Cada vez más países prohíben la apología de las dictaduras

   Cada vez más países del mundo optan por refrendar en sus legislaciones la prohibición de apologías y enaltecimientos de las dictaduras y sus prácticas así como la negación o minimización de hechos históricos, aunque como Alemania, aunque otras naciones dan prioridad a la libertad de expresión, algunas con excepciones dictaminadas en las cortes, otras sin ningún tipo de límite.

   En México no existe un delito específico contra la exaltación de dictaduras o ideologías como el nazismo y la Constitución mexicana defiende la libertad de expresión en varios de sus artículos, pero desde 2013 se cuenta con la Ley Nacional para Prevenir y Eliminar la Discriminación así como leyes locales similares en varios de los Estados del país..
   En Alemania el Código Penal tipifica, desde el 2005 la exaltación del nazismo como una de las formas del delito de incitación al odio racial y contempla penas de hasta tres años de cárcel. El Tribunal Constitucional alemán ya dictaminó en su día que la norma era compatible con la defensa de la libertad de expresión. Asimismo, desde antes de ese año, castiga también el negar o relativizar los crímenes del nacionalsocialismo y en especial la negación del Holocausto.
   En Italia, la Ley Mancino, de 1993, castiga gestos, acciones y lemas relacionados con la ideología nazi-fascista y la incitación a la violencia y a la discriminación por motivos raciales, étnicos, religiosos o nacionales, y contiene penas por el uso de símbolos vinculados a los citados movimientos políticos. Sin embargo, en diferentes sentencias, los magistrados han considerado que prevalece sobre esta norma la libertad de expresión, por lo que varias personas fueron absueltas después de haber realizado el saludo fascista.
   Polonia equipara el nazismo con el comunismo, y hacer apología de cualquiera está penado con hasta dos años de cárcel.
   Austria también aprobó en 1947 la Ley de Prohibición, para ilegalizar todas las organizaciones nazis y contribuir a eliminar toda influencia del nazismo en la sociedad. En 1992 fue ampliada para incluir claramente la prohibición de negar, minimizar, aprobar o justificar los crímenes del nacionalsocialismo, especialmente el Holocausto judío, delito de "negacionismo" penado con hasta diez años de cárcel.
   En Francia, son considerados delitos penales tanto la apología de los crímenes de guerra y contra la humanidad como el negacionismo del Holocausto o del genocidio cometido contra los armenios durante la dominación otomana en 1915. Recurrentemente en ese país se producen sentencias por apología de crímenes de guerra o contra la humanidad, generalmente ligadas a la conquista nazi del país, mientras el delito de negacionismo ha motivado diversas condenas a dirigentes de la extrema derecha, como el cofundador del Frente Nacional, Jean-Marie Le Pen.
   Noruega, donde a diferencia de sus vecinos escandinavos sí hubo una ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial, castiga con multas o prisión de hasta tres años expresiones de odio o discriminación por motivos de raza, nacionalidad o etnia, incluida la exhibición de símbolos nazis.
   Grecia, a pesar de haber vivido la ocupación nazi y una dictadura militar (1967-1974), no cuenta con ninguna ley que prohíba explícitamente la exaltación del fascismo. Pero sí están tipificados como delito la negación del Holocausto, así como de los genocidios, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra reconocidos por los tribunales internacionales o por el Parlamento griego.
   Rusia, que rechaza tajantemente la comparación del nazismo con el comunismo, aprobó en 2014 una ley que castiga la negación o el enaltecimiento de los crímenes cometidos por los nazis y condenados por el tribunal de Núremberg.
   Ucrania fue más lejos en 2015 al prohibir la propaganda de los regímenes comunista y nazi, penar la negación pública del carácter totalitario y criminal de estos sistemas y vetar el uso de sus símbolos.
   En Brasil la Constitución creada en 1988 después del régimen militar no tipifica como delito la exaltación de la dictadura o de torturadores de ese periodo, pero considera como crimen imprescriptible la acción de grupos "contra el orden constitucional y el Estado Democrático".
   En Argentina está en estudio un proyecto de ley para condenar el negacionismo de los delitos de lesa humanidad contra los derechos humanos perpetrados por la última dictadura cívico-militar que gobernó en 1976-1983 y que dejó unos 30.000 desaparecidos. El nuevo presidente, Alberto Fernández, confirmó recientemente que analiza un texto que podría basarse en la ley que rige en Francia sobre el Holocausto para condenar en Argentina a quienes nieguen el terrorismo de Estado.
   En Chile se encuentra en trámite parlamentario un proyecto de ley para prohibir el homenaje y/o la exaltación de la dictadura cívico militar de Augusto Pinochet (1973-1990).