TEXTOS PARA EL DIÁLOGO JUDEOCRISTIANO

"Como Obispo de Roma y Sucesor del Apóstol Pedro, aseguro al pueblo judío que la Iglesia Católica, motivada por la ley evangélica de la verdad y el amor, y no por consideraciones políticas, se siente profundamente afligida por el odio, los actos de persecución y las manifestaciones de antisemitismo dirigidos contra los judíos por cristianos en todos los tiempos y lugares".
Palabras del Papa Juan Pablo II durante su visita al Mausoleo de Yad Vashem, en Jerusalem en marzo del 2000

   Después de 2000 años, muy a menudo marcados por la mutua ignorancia y por frecuentes confrontaciones, las últimas décadas del siglo XX proporcionaron una oportunidad inédita para abrir un diálogo con miras a un mejor entendimiento entre judíos y cristianos.
   El primer paso en este proceso de reconciliación se dio en 1965 con la Declaración Nostra Aetate que señalaba el camino a seguir para promover el reencuentro entre ambas religiones. La iniciativa de Juan XXIII promulgada por Paulo VI, fue retomada por Juan Pablo II, quien hizo del acercamiento con el pueblo judío una prioridad en su papado, iniciando así la construcción de puentes de entendimiento.
   Con Juan Pablo II, el diálogo judeocristiano adquirió nuevas y frescas perspectivas. Sus enseñanzas trascienden el campo teórico a la práctica diaria, convirtiéndolo así en el primer Papa en visitar una sinagoga y en realizar modificaciones en las referencias a los judíos en el catecismo. Como líder moral aceptó la responsabilidad de la Iglesia en la promoción del antisemitismo y condenó el Holocausto como una “vergüenza para la humanidad”. En su constante peregrinar por el mundo ha impulsado en forma contundente encuentros con las comunidades judías, entre los que podemos destacar los que sostuvo con el judaísmo mexicano durante sus visitas a nuestro país.
   Este proceso de acercamiento tuvo su expresión más concreta en junio de 1994 con el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y el Vaticano. A  través de esta acción, la Iglesia Católica reconoció y afirmó la soberanía del hogar nacional judío y expresó su nuevo entendimiento teológico sobre los judíos y el judaísmo.
   Con la convicción de que estas enseñanzas deben permear a los diferentes sectores de la sociedad mexicana, contribuyendo así a desvanecer prejuicios y estereotipos, Tribuna Israelita y la Universidad Anáhuac coeditaron un libro sobre  quien a lo largo de 23 años ha fomentado lazos de afecto con el pueblo judío.
   La primera parte de la publicación se dedica a textos del Magisterio Universal que establecen las grandes líneas doctrinales del diálogo judeocristiano. Los textos de la segunda parte están organizados en sentido cronológico y se dividen en tres apartados: los primeros mensajes de Juan Pablo II dirigidos a las comunidades judías, los cuales abrieron una nueva etapa en los esfuerzos de la fraternidad; posteriormente, su visión sobre la guerra, la discriminación y la intolerancia; y por último, sus discursos fundamentales sobre las relaciones judeocristianas durante la peregrinación jubilar a Tierra Santa en el año 2000.
   La colección de textos de Juan Pablo II en torno al judaísmo fueron traducidos y compilados por David Calderón, José Enrique Gómez y Carlos Lepe en el libro Textos para el Diálogo Judeocristiano presentado el 29 de agosto del 2002 en el Auditorio del Centro de Estudios de Posgrado de la Universidad Anáhuac. Durante el evento se contó con la participación del Lic. Raymund Cosgrave, Rector de dicha casa de estudios; Monseñor Giuseppe Bertello, Nuncio Apostólico en México; Dr. Javier Moctezuma Barragán, Subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos; Lic. Reneé Dayán-Shabot, Directora de Tribuna Israelita; Alejandro Montano Durán, Director de Desarrollo Académico e Investigación de la Universidad Anáhuac, así como Carlos Lepe y David Calderón, compiladores del libro.
   Durante la presentación,  el Maestro David Calderón, mencionó que los textos que forman parte de esta antología representan los momentos más altos de la constante reflexión desarrollada en la Iglesia Católica acerca de su especial relación con el “Pueblo de la Alianza”. Son puntos de llegada,  fruto maduro de innumerables encuentros entre judíos y cristianos, hombres y mujeres de fe que tuvieron el valor de pedirse y darse aclaraciones, superando las barreras del prejuicio y sin negar dolorosos desencuentros con el pasado. “Al igual que la Universidad Anáhuac, esta obra” –expresó - “tiene la intención de vencer el mal con el bien, fomentar la paz a partir de la amistad universal de todos los pueblos, y de procurar una convivencia respetuosa entre judíos y cristianos”.
   Esta colección de documentos –agregó Calderón- quiere ser también un punto de partida. Son enseñanza autorizada y vinculante para los católicos; no expresan una mera opinión, sino la auténtica doctrina de la Iglesia y sus aplicaciones concretas. Las afirmaciones que llenan estos documentos son ánimo, luz, impulso para comprometernos con este camino de muto entendimiento y mutuo aprecio.
   Por su parte, el Lic. Raymund Cosgrave, puntualizó que el libro realizado en coedición con Tribuna Israelita pone de manifiesto el interés en el estudio de las relaciones entre la religión judía y la cristiana a partir de la búsqueda de su pasado común, su reconocimiento mutuo y del diálogo constructivo y permanente. Todo esto se ha logrado –explicó- no sólo a raíz del análisis teológico de los orígenes, sino de los encomiables esfuerzos diplomáticos por parte de los representantes de ambas religiones. “El papa Juan Pablo II” –concluyó- “ha contribuido a cambiar el mundo, exhortando a olvidar las diferencias históricas entre las religiones y buscando desechar actitudes racistas”.
   En su intervención, Monseñor Giuseppe Bertello se refirió a la maduración del mundo cristiano hacia los judíos. Subrayó la importancia de la fe, la paz y la fraternidad, y explicó que desde los tiempos de la infancia y juventud en su natal Polonia, la amistad y convivencia con miembros de la comunidad judía  liberó a Juan Pablo II de posibles prejuicios.    Felicitó en nombre de la Santa Sede a los responsables de la obra y expresó su deseo de que “estas páginas impresas en México, sean alimento sustancioso para los católicos y demás cristianos. Que contribuyan a fomentar actitudes saludables y eviten el surgimiento de posturas irreflexivas que tanto daño pueden causar. Sirvan también para nutrir a la Comunidad Judía de México, que es parte de este gran pueblo que comparte sufrimientos y esperanzas, que se compromete con su historia y mira al porvenir con ilusión constructiva. Que sean estímulo de comprensión y, si falta hace, reconciliación y perdón”.
   El Dr. Javier Moctezuma Barragán destacó la relevancia que tiene la publicación de un libro que fomente el diálogo interreligioso en nuestro país.
  “El pueblo mexicano es amante de la libertad y el gobierno mantiene su compromiso de afianzar la libertad religiosa y el respeto por la dignidad humana”.
   Por último, la Lic. Reneé Dayán-Shabot manifestó el deseo de que las barreras construidas por siglos de intolerancia, recelos e incomprensiones sean derribadas mediante el diálogo y el conocimiento mutuos, para abrir camino a la construcción de los cimientos de una sociedad basada en la convivencia armónica, el respeto a las diferencias y el reconocimiento de los valores y tradiciones de cada fe.    Este  libro, constituye un marco de referencia indispensable para entender la dinámica y profundidad del diálogo de reconciliación emprendido por las comunidades judía y católica a partir del Concilio Vaticano II. Producto de la colaboración y cercanía de la Universidad Anáhuac con la Comunidad Judía de México, es un ejemplo concreto de las múltiples actividades que se pueden realizar para contribuir al conocimiento, entendimiento y apreciación.

Fecha de Impresión: Septiembre, 2002