo porque nuestro México requiere del esfuerzo de todos, requiere del esfuerzo de cada una y de cada uno.

    Requiere que cada quien haga de la mejor manera lo que mejor sabe hacer. Y lo requiere precisamente para en la adversidad, ser capaces de construir un porvenir de prosperidad y de bienestar para las generaciones de hoy y de mañana.

    Son muchos los retos que nos ha tocado enfrentar y quizá en muy poco tiempo. Yo mencionaba algunos circunstanciales, a propósito de lo que ocurrió, precisamente, desde noviembre a la fecha.

    Y por momentos parece que son retos descomunales y no faltará que para algunos parezcan insuperables; cada uno de estos desafíos, por separado, incluso hubiera vulnerado y debilitado profundamente quizá a muchas naciones.

    El reto de la seguridad, por ejemplo, de manera aislada; o el de la peor crisis económica de la posguerra, también de manera aislada, o el resurgimiento de un nuevo virus, mortal, si no se trata, con una enorme capacidad de contagio, como fue la epidemia, que por cierto le ha tocado el grado más alto de riesgo, de grado, que la Organización Mundial de la Salud haya determinado, el Grado Seis, como fue la epidemia de la influenza.

    Y hoy amigas y amigos, aunque sé que muchos de estos desafíos siguen presentes, y son fuertes, son retadores, también sé que el hecho de que a México le haya tocado enfrentarlos a todos, a sociedad y a Gobierno, no por separado, sino además juntos, al mismo tiempo, y que los estemos superando, también para mí es signo de fortaleza, de solidez y de esperanza; de lo mucho que tenemos las mexicanas y los mexicanos por venir.

    Más allá de lamentarnos, en nuestro caso, de la fatalidad o de la adversidad, yo he considerado y sigo considerando, con orgullo, me atrevo a decir que con alegría, que servir a México y servirlo, precisamente, en condiciones de adversidad, es un enorme privilegio que agradezco.

    Hoy por hoy, siguen siendo grandes los retos que tenemos que superar como Nación, a fin de seguir transformando a México en lo que queremos que sea México, una Nación justa y ordenada, generosa, plural, libre, equitativa, limpia; una Nación segura, una Nación que sabe albergar a los suyos en paz y tranquilidad y que permita a cada quien prosperar con el fruto de su esfuerzo.

    Uno de estos retos, precisamente, que está presente, es el de la grave crisis económica por la que está atravesando el mundo, e insisto, lejos de quedarnos en el lamento o en el reproche, como hacen algunos, los mexicanos estamos tomando diversas medidas de política y de decisión para proteger el empleo y el bienestar de las familias.

    Por ejemplo, hemos acelerado el gasto de infraestructura. No sólo hemos elevado a través del Programa de Infraestructura el gasto del país, pasándolo de tres por ciento a cinco por ciento del Producto Interno Bruto en dos años, anualmente; sino que también hemos acelerado el gasto que en el corto plazo podemos hacer.

    Por ejemplo, el gasto del Gobierno Federal en obras públicas, en carreteras, en mantenimiento de escuelas; por ejemplo, en hospitales, el gasto ejercido en el primer trimestre de este año, a pesar de ser un año de adversidad, yo diría que, precisamente por eso, fue casi el doble del gasto público ejercido en el primer trimestre del año pasado, que a su vez había sido ya un gasto récord.

    Hemos hecho un esfuerzo también por mantener abiertas las llaves al financiamiento del sector productivo; hemos puesto en marcha para preservar los empleos, por ejemplo, en el Programa de Paros Técnicos, donde están registrados, cubiertos ya 230 mil trabajadores.

    Hemos acelerado programas de empleo temporal en zonas arqueológicas, haciendo la limpieza en las carreteras, en caminos rurales, abriendo brechas cortafuego en las zonas de mayor riesgo de incendio.

    En empleo de guardabosques, precisamente, para elementos de combate de incendio, hemos creado en el primer semestre de este año casi 400 mil empleos temporales, que han aliviado la situación de muchas familias mexicanas.

    Hemos hecho lo posible por apoyar a las familias más humildes con medidas complejas, como es el congelamiento de precios de las gasolinas, o con reducciones de lo que la gente paga de gas LP y de gas natural doméstico.

    Sin dejar de reconocer lo difícil y lo desafiante de la actual situación económica, puedo decirles, amigas y amigos, que México va en la dirección correcta.

    Y por qué.

    Porque no hemos perdido de vista nuestra meta central, que es transformar a México en una economía más competitiva y moderna. Pero va en la dirección correcta no tanto ni principalmente quizá por lo que hace el Gobierno, sino fundamentalmente por lo que hacen ustedes y muchas mexicanas y muchos mexicanos, que es asumir la única vía por la cual pueden prosperar las personas, las familias y los países.

    Y cuál es.

    Esa vía es la del trabajo, esa vía es la del esfuerzo; es la vía, precisamente, la única vía que puede permitir que nuestro México salga adelante.

    Y si hay algo que, precisamente, ha mostrado la Comunidad Judía en México y estoy seguro, en el mundo, es que este principio elemental, trabajar y esforzarse personalmente, es la vía para salir adelante; es, precisamente, la gran lección que todos debemos aprender porque, también, es la única vía de salida para la economía del país.

    Pero, además, amigas y amigos, ya hay, afortunadamente, dentro de esta grave situación que hemos vivido, algunos signos, incipientes todavía, pero alentadores al fin, que nos permiten albergar la esperanza de una recuperación.

    No sólo son los signos que han registrado diversos mercados a nivel mundial, por ejemplo: el comportamiento de los propios mercados de valores en México y en el mundo. O bien, la reducción en las solicitudes de ayuda para desempleo en Estados Unidos, después de varios millones, de casi una decena de millones de desempleados en los últimos meses en Estados Unidos, sino también algunos signos aquí en México.

    Yo comentaba esta semana, y lo reitero con ustedes, un signo alentador; y es que, contrario a la tendencia de los meses marcados por el momento más grave de la recesión económica mundial, la primera quincena de junio, es decir, los primeros quince días de este mes, ya registraron en empleos formales registrados, pagados en el Seguro Social; es decir, sin contar el empleo informal, en términos netos, ya se registraron en México 17 mil nuevos empleos en la primera quincena de junio. Falta que se consolide esa tendencia, sí.

    Pero estoy convencido de que en la medida en que nos mantengamos trabajando, esforzándonos, tomando las decisiones correctas y, sobre todo, manteniendo firmemente el rumbo a donde queremos ir; más allá de la tempestad, el mantener el timón, el mantener el rumbo nos permitirá seguir adelante.

    Y el otro gran reto, amigas y amigos, ustedes lo saben, es el reto de la seguridad. Hoy estamos enfrentando con todas sus implicaciones, con todos sus riesgos y con todos sus costos a la criminalidad en México.

    Y la enfrentamos para transformar al país en un país de orden, de legalidad, capaz de garantizar la seguridad y la confianza de los suyos.

    Y estamos combatiendo sin tregua a la delincuencia porque queremos, no importan los costos o el tiempo que nos tome lograrlo, queremos que las familias caminen sin miedo por las calles, que las empresas no tengan que pagar o elevados costos de seguridad o peor aún, costos de protección pagados a las propias mafias; porque queremos que la vida, la integridad, la propiedad, la justa utilidad de quien trabaja, estén protegidas por un sistema judicial que otorgue certidumbre a todos por igual.

    En esta materia quisiera enfatizar algo que parece obvio, pero que quiero subrayarlo claramente. Nuestra prioridad es la seguridad. Y qué quiero decir con ello, quiero decir, por ejemplo, que sabemos que es, independientemente de la coyuntura económica, que como toda crisis económica avanza en ciclos y tiene periodos de caída y tendrá periodos de alta, esa ha sido la historia de la humanidad, de hecho el pasaje de José, precisamente, de las vacas flacas y las vacas gordas, algo refleja precisamente de ello. Independientemente de la coyuntura económica, el reto de México es de seguridad.

    La tarea primigenia del Gobierno, la primera tarea de un Estado, es la seguridad. También quiero decir con ello, amigas y amigos, que nuestro objetivo principal no es el narcotráfico por sí mismo; nuestro objetivo más importante como Gobierno, es el crimen, y el crimen organizado, del cual, ciertamente el narcotráfico es una parte y quizá la más rentable, quizá la más lucrativa, pero una parte al fin.

    Pero nuestro objetivo es la seguridad, en el sentido de que el crimen organizado es nuestro enemigo, por la secuela de violencia, de extorsión, de impunidad, de secuestro, de cobro de derecho de piso, por la afectación que implica en una sociedad debilitada por la acción impune de los criminales de cualquier tipo.

    Y ésta no ha sido una tarea fácil, ni de entenderla, ni de ejecutarla, menos; porque sé que enfrentamos obstáculos e inercias acumuladas a lo largo de muchos años, porque enfrentamos también a un enemigo que creció durante décadas al amparo de la impunidad y de la corrupción en todos los niveles.

    Pero eso no nos ha hecho dudar. Por eso, día con día no sólo combatimos, debilitamos a organizaciones criminales poderosas y, al mismo tiempo, nos esforzamos por reconstruir las instituciones y por fortalecer la autoridad del Estado, también en todo el país y también en todos los niveles.

    Porque estamos decididos a recomponer las estructuras que han sido copadas de tiempo atrás o recientemente, eso no importa, en todo el país y en todos los niveles de Gobierno.

    Por supuesto que la acción, en algunos casos la reacción de la delincuencia, ha sido violenta y desesperada; pero para mí resulta claro que ante la falsa disyuntiva de una paz ficticia y el verdadero imperio de la legalidad, el Gobierno tiene que optar y sin titubeos por la única vía posible para México, que es la de la ley y la de su cumplimiento.

    Quizá se pensó que permaneciendo indiferentes quedaríamos a salvo dentro de nuestras casas o de nuestras oficinas de Gobierno, pero más pronto o más tarde, la indiferencia penetraría, y de hecho eso ocurrió; penetró en nuestra casa misma, en nuestras vidas, en nuestra convivencia, afectó lo que pensábamos no afectaría, invadió la delincuencia áreas que alguien supuso que no traspasaría. Y si esto es analizable, discutible, opinable en los ciudadanos; es inadmisible e intolerable la indiferencia, tratándose de gobiernos.

    Con gran sabiduría, el Premio Nobel de la Paz, Elie Wiesel, decía en uno de sus más célebres discursos: la indiferencia no es una respuesta; la indiferencia no es un principio, sino un final; más aún, la indiferencia es siempre amiga del enemigo, porque beneficia al agresor, nunca a la víctima.

    Estoy seguro, amigas y amigos, que venciendo la indiferencia ante problemas que no se pueden ni se deben ignorar, como la acción impune de criminales en la vida del país, así también venceremos a los criminales mismos.

    Venciendo la indiferencia, que tanto daño le ha hecho y le hace al país en ésta y en muchas materias, y con la aportación que cada quien realiza dentro de su respectiva trinchera, con el trabajo cotidiano que ustedes hacen y que fortalece la vida del país, sé que lograremos poner un alto a un poderoso enemigo de todos los mexicanos, que es el crimen organizado.

    Amigas y amigos:

    Estoy seguro que México saldrá adelante, México saldrá adelante de éstos y de los retos que tengamos enfrente, porque sé que somos una Nación fuerte en su pueblo y en su pluralidad.

    Porque México cuenta con el apoyo de su Comunidad Judía y cuenta con el apoyo de cada mexicana y cada mexicano que en todos los rincones del país se levantan día con día a trabajar de manera honesta para construir su futuro.

    Porque esas mexicanas y esos mexicanos que trabajan, que estudian, que se esfuerzan con limpieza y con honestidad son, somos una abrumadora mayoría, que es capaz de construir el país que queremos.

    Porque México cuenta con emprendedores que están creando y defendiendo fuentes de empleo; porque cuenta con ciudadanos que denuncian los delitos, que se organizan, porque cuenta con mexicanas y mexicanos, como ustedes, que día con día se esfuerzan, trabajan y construyen con ello no sólo un futuro para los suyos, sino también un futuro para todos.

    Agradezco mucho la invitación y el honor que me hacen de poder acompañarlos.


    7. Tribuna Israelita en Facebook.





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    8. Ceremonias por el Día Internacional de Conmemoración Anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto: ceremonias en México.

    Día Internacional de Conmemoración Anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto.

    En el marco del Día Internacional de Conmemoración Anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto, el 27 de enero la Comunidad Judía de México organizó dos actos conmemorativos en conjunto con el Senado de la República y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, respectivamente.

    Durante la primera ceremonia, que tuvo lugar en el Senado de la República también se rindió homenaje al diplomático mexicano Gilberto Bosques Saldívar quien, como Cónsul General de México en Marsella durante la Segunda Guerra, ayudó a varios perseguidos, entre ellos judíos franceses, refugiados españoles, líderes políticos de oposición y miembros de la resistencia antifascista, a huir de los regímenes nazi y franquista, otorgándoles residencia y nacionalidad mexicana.

    En este contexto, senadores de todos los partidos políticos rechazaron todo acto premeditado que atente contra la integridad del ser humano, sin importar su origen racial, de credo o posición social y reiteraron su compromiso y trabajo en favor de una lucha por las libertades plenas de todos los seres humanos.

    Durante su intervención, el Presidente del Comité Central de la Comunidad Judía de México, recordó los horrores del Holocausto nazi y honró la memoria de los seis millones de judíos asesinados por el régimen nazi, relatando que gran parte de su familia pereció en los campos de concentración y exterminio.

    Así mismo, agradeció la hospitalidad con que algunas naciones como “nuestro querido México, país democrático y ejemplar” recibieron a los perseguidos por los nazis y les hayan permitido desarrollarse en libertad junto con sus familias.

    En tanto, el Presidente de a Mesa Directiva del Senado, Carlos Navarrete afirmó que es necesario fomentar una cultura de tolerancia y consolidar instituciones firmes tanto nacionales como internacionales que aseguren la práctica efectiva de los principios de la democracia y el respeto a la diversidad.

    La senadora panista, Adriana Carrillo ofreció su apoyo para encontrar los documentos que ayuden a reconocer a Gilberto Bosques como “Justo entre las Naciones”.

    El Coordinador Parlamentario del PVEM, Arturo Escobar y Vega, destacó que la comunidad judía es un ejemplo para México por su solidaridad, apoyo, bondad y organización: “Si pudiéramos reflejar lo que la comunidad judía ha aportado a México a nuestra clase política y a nuestro pueblo, seríamos otro país, un país que pudiera garantizar un mejor bienestar y un mejor futuro para su pueblo”.

    Por su parte, el senador Luis Maldonado Venegas, del partido Convergencia destacó que el cálculo total de víctimas de odio entre muertos, heridos, desposeídos y refugiados fue de 121 millones de seres humanos y resaltó la necesidad de revisar los códigos penales para establecer un freno legal a la impunidad y a la discriminación.

    El Coordinador del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, Ricardo Monreal Ávila propuso que el Senado de la República tome las medidas necesarias para movilizar a la sociedad civil en pro de la memoria del Holocausto y la educación, con el fin de prevenir actos de genocidio en el futuro, destacando que “nuevos genocidios, con características quizá distintas y en latitudes diferentes, se han perpetrado. El viejo antisemitismo y nuevas formas de intolerancia y discriminación, persisten, aún en este siglo”.

    El Presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, Gustavo Madero Muñoz, inauguró la exposición fotográfica “Un día en el ghetto de Varsovia” y aseguró que en el Senado se trabajará en contra del racismo y exclusión de grupos sociales.

    El subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la cancillería, Juan Manuel Gómez pidió al Senado dictaminar la reforma constitucional sobre derechos humanos que aprobó la Cámara de Diputados el pasado 23 de abril con el fin de cumplir las obligaciones internacionales que ha adquirido México y, reiteró que la política exterior de México está basada en la ética internacional.

    Entre los invitados especiales se encontraban sobrevivientes del Holocausto así como el Embajador de Israel en México, Yosef Livne y el representante de la ONU en nuestro país, Magdy Martínez.



    La segunda ceremonia, organizada en conjunto con la Comisión Nacional de los Derechos Humano (CNDH) se llevó a cabo en el Museo Tamayo, contó con una nutrida asistencia, entre la que se encontraban sobrevivientes del Holocausto, funcionarios y consejeros de la Comisión y público en general.

    Al recordar y honrar a las víctimas del régimen nazi, el Lic. Oscar Gorodzinsky, Presidente del Comité Central de la Comunidad Judía de México, recalcó la singularidad y horror del Holocausto, mismo que describió como “la mayor vergüenza de la civilización moderna”.

    Así mismo, denunció a los negacionistas, quienes aún hoy 65 años después y, a pesar de contar con miles de documentos y testimonios al respecto, siguen argumentando que el Holocausto no existió.

    Por último, expresó el amor, respeto y agradecimiento que los judíos tienen con México por ser un país que brinda a sus ciudadanos las condiciones necesarias para vivir y desarrollarse con plena libertad.

    A continuación el Sr. Peter Katz, Presidente de la Unión de Sobrevivientes del Holocausto, se congratuló por la realización de este tipo de eventos. Señaló que como seres humanos tenemos la obligación de recordar y transmitir a las nuevas generaciones la historia del Holocausto para garantizar que barbaries similares no vuelvan a ocurrir y poder contrarrestar a quienes niegan que esto haya sucedido en realidad.

    E Representante del la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Alberto Brunori resaltó la importancia de que nuestra sociedad no traspase la delgada línea entre la humanidad y la barbarie a través de actitudes discriminatorias o xenófobas. En este sentido destacó la importancia de recordar que el Holocausto es una advertencia de los peligros y extremos a los que se puede llegar guiados por la intolerancia y la falta de respeto a los Derechos Humanos y reiteró que el “mejor memorial para las víctimas del Holocausto sería un mundo donde los Derechos Humanos sean protegidos tanto en la ley como en la práctica”.

    Por su parte, el Presidente de la CNDH, Raúl Plascencia Villanueva manifestó que se deben impulsar nuevas formas de convivencia y afinidad de valores, como la solidaridad y el cumplimiento de la ley, con el fin de que el goce de los derechos humanos sea una experiencia diaria.

    Consideró que para evitar la repetición de sucesos como el Holocausto se debe trabajar para que el centro de toda acción gubernamental o social lo constituyan el ser humano y la inviolabilidad de su dignidad.

    Señaló que para los ciudadanos la cultura de la legalidad significa llevar a cabo el estricto cumplimiento de las obligaciones que la ley les impone para garantizar la convivencia social y que el ejercicio de sus derechos se realice en apego a las disposiciones legales.

    Así mismo, destacó que deben difundirse las "lecciones sombrías de la historia", para que no se repitan y para erradicar los crímenes de odio, los prejuicios y la discriminación e hizo un llamado a lograr un nuevo pacto social donde se pueda llegar a convivir con igualdad y respetando las diferencias, exhortando a los presentes a trabajar por un mejor futuro para México, donde tengan cabida todos”.

    El evento finalizó con un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas del Holocausto y la presentación de la exposición fotográfica “El Soldado Tolkatchev: A las puertas del Infierno”.


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