LA MEMORIA RESCATADA, LA IZQUIERDA JUDÍA EN MÉXICO: FRAIWELT Y LA LIGA POPULAR ISRAELITA

   La historia de la Liga Popular Israelita así como la fundación del periódico Fraiwelt (Mundo Libre) como su órgano de expresión eran, hasta la publicación del libro La Memoria Rescatada, La izquierda judía en México: Fraiwelt y la Liga Popular Israelita de la Maestra Natalia Gurvich Peretzman, dos aspectos de la comunidad judía de México poco conocidos y estudiados.
   Con su aparición, la Liga logró construir un frente común de la comunidad ashkenazí (procedente de Europa oriental) donde diversas tendencias políticas e ideológicas hasta entonces antagónicas, lograron convivir y colaborar conjuntamente en aras de la solidaridad con la lucha de la Unión Soviética frente al nazismo.

   Desde la trinchera de un periodismo radical, las páginas de Fraiwelt transmitían las representaciones mentales de los redactores, su forma particular de ver y entender el mundo, sus emociones y sentimientos, así como el debate ideológico con el que defendían su posición y se deslindaban frente a otros partidos y agrupaciones políticas. Permitían la expresión política e ideológica de hombres y mujeres de izquierda, la mayoría convencidos del marxismo leninismo y claros partidarios de la ortodoxia estalinista y el papel de la Unión Soviética en la lucha contra el enemigo principal del pueblo judío: el nazismo alemán. Ofrecían a los lectores informes fidedignos sobre las atrocidades del nazismo y el asesinato masivo de judíos y, a través de comunicados, artículos, cuentos y hasta poemas manifestaban sentimientos de impotencia y desesperación; expresaban la preocupación de conservar y fomentar el legado cultural ashkenazí.
   En el plano nacional, se preocupaban por analizar la realidad social y política de México, con sendos artículos sobre la problemática local, llenando así un vacío patente en otras publicaciones comunitarias. Como hombres seculares, defendieron la idea de un Estado laico y secular en el que se respetara el derecho a la tolerancia religiosa y a la definición del ciudadano mexicano en términos no religiosos.
   Sin embargo, una vez terminada la guerra, con el surgimiento de la geopolítica bipolar y fundado el Estado de Israel, se desvaneció el sentido fundacional de la Liga. Con la transformación de las circunstancias históricas, la Liga cambió de orientación y esto se reflejó en las páginas del Fraiwelt, donde a partir de 1946 se desplegó un apoyo incondicional a la URSS y a la postura del partido comunista israelí a favor de una Palestina binacional compartida por árabes y judíos. Se recrudecieron las políticas con los enemigos tradicionales de los comunistas autoritarios pro soviéticos y aumentó el contenido claramente ideológico del periódico. En el plano nacional se intensificó la participación e interacción de miembros de la Liga con el Partido Comunista Mexicano. Lo anterior provocó la disminución del apoyo comunitario a la Liga y a Fraiwelt y éstos se debilitaron hasta su inminente desaparición en 1956.
   Para Natalia Gurvich, el objetivo central de este libro es contribuir a la recuperaración la memoria sobre un periodo fundamental en la historia de la comunidad judía ashkenazí de México hasta hoy escasamente recordado: la saga de los judíos de izquierda que emigraron a este país durante la primera mitad del siglo XX.
   Tal vez debido a circunstancias sociales y políticas de México, o quizá debido a una negación consciente o inconsciente por parte de quienes sobrevivieron a aquellos años, son pocos aquellos que valoran el pensamiento y la acción de los judíos comunistas, marxistas, socialistas, bundistas y sionistas socialistas que en aquella época constituyeron la semilla y vanguardia de las organizaciones israelitas en México.
   A través de asociaciones como la Liga y de sus medios de comunicación publicados en idish, los judíos de izquierda se esforzaron por actualizar el bagaje ideológico que portaban de su experiencia europea y, lo que fue muy importante, por lanzar asideros a los inmigrantes judíos para la preservación de su cultura y, al mismo tiempo, para su integración al país que les dio cobijo y oportunidades de mejorar sus condiciones de vida.
   La formación ideológica de la Liga se dio en Europa central y oriental. Los judíos trajeron a México la diversidad de visiones, ideologías, imágenes y propuestas acerca de la nación judía que ahí predominaban y las adaptaron a su nuevo ambiente, entre otras, la representación o el mito de su lengua nacional. El idish era parte fundamental de la vida de los inmigrantes judeo-europeos y les sirvió como elemento de aglutinación y comunicación; en ocasiones, fue el único factor de unión e identidad entre los recién llegados, que provenían de diversos países, ciudades o pueblos, portadores de distintas ideologías y conceptos sobre el judaísmo. Estos hombres y mujeres intentaron adaptar y reconciliar su judaísmo y su visión del socialismo con las realidades cambiantes de la sociedad a la que se estaban integrando.
   La Liga Popular Israelita se organizó en agosto de 1942, tras la invasión alemana a la Unión Soviética, con el nombre de Liga Israelita pro Ayuda a la Unión Soviética en México. Su objetivo principal está implícito en su nombre: se proponía apoyar a dicho país, dentro de sus posibilidades, en su esfuerzo bélico para vencer al enemigo fascista. Su trabajo consistía no sólo en proveer y ayudar a la Unión Soviética y al Ejército Rojo, sino también convencer a la mayor parte de la comunidad del papel que los soviéticos y su líder, José Stalin, desempeñaban para preservar la paz mundial y conseguir la salvación de los judíos europeos cercados por los fascistas, y principalmente del papel de la Unión Soviética para la creación de un mundo libre en la posguerra. Otra de sus metas era elevar el nivel cultural de la joven comunidad judía de México, a la cual veían demasiado preocupada por cuestiones materiales y faltos de un genuino interés por el estudio y la cultura.
   También se incorporaron al grupo los refugiados políticos alemanes y austriacos que llegaron a México a finales de la década de los años treinta y principios de la década de los cuarenta. Debido a la situación política internacional y nacional, fueron atraídos hacia la Liga miembros apolíticos de la comunidad, quienes se contagiaron con el entusiasmo de los organizadores y sintieron la responsabilidad de solidarizarse, en esos momentos de extrema urgencia e inminente peligro que corría el judaísmo europeo, con la lucha a favor de la Unión Soviética.
   Con esta sucinta relación de la epopeya de los inmigrantes judíos de izquierda, desde luego necesitada de una exploración más exhaustiva, La memoria recuperada pretende, al mismo tiempo, reavivar la inquietud por cubrir una limitación historiográfica evidente en los anales del pueblo judío.
   Los primeros cien números de Fraiwlet (1943 a 1946) nos permiten conocer semana tras semana la visión que la Liga tenía del mundo, la actitud que mostraba hacia México ¿la nueva patria de adopción de sus integrantes?, y su opinión sobre la política nacional e internacional.
   Las grandes conmociones sociales que irrumpieron en la década de los años cuarenta del siglo XX no fueron ajenas al periodismo judío mexicano: la guerra mundial, el choque de teorías, doctrinas e ideologías; la búsqueda de identidad, de fórmulas en favor de un orden más justo y equitativo y de un mundo libre. La década de los cuarenta exacerbó, en la comunidad, diferentes posturas ideológicas y vio multiplicarse las corrientes proselitistas y los intentos por ganar adeptos para su causa, usando medios de comunicación para promover sus teorías ideológicas y sus cosmovisiones. Tal es el caso de los intelectuales que formaron la Liga Popular Israelita, que a través de la publicación de Fraiwelt buscaron hacerse ver y escuchar.
   El análisis comprende, entonces, algunas consideraciones de Fraiwelt en torno a la política en México, acerca de la comunidad judía, particularmente sus jóvenes, y del papel de la mujer en la Liga Popular Israelita. La prensa escrita en idish que se desarrolló paralelamente a la fundación de la comunidad judía en México fue el espejo que reflejó las costumbres de los inmigrantes judíos y su forma de pensar en un periodo histórico determinado, así como el índice para medir su ambiente económico, social y político.
   La memoria rescatada ha sido un esfuerzo por conocer y entender las representaciones y proyectos de un significativo grupo de judíos a diez o veinte años de su llegada a México y así mismo, de rescatar las voces de los miembros de la Liga Popular Israelita.

Natalia Gurvich Peretzman, La memoria rescatada. La izquierda judía en México: Fraiwelt y La Liga Popular Israelita, México, UIA, 2004, 193pp.

Fecha de impresión: enero de 2005