MINORÍAS CRISTIANAS EN EL MEDIO ORIENTE

     Según reportes provenientes de varios países islámicos, en casi todos los estados que integran el Medio Oriente las minorías cristianas se encuentran cada vez más aisladas y peligrosamente amenazadas por la mayoría musulmana.
     Algunos cristianos hablan de una cruel opresión y de violaciones a sus más elementales derechos, mientras que los reportes de encarcelamiento a miembros de estas minorías son cada vez más comunes.

     Este severo trato no se da solamente en regímenes fundamentalistas fanáticos como el iraní, sino también en aquellos que se consideran tolerantes, como el egipcio.
     En Irán miles de cristianos han sido asesinados. Aquellos que se han salvado deben esconderse o profesar su fe en la clandestinidad.
     En Libia alguna vez llegaron a existir innumerables iglesias cristianas; actualmente no queda ninguna. Sus edificios se utilizan ahora para otros propósitos; se sabe que, en Tripoli, dos de ellas funcionan como depósito de armas y una es utilizada por un grupo terrorista como campo de tiro. En una tercera el altar es utilizado como surtidor de refrescos.
     En Sudán continúa la guerra civil entre los árabes musulmanes del norte y los cristianos negros del sur. Los cristianos se niegan a que se les aplique la ley islámica -la Sharia- pero el régimen sudanés insiste en que ésta debe ser aplicada universalmente dentro de su territorio.
     Los cristianos en Siria son discriminados en el área laboral y en la educación. Los poblados cristianos viven sumidos en la pobreza y se encuentran bajo una tensión constante. Algunos líderes sirios han descrito a los cristianos como "enemigos del estado", lo cual los ha alejado efectivamente de cualquier puesto gubernamental o burocrático.
     En Arabia Saudita cualquier símbolo cristiano, así como la importación de Biblias, crucifijos y otro "material anti-islámico", se encuentra oficialmente prohibido desde 1986. A los occidentales que trabajan ahí les es permitido profesar su fe en sus hogares, siempre y cuando no sea a la vista de la población musulmana. Aquellas personas que portan algún símbolo cristiano en público se exponen a ser castigadas.
     Los coptos, en Egipto, (representan el 15% de una población de 41 millones de habitantes), están privados de ocupar posiciones de liderazgo. Ningún cristiano copto puede ser nombrado gobernador, rector universitario, embajador, comisionado de policía o administrador de servicios gubernamentales.
     La revista semanal de los coptos El Kereza, gozaba de una circulación de 300,000 ejemplares hasta que fue totalmente prohibida en 1981. Actualmente, el gobierno egipcio permite la impresión de 200 copias mensuales y alega que esto comprueba la existencia de libertad de cultos en este país.
     Desde 1980, ni un sólo permiso presidencial ha sido otorgado a la Iglesia Ortodoxa Copta para construir un nuevo santuario. En muchas de las nuevas ciudades y pueblos en desarrollo en Egipto está prohibido construir iglesias. La Asociación Americana de Cristianos Coptos afirma que el gobierno egipcio "está creando comunidades puramente islámicas y tratando de establecer un sistema de apartheid".
     El gobierno egipcio ha continuado confiscando tierras del Fondo de la Iglesia Copta ilegalmente y otorgándolas al Ministerio de Asuntos Islámicos. El gobierno justifica esta incautación de manera extraña. Cuando algunos filántropos coptos donaron estas tierras al Fondo hace más de 50 años, afirmaron que parte de los ingresos de estas tierras estaban destinados a ayudar a los pobres, sin diferenciar entre musulmanes y cristianos. Ahora el gobierno egipcio asegura que las tierras son de "origen islámico" ya que los musulmanes que habitan en ellas estaban incluidos en el plan de ayuda a los necesitados implementado por los coptos.
     Según los líderes coptos, los gobiernos árabe-musulmanes están tratando de desviar la atención de Occidente acerca de las precarias condiciones de los cristianos en el Medio Oriente, al referirse constantemente al diálogo que existe entre los líderes cristianos y los activistas musulmanes. "Este no es un diálogo, sino un monólogo", dice un vocero de la Asociación Copta. "El objetivo de los gobiernos árabes islámicos es subyugar a los pueblos cristianos en el Cercano Oriente, tratarlos como ciudadanos de segunda clase o convertirlos al Islam por coerción. Unos 15 mil coptos son convertidos al Islam cada año a través de presiones económicas y terrorismo".
     Amnistía Internacional ha publicado el caso de cuatro musulmanes que se convirtieron al cristianismo. En 1978 el Dr. Samir Badi, su esposa Ibtisam y sus dos cuñadas se unieron a la Iglesia Evangelista Copta, la cual es parte de la comunidad protestante egipcia. Cuando esto fue descubierto en enero de 1986, los cuatro fueron acusados de "detestar el Islam" y fueron encarcelados. Las mujeres se encuentran en la infame cárcel de Tora; el paradero del Dr. Badi se desconoce. Algunos protestantes egipcios afirman que probablemente otros prisioneros musulmanes fueron incitados a utilizar la violencia en contra de él. El Corán prohibe a los musulmanes tener como amigos a cristianos o a judíos (Cap. 5:51) y la Sharia ordena la muerte contra todo musulmán que cambie de religión.