TALMUD

     Para el judío, el Talmud proporciona alimento espiritual; asimismo, es consuelo e inspiración de toda una nación. En él está reflejada la esencia del espíritu profundamente reflexivo con el que los judíos se han aproximado a los problemas y cuestionantes que se les han presentado a raíz de su dispersión, de su exilio y de su desenvolvimiento en sociedades tan disímbolas en las que sus legados y tradiciones tuvieron que sufrir mutaciones para adaptarse a las circunstancias, preservando al mismo tiempo la ley y el espíritu bajo los cuales fueron concebidas.
     Literalmente, la palabra Talmud significa estudio o aprendizaje . El Talmud es un compendio de la tradición oral recibida por Moisés en el Monte Sinaí y transmitida verbalmente de generación en generación. En él se encuentran vertidas las opiniones rabínicas sobre las experiencias del hombre en sus relaciones con la sociedad, con el pueblo de Israel y con Dios, así como las diversas interpretaciones de las leyes bíblicas.

KASHRUT: UNA DIETA PARA EL ALMA

     La kashrut, lejos de ser un tópico anticuado, continúa formando parte de los más importantes principios de la tradición judía. Constituye en sí un recordatorio permanente de la identidad y raíces del judaísmo, y es parte fundamental del modo de vida judío. Ha servido como un factor más de unidad entre los judíos a lo largo de los siglos.

     Kashrut es el término que se refiere a las leyes dietétivas judías. La palabra deriva del vocablo kasher que significa apto o apropiado. El término no se refiere a una manera de cocinar o a un tipo de gusto culinario, sino que es una expresión religiosa que contiene un significado específico y su aplicación está determinada por un conjunto de criterios y reglas.

LA ÉTICA JUDÍA

     Desde que los judíos salieron a la diáspora en el año 70 e.c. con la destrucción del segundo gran templo de Jerusalem, perdiendo así con su tierra su identidad nacional, muchos han sido los pensadores y filósofos que se han abocado a definir el judaísmo. ¿Es acaso éste una religión o quizás una conciencia colectiva que se nutre de una historia y tradiciones comunes? o más aún, ¿Es una forma de vida, un modo particular de entender y relacionarse con el cosmos y la sociedad? Este debate se complica con la restauración de un estado judío autónomo en Israel y el surgimiento nuevamente del elemento nacional. Lo complejidad de la identidad judía está dada por la conjunción de todos estos elementos en una dinámica que singulariza a los miembros de este pueblo. La ética, entre éstos, que constituye la base de la civilización judeo-cristiana, es indudablemente de la más alta trascendencia.

LA CARIDAD: UN MEDIO Y UN FIN

     Abrirás a él tu mano libremente Deuteronomio 15:8

     El judaísmo, en sus diversas manifestaciones, gravita en torno al perfeccionamiento de las relaciones entre los hombres y entre éstos y el Creador. Busca activamente consolidar las normas que conducen a la convivencia social y a la fraternidad humana. Las leyes judías consideran que todos los hombres son iguales ante Dios y que, por lo tanto, recae sobre toda la comunidad y, sobre cada individuo en particular -con base en sus medios-, la responsabilidad de ayudar al necesitado, de proteger al desamparado, de cuidar al enfermo y de dar amparo al extranjero. Dentro del sistema moral judío y de su estructura religiosa, la caridad es considerada como uno de los rasgos más importantes.

GUEMILUT HASADIM

     Dentro del judaísmo, las relaciones interpersonales ocupan un sitio de extrema trascendencia. Tal es así que el Yom Kipur, día de la expiación y la fecha más sagrada del calendario hebreo, está dirigida en gran medida a que el judío resuelva los conflictos con sus semejantes que se puedan suscitar en el transcurso del año. Gran parte de la legislación judía norma la convivencia en sociedad, condición sine qua non para que el hombre esté en paz consigo mismo y a su vez con el Todopoderoso.
     Uno de los valores supremos del sistema ético judío es el de Guemilut Hasadim que en hebreo significa "manifestación de obras de caridad".

EDUCACIÓN JUDÍA

     "Nadie es pobre excepto aquél que carece de conocimientos... Una persona que tiene conocimientos, tiene todo. Una persona que no lo tiene, ¿qué es? Una vez que una persona posee conocimientos, ¿de qué carece? Y si una persona no adquiere conocimientos, ¿qué posee?” Nedarim 41a. Talmud Babilonia

Desde los más remotos tiempos, la educación ha sido considerada como el valor central y la principal preocupación de la vida judía.

EL LIBRE ALBEDRÍO

     "Yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal". Deuteronomio 30:15

     La doctrina del libre albedrío, que adjudica al ser humano la libertad y la habilidad para seleccionar entre posibles alternativas de acción de acuerdo con sus motivaciones internas y sus ideales, constituye uno de los principios básicos del judaísmo. Los pensadores judíos, en forma reiterada, consideraban que la doctrina del libre albedrío es indispensable para realizar un recuento de la responsabilidad asumida por el hombre hacia sus propias acciones. Más aún la ven como indispensable para explicar la justicia divina que se imparte el castigar la maldad.

LA FIGURA DIVINA EN EL JUDAÍSMO

     "No tendrás dioses ajenos ante mí" . Éxodo 20:3

     La idea de Dios ha constituido el punto nodal del cuestionamiento filosófico de todas las culturas. Desde las épocas más remotas, cuando a través de politeísmo los pueblos intentaban dar coherencia a un universo inaccesible, el hombre ha buscado permanentemente la razón principal y última de su propia existencia así como la de su entorno. En este contexto los judíos se distinguieron por su creencia -desde tiempos inmemoriales- en un Dios único, eterno, omnipresente y universal, creador del universo quien mantiene una relación personal con todo ser viviente. Su monoteísmo en un medio pagano ha prevalecido como la esencia de la teología judía basada en la revelación divina.

LOS PROFETAS EN EL JUDAÍSMO

     El sentido universal del judaísmo no ha sido expresado de manera más elocuente que en el mensaje de los profetas. En esta sección del Tanaj (nombre hebreo para todos los libros de la Biblia que incluye el de Los Profetas) se elabora sobre el papel de estos hombres carismáticos quienes afirmaban contar con el don divino de impartir y recibir el mensaje de la revelación para satisfacer así la necesidad humana por conocer lo sobrenatural. Aunque muchas culturas del Cercano Oriente contaban con profetas, el judaísmo se destaca por haber reconocido a varios de ellos cuyas parábolas influyeron marcadamente en el cristianismo y el islam.

LOS SEFARADITAS

     La presencia judía en los distintos confines de la tierra, resultante de movimientos migratorios cuyo empuje principal se remonta a la conquista romana de Judea finales del milenio pasado, cristalizó en la aparición de diversas comunidades con patrones culturales singulares, y con su propio estilo de vida, pero con el bagaje cultural y religioso judío como denominador común.

ASHKENAZITAS Y SEFARADITAS: DIFERENCIAS Y SIMILITUDES
    
Como respuesta a un deseo humano muy natural de unirse a aquellos que comparten circunstancias similares, los sefaraditas (de España y Portugal) vivieron aislados de los ashkenazitas (del este y centro de Europa) durante siglos y mantuvieron sus propias comunidades religiosas y sociales.

LOS ASHKENAZITAS

     Durante siglos, las comunidades judías en la diáspora se desarrollaron principalmente en la porción este de la tierra. En Babilonia, Egipto, Yemen y Judea, surgieron florecientes núcleos en los que proliferaron la cultura y las artes judías. Como todo proceso migratorio, la dispersión de los judíos hacia otras regiones del orbe se debió a una combinación de múltiples circunstancias. Pero, fueron las persecuciones y las expulsiones, principalmente, las que provocaron el término de una existencia nacional hebrea, lo que obligó a miles de judíos a buscar nuevos hogares. Con la destrucción del segundo Templo de Jerusalem en 70 e.c., se incrementó el flujo migratorio. Parte de la población judía se estableció en España y Portugal, dando origen a la corriente sefaradita;. Otros judíos viajaron hacia los países germanos y las ciudades vecinas del este de Europa. A ellos se les denominó ashkenazitas.

LA ORTODOXIA

     El pueblo judío se ha singularizado, a lo largo de su historia, por la pluralidad de corrientes ideológicas y culturales en su seno. De hecho, multitud de interpretaciones han proliferado en relación a las fuentes del pensamiento ético-religioso judío. Muchos de los grandes maestros han basado sus enseñanzas en las cuestiones planteadas por sus seguidores y por comunidades enteras en entornos disímbolos y marcos temporales diversos. El proceso de consolidación del cuerpo legal y filosófico que rige los senderos del judaísmo ha estado caracterizado por su dinamismo y por la voluntad, en la mayoría de los casos, de dar respuesta apropiada a los desafíos que los judíos han tenido que enfrentar en infinidad de circunstancias. Surgen, así, diversas corrientes religiosas, a saber, la ortodoxia, el conservadurismo y el reformismo.

EL REFORMISMO

     Los cambios dramáticos que sufriera la condición socio-política y económica de los judíos de Europa occidental, a fines del siglo XVIII y principios del XIX, provocaron una seria transformación, a su vez, en las costumbres y cosmovosión de muchos de ellos. La influencia de las ideas de la Ilustración y de los postulados del movimiento emancipatorio que se generaba en el seno de la sociedad europea, permitieron a los judíos participar en todos los quehaceres que antes les estaban vedados. Este ingreso a la modernidad representó -para las comunidades judías un choque cultural sin precedentes.

EL JUDAÍSMO CONSERVADOR

     Durante siglos, dentro del judaísmo predominó una corriente ortodoxa unánimemente aceptada y respetada. Pero, en 1789, la Revolución Francesa con sus postulados de igualdad, libertad y fraternidad, trajo aparejadas profundas transformaciones en todos los niveles. Las comunidades judías de Europa occidental se vieron afectadas por las nuevas ideas que reclamaban un status equitativo para todos los individuos y que enfatizaban el predominio de la razón por encima de la fe. La ortodoxia tradicional exigía la observancia estricta de todos los preceptos religiosos sobre la base de la Torá o Biblia judía. Para muchos judíos, la esencia se mantenía incólume ante el paso del tiempo, pero el ritual y las costumbres debían adecuarse a los tiempos modernos.

EL RECONSTRUCCIONISMO

     Para algunos judíos, en su mayoría norteamericanos, las opciones de la ortodoxia, del reformismo y del movimiento conservador no constituyeron la respuesta más atinada a los desafíos que les reportaba la modernidad de su nueva condición de judíos emancipados. Debido a ello, a principios del siglo XX, surge una alternativa más -el Reconstruccionismo- que representa una síntesis de religión y cultura, y enfatiza la existencia del judaísmo en tanta civilización.

EL HASIDISMO

     El siglo XVIII constituyó un periodo de gran fermento intelectual y social en la vida judía. El viejo mundo agonizaba y las tendencias renacentistas se ponían nuevamente en boga. Las masas judías del este que durante años se vieron confinadas a la vida en ghettos, sumidas en la pobreza y la ignorancia, comenzaban a despertar del letargo. Sin embargo, a pesar del florecimiento del judaísmo y de la cultura talmúdica en particular, la tensión prevaleciente en estas sociedades como resultado, por un lado, del rompimiento entre Polonia y Lituania a fines de siglo y del consecuente desmembramiento de la nación polaca, y por el otro, de las terribles masacres de las huestes cosacas de Chmielnicki y Haidarmack, modificaron el estilo de vida tradicional judío.

EL MESIANISMO EN EL JUDAÍSMO

     La doctrina del mesianismo es una de las constantes y profundas convicciones dentro del pensamiento judío. De hecho, la creencia en la llegada del Mesías -un descendiente de la casa de David que redimirá a la humanidad y establecerá el reino de Dios en la tierra- ha sido parte de esta tradición desde los días del profeta Isaías. Civilizaciones contemporáneas a los antiguos hebreos, como la egipcia, la babilonia, la persa, la griega y la romana, compartían nociones sobre un "redentor" pero sus ideas se diferenciaban de la concepción judía en la forma y en su contenido.

MESIANISMO EN EL JUDAÍSMO: LOS FALSOS MESÍAS

     La historia del pueblo judío está marcada por períodos de crisis que fungieron como tierra fértil para el surgimiento de distintos movimientos mesiánicos. En tiempos de persecución, incertidumbre y extrema pobreza, comunidades completas encontraron refugio en expectativas mesiánicas. De hecho, los movimientos mesiánicos se sucedieron unos a otros desde la pérdida de la independencia nacional en 70 e.c. Individuos conocidos como "falsos mesías" cristalizaron en su persona los anhelos de liberación y las esperanzas religiosas de sus adeptos.

HASKALÁ: ILUMINISMO JUDÍO

     Durante el siglo XVIII, vientos de cambio soplaban en Europa. Nuevas condiciones de vida impulsaban a los más destacados pensadores e intelectuales a reexaminar el estado de las instituciones así como el espíritu de moralidad que regia la conducta tanto individual como colectiva. A raíz de estos valientes desafíos comenzó a cristalizar una concepción libertaria que colocaba a los derechos del Hombre al centro de las aspiraciones sociales.
     Este movimiento, conocido en Europa como Ilustración, transformó en un corto período el total de la fisonomía intelectual del continente. Entre otras cosas, planteaba el rechazó a la intolerancia colocando, por ende, a la cuestión judía sobre el tapete de las discusiones en las sociedades escolásticas y en los foros políticos de Europa.  Las comunidades judías de la zona, que durante siglos habían vivido segregadas en ghettos, se vieron beneficiadas por el despertar general y la autoafirmación de las masas.

CÁBALA: MISTICISMO JUDÍO

     Con el término Cábala, que literalmente significa tradición, los judíos han designado a su movimiento místico. Producto de una febril actividad intelectual, el misticismo judío es un intento de armonizar la razón universal con las escrituras. Su estudio ofrece el posible conocimiento de las causas originales del cosmos, lo que le permite al individuo comprender el verdadero significado de su existencia.      Como todos los sistemas místicos, la Cábala supone un orden en el mundo sobrenatural al que el hombre se vincula. Su esencia se encuentra en la intensa creencia en la ininterrumpida relación entre Dios -fuente infinita de sabiduría y poder en el mundo superior- y el hombre, en el mundo finito inferior.

EL LENGUAJE DE LOS JUDÍOS: SUS INICIOS

     La historia lingüística de los judíos refleja su dispersión alrededor del mundo. En sus orígenes, el hebreo fue la lengua materna de los judíos hasta que en 586 a.e.c., Nabucodonosor destruyó el Gran Templo de Jerusalem, condenando a los judíos a un exilio temporal. Al regreso de su cautiverio -menos de 100 años después- los judíos se encontraron con un idioma vernáculo distinto. Los conquistadores habían impuesto el arameo para romper con el flujo natural de la vida judía, desalentando muchas de sus formas étnicas y culturales. El arameo se convirtió en el lenguaje principal de los judíos en el Cercano Oriente y el hebreo adquirió formalmente su carácter sacro, utilizándose sólo en las plegarias, estudios y demás cuestiones religiosas.

EL IDISH

     A lo largo de su historia y a través del contacto con distintos lenguajes vernáculos de las regiones donde se establecieron, los judíos desarrollaron una variedad de idiomas y dialectos. Entre los numerosos idiomas que surgieron en el territorio germano durante la Edad Media destaca el idish que recientemente fue declarado por la UNESCO, patrimonio de la humanidad. Desde sus inicios en el siglo IX, el idish fue el medio de comunicación cotidiano de los judíos de Europa Oriental, porque el hebreo era considerado una lengua sagrada y sólo se utilizaba para las cuestiones religiosas.

EL DJUDEZMO

     Durante siglos los judíos preservaron la cultura de los pueblos que los acogieron y conservaron los idiomas vernáculos que imperaban en las distintas zonas en donde se establecieron. Tal fue el caso de la península ibérica, en donde los judíos hablaban las mismas variedades de español que el resto de los habitantes. No obstante, una infinidad de documentos y obras literarias indican que los judíos también dominaban otro idioma, el ladino. La palabra ladino se deriva del español latino. En la Edad Media el término se aplicaba al moro o judío que hablaba la lengua de los cristianos.

EL HEBREO

     Los judíos de la Diáspora adoptaron los idiomas vernáculos de los países en donde se establecieron. Sin embargo, el hebreo ha existido y funcionado como instrumento efectivo de auto-expresión creativa y de intercomunicación del pueblo judío desde hace miles de años, manteniendo la vitalidad y elasticidad a pesar de la adversidad de las circunstancias.