EL FANTASMA DEL NAZISMO VUELVE A AUSTRIA

     1. En los últimos 50 años el gobierno austríaco ha desplegado esfuerzos importantes para desnazificar el país. Ya desde 1947, poco después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, se implementó una legislación que prohibía la promoción de la ideología nazi y de toda actividad derivada de ésta. En febrero de 1992 -ante el incremento de la actividad antisemita en el país- esta ley se amplió para tipificar como delito la negación del Holocausto. A la fecha, el Código Penal austríaco considera como punible todo acto de persecución o discriminación racial, religiosa o étnica. A pesar de que dicha reglamentación es utilizada para proteger a los judíos y otras minorías, contiene imprecisiones que son aprovechadas por grupos racistas en todo el país.

     2. En su visita a Israel en 1994, el presidente austríaco -Thomas Klestil- asumió abiertamente la responsabilidad austríaca en la perpetración del Holocausto. Por el otro lado, el American Joint Distribution Committee concedió al mandatario el Premio Internacional al Humanismo como reconocimiento al papel que jugó Austria como refugio a cientos de miles de judíos que en los 80's se vieron forzados a emigrar de la Unión Soviética. Así mismo, a finales de 1995, se creó en Austria un Fondo de Restitución de Propiedades Judías para las Víctimas del Holocausto. A pesar de todas estas acciones encaminadas a resarcir las faltas del pasado, éstas se ven empañadas por la presencia de un movimiento de extrema derecha que día a día adquiere mayores dimensiones y en el que participan más de 50 organizaciones políticas "culturales y educativas".

     3. En la arena política destaca la presencia de Jörg Haider y su Partido Liberal Austríaco (FPÖ) que en elecciones generales llevadas a cabo en el último trimestre de 1995, obtuvo 22.05% de los votos. El FPÖ fue fundado en 1956 como un partido liberal. En las elecciones de 1983 alcanzó 12 asientos en el Parlamento y se unió al Partido Social-Demócrata de Franz Vranitzky. En 1986, cuando Haider -editor del periódico Noticias Carinthian de tendencia nazi- fue nombrado líder, rompió la coalición y alcanzó gran popularidad al convertir a su partido en una organización de ultra-derecha.

     4. Jörg Haider no es un simple oportunista. A sus 45 años es un hombre carismático que transmite una imagen de poder y "pureza nacional" . Político sofisticado, atrae a los austríacos de extrema derecha así como a quienes sienten que sus intereses no son representados por los partidos tradicionales. A través de la revista Aula -órgano de comunicación del FPÖ- expresa sus prejuicios antisemitas y cuestiona el Holocausto.
     Cerca de un millón de ciudadanos aprueban su discurso racista que, bajo la premisa de "Austria Primero", se opone a la Unión Europea y pugna por deportar a los extranjeros. Haider es, sin duda alguna, el más popular líder de la ultra-derecha europea.

     5. Con el transcurso de los años Haider ha intensificado su retórica antisemita. En 1991, por ejemplo, tuvo que renunciar al cargo de gobernador de la provincia de Carinthia tras elogiar la reducida tasa de desempleo durante la Alemania nazi. En febrero de 1994 se refirió a los campos de concentración como "campos de castigo" implicando con ésto que los judíos eran criminales. Y, en octubre del mismo año, fue obligado a expulsar a un miembro de su partido que durante un debate televisivo se opuso a reconocer la existencia de los campos de muerte. Citando textualmente a Hitler en Mi Lucha, define a su país como "una monstruosidad ideológica" llegando incluso a negar la identidad cultural de Austria y su independencia de Alemania.

     6. En septiembre de 1995, Haider participó en una reunión con veteranos de las SS hitlerianas en donde expresó admiración por las políticas laborales del Tercer Reich. Poco después un grupo de artistas e intelectuales austríacos presentó una denuncia en el Ministerio del Interior y en la Dirección de la Policía Federal bajo el cargo de Apología al Nazismo, delito incluido en el Código Penal de Austria. El veredicto de dicha demanda aún está pendiente.

     7. La ideología antisemita de Jörg Haider ha encontrado eco en vastos sectores de la población. En 1995 el Instituto Gallup realizó un estudio de opinión entre 2,000 austríacos, mismo que arrojó datos sorprendentes. Cerca de 21% de los encuestados apoya al FPÖ y una tercera parte de éstos manifestó tener prejuicios antisemitas. Paralelamente 41% consideró que los judíos ejercen gran influencia en eventos mundiales y 36% declaró que prefiere no tener vecinos judíos.
     En relación al Holocausto, 43% de los seguidores del FPÖ contra 31% de otros austríacos concuerdan que a 50 años de la Segunda Guerra Mundial es momento de olvidar el Holocausto. 41% de quienes apoyan al FPÖ a diferencia de 25% de otros austríacos creen que los judíos están explotando el recuerdo del genocidio nazi para lograr sus propósitos. Por último 17% de los encuestados sostuvo la posibilidad de que el exterminio de judíos nunca hubiese sucedido.

 

Tomar Conciencia Sin Sobrereaccionar: Kurt Hengl, embajador de Austria en México.
     Ante los avances de Jörg Haider en la vida política de su país, el embajador Kurt Hengl afirma que "sería equivocado tachar al Partido Liberal Austríaco de nazi, pero también constituiría un error adoptar una actitud de indiferencia ante sus declaraciones extremistas y fascistas. Con el 22.1% de los votos representa una parte considerable del electorado de Austria, cuyas demandas deberán ser canalizadas a través del proceso democrático".
     El representante diplomático en nuestro país agregó que "es lamentable escuchar argumentos que relativizan la responsabilidad nazi por el Holocausto judío y que glorifican la época del Nacionalsocialismo y al ejército alemán. Pero es en especial incomprensible y alarmante que provengan de un prominente político austríaco".
     Es un hecho que durante la última mitad del siglo XX Austria ha desplegado esfuerzos significativos para impedir que el fantasma del nazismo regrese al país. Sin embargo deberá ponerse en práctica una nueva estrategia que pugne por la aplicación efectiva de las leyes y que impulse la educación como un instrumento para combatir los prejuicios y para fomentar la tolerancia hacia las minorías.