Cambios en el mundo y en la Comunidad. Murry Tawil

Nuestra comunidad tiene más de un siglo en México y, durante ese tiempo, ha tenido grandes retos, pero sobre todo grandes logros.

Recuerdo que mi abuelo me contaba cómo, durante la época de la Revolución, seguía a la tropa de monte en monte, para llevarles cobertores, cigarros, bebida e infinidad de productos y cobrarles así el siguiente abono. Suena casi increíble y nunca sabré si había algo de fantasía en sus relatos, pero lo que es claro, es que tuvo que superar muchas adversidades y peligros para finalmente, llegar a ser un empresario exitoso, que formo una familia numerosa y a la que proporciono una plataforma de lanzamiento mucho más fácil que la que él tuvo.

Mi padre después, fue siempre optimista y hasta osado, como la mayoría de los de su generación. Aprovecho las oportunidades que se generaron como resultado de la Segunda Guerra Mundial y generó una industria textil que producía hilo, tela y prendas de vestir, guiando siempre a técnicos que sabían más que él de sus especialidades, pero que, bajo su guía, generaban los productos que la gente requería.

Gracias a gente como ellos, comerciantes, industriales, doctores, arquitectos, abogados, profesionales y técnicos de todo tipo, nuestra comunidad siguió prosperando y, fiel siempre a nuestras tradiciones, creando y reforzando las instituciones que nos permiten hoy dar educación, identidad, cultura, pertenencia y tantas cosas más, que nos dan la fuerza de ser una de las mejores comunidades judías de la Diáspora.

Claro que eso no quiere decir que estamos conformes, constantemente se oyen voces que critican muchas cosas que se pueden mejorar y tienen razón, pero tenemos que reconocer que siempre habrá uno o más voluntarios, trabajando en mejorar ese tema que criticamos y en otros muchos que probablemente no conocemos, pero que hay voluntarios y profesionales de la comunidad ocupados y preocupados por resolverlos.

Por ese nivel de crítica y por ese nivel de esfuerzo es que somos reconocidos como una gran comunidad dentro del mundo judío.

Pero como no estamos conformes y queremos más; y porque vemos que en el mundo, el nivel de cambios es cada día más rápido y más revolucionario, tenemos que seguir preparándonos en todos los sentidos, para que esos cambios no nos dejen atrás.

La globalización permite hoy que las fronteras prácticamente se desvanezcan, provocando que en un tren en un país de Europa nos den un sobre distribuido por otro país, impreso en otro país, que contiene azúcar producida en otro país, café cosechado en otro país y empacado en otro país. 

La tecnología hoy cura enfermedades que hace cien años no se podían ni siquiera diagnosticar, permite a un doctor operar a un paciente que se encuentra al otro lado del mundo, ofrece una píldora que envía imágenes para hacer diagnósticos, está desarrollando nano robots que pueden entrar a nuestro cuerpo a eliminar células cancerosas o limpiar nuestras arterias.

La comunicación tiene una velocidad jamás soñada y un acceso a más gente que nunca, con el enorme beneficio de tener acceso a una gran cantidad de conocimientos y hechos aún con el riesgo que esto implica de difundir información falsa o simplemente disruptiva.

¿Estamos preparados para esto?  Y más importante: ¿Estamos preparando a nuestras futuras generaciones para los retos que esto implica y sobre todo, para que sean capaces de enfrentar situaciones que hoy no podemos siquiera vislumbrar?

Yo creo que en ese sentido, nuestra comunidad está en un gran momento y en una excelente posición:

  • Tenemos las instituciones necesarias y con la fuerza suficiente para dar a nuestros jóvenes los elementos que decidamos que requieren para enfrentar estos retos
  • Tenemos los recursos humanos y materiales, así como el talento, para sacarle jugo a estos recursos.
  • Tenemos una muy buena posición como comunidad dentro del país, ya que saben de nuestro compromiso, creatividad, fuerza de trabajo y talento
  • Tenemos una muy buena relación con Israel, el hogar de nuestro pueblo y la fuente de nuestra cultura, así como un gran generador de alta tecnología en el mundo

Por esto es importante la planeación estratégica que estamos impulsando desde Comité Central con el apoyo de todas las comunidades, para plasmar nuestra visión a futuro y elegir los mejores proyectos y programas, así como darle mayor fuerza a nuestras instituciones para que puedan, de manera intercomunitaria, darle más y mejores herramientas a todos los miembros de nuestra comunidad y especialmente a los jóvenes, que representan ese futuro.

Necesitamos saber que podemos seguir a la vanguardia como personas y como comunidad para, no solo asegurar nuestra continuidad, sino también nuestra trascendencia en México y en el mundo judío.

Nuestro papel en el CAE es coadyuvar en esta labor a través de:

  • Apoyar a nuestros Directivos e instituciones en esta Planeación Estratégica, desde su origen, ejecución, medición y ajuste. Abarcando en el momento las áreas de: salud, educación, adultos mayores y sustentabilidad económica.
  • Mantener información confiable de los aspectos más relevantes que permitan conocer la situación de cada una de estas áreas, su avance en el tiempo identificando logros, riesgos y oportunidades.
  • Analizar esta información para apoyar a nuestros Directivos en la toma de decisiones.
  • Establecer lineamientos que permitan a nuestras instituciones apoyar en las labores que impulsen programas en estas áreas, buscando su eficiencia y continuidad, propiciando que mantengan su salud organizacional y financiera.

Recordemos que no podemos simplemente esperar al futuro, tenemos que construirlo y que, nuestro mayor recurso para hacerlo son nuestros jóvenes. En el CAE tenemos una maravillosa representación de esta nueva generación y estamos fuertemente involucrados en reforzar las organizaciones en las que ellos están participando.

Estos jóvenes nos han demostrado su interés, su gran capacidad crítica y de trabajo y estamos seguros que en las manos de esta nueva generación, alcanzaremos horizontes más elevados de lo que nosotros alcanzamos a vislumbrar.

A nuestra comunidad le decimos que podemos asegurar que nuestro futuro queda en buenas manos y a esta nueva generación le mandamos un mensaje:

Jóvenes: Están recibiendo un legado milenario de cultura, principios y solidaridad, que en México hemos sabido mantener en un excelente nivel. Sabemos de su capacidad crítica y de trabajo y por eso estamos seguros que sabrán seguir cuidando este legado y seguir haciendo crecer a esta bendita comunidad en todos los sentidos.