LAG BAOMER Y SHAVUOT: DOS FESTIVIDADES JUDÍAS DE LA PRIMAVERA

     Lag Baomer se celebra en el décimo octavo día del mes hebreo de Iyar (abril- mayo) y Shavuot se lleva a cabo el seis de Siván (mayo-junio) siete semanas después del segundo día de Pésaj, la Pascua judía. Ambas fechas están relacionadas con la celebración de Pésaj, que tradicionalmente marcaba el comienzo de la cosecha del grano.
     La primera cosecha (cebada) era recogida durante la Pascua, y una pequeña cantidad denominada Omer en hebreo, era llevada al Templo como ofrenda en el segundo día de la festividad. Durante las siguientes siete semanas, cada uno de los 49 días era contado pronunciando una oración por la noche al finalizar el servicio religioso. Este lapso era conocido como la Sefirá del Omer (la cuenta), que fue introducida para establecer una conexión entre Pésaj y Shavuot, fecha en la que la siguiente cosecha (trigo) era recogida y llevada al Templo como sacrificio.

LAG BAOMER
    
Lag Baomer, se conmemora en el trigésimo tercer día de la Sefirá del Omer. La palabra Lag es un acrónimo formado por dos letras hebreas, lámed y guímel, que tienen un valor numérico de treinta y tres.
     De acuerdo al Talmud, los estudiantes de Rabí Akiva, quienes apoyaron y probablemente lucharon con Bar Kojba, líder de la rebelión contra Roma en 135 d.e.c., sufrieron una epidemia que se extendió durante 33 días y en Lag Baomer finalizó.
     Según los cabalistas, Lag Baomer indica, además, el día de la muerte de Rabí Simeón Bar Yojai (siglo II d.e.c.), autor del Zohar, el libro fundamental de la Cabala, quien solicitó a sus alumnos que no lo recordaran con luto, tristeza y llanto, sino que lo evocaran con cantos, bailes y alegría. Esta tradición se sigue llevando a cabo junto a su tumba en Israel, ubicada en el Monte Merón, en la zona montañosa vecina a la ciudad de Safed, en la Galilea.
     Durante este día, se acostumbra que los niños pasen el día en el campo, encendiendo fogatas y se recuenta la historia de la ocupación romana de Judea.

SHAVUOT
    
Shavuot, que literalmente significa "semanas", es la segunda de las tres festividades de peregrinación que celebraban los hebreos de la antigüedad en Judea, en la que los varones llevaban al Templo las primicias de la cosecha en ofrenda a Dios. A pesar de que originalmente la festividad tenía un carácter agrícola, ésta se distingue por celebrar un acontecimiento nacional y religioso de vital importancia para la historia judía: la entrega de las Tablas de la Ley. Es así como se recuerda que aproximadamente en 1250 a.e.c. los hebreos que salieron de Egipto acamparon al pie del Monte Sinaí y recibieron, a través de Moisés, su líder espiritual, los Diez Mandamientos que conforman los fundamentos morales de la civilización.
     En esta fecha se acostumbra comer lácteos siguiendo la alusión bíblica que describe a la tierra prometida como aquella de donde emana leche y miel. Durante la noche de la fiesta se realizan sesiones de estudio de la Torá. Por otra parte, las sinagogas se decoran con plantas y flores, de acuerdo a una antigua tradición que sostiene que el Monte Sinaí alguna vez estuvo cubierto de vegetación. Así mismo, de este modo se cumple simbólicamente con la acción de llevar una ofrenda.
     Se puede afirmar que es en Shavuot cuando culmina el éxodo de Egipto, pues a pesar de que los judíos lograron la libertad física, continuaron con la mentalidad de esclavos. Durante cuarenta años Moisés llevó a su pueblo por el desierto hasta que nacieron nuevas generaciones libres, las cuales alcanzaron la madurez nacional al aceptar las leyes que regirían las relaciones entre los hombres y entre éstos y Dios.
     Según Maimónides, filósofo judío del siglo XII, la importancia de contar los días entre el Éxodo de Egipto y el aniversario del recibimiento de las Tablas de la Ley sirve para indicar que la liberación de la esclavitud no es un fin en sí mismo; que la libertad sin leyes significa anarquía y es una bendición dudosa. Es por ello que dicha festividad representa una lección que muestra que la redención del cautiverio no representan una liberación completa a menos de que se logren vencer las restricciones espirituales.
     Los Diez Mandamientos constituyen una de las aportaciones más importantes del pueblo judío a la Humanidad, por ser fundamentales para el desarrollo armónico de cualquier sociedad civilizada. Comúnmente, el Decálogo se representa en forma simbólica por dos tablas de piedra. Aunque esos mandamientos no constituyen la totalidad de la Torá, que consiste en 613 preceptos, son su fundamento. Los conceptos que se encuentran plasmados representan la base de las principales religiones. Las ideas de monoteísmo, del respeto a la vida y a los padres y el concepto de un día de descanso obligatorio a la semana, revolucionaron al mundo y continúan vigentes hasta nuestros días.
     A pesar de que los Diez Mandamientos se originaron en un mundo primitivo muy distante a la civilización actual, los preceptos que Moisés heredó a su pueblo parecen inmutables, sirviendo como directrices para el comportamiento moral del hombre.

LOS DIEZ MANDAMIENTOS

  •        Yo soy el señor, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de la servidumbre.
  •        No tendrás otros dioses delante de mí.
  •        No pronunciarás el nombre de Dios en vano.
  •        Guardarás el día sábado para santificarlo.
  •        Honrarás a tu padre y a tu madre.
  •        No matarás.
  •        No cometerás adulterio.
  •        No robarás.
  •        No levantarás falso testimonio contra tu prójimo.
  •        No desearás a la mujer de tu prójimo.

 

Bibliografía

     Halevy Donin, Rabi Hayim. El ser judío. Organización Sionista Mundial, Departamento de Educación y Cultura Religiosa para la Diaspora. Israel, 1983.

     Kolatch, J. Alfred. El libro judío del por qué. L.B. Publishing Co. Colombia, 1995.

     Telushkin, Joseph. Jewish Literacy. Harper Collins. Estados Unidos, 2001.