HOLOCAUSTO CULTURAL EN LA ALEMANIA NAZI: EL CASO DE STEFAN ZWEIG

     Humanista moderno y moderado, Zweig se caracterizó por su profundo interés por el hombre en lo que él consideraba un mundo cada vez más brutalizado. En sus obras realizó profundos estudios sobre la niñez y la adolescencia, así como de los dilemas que el ser humano debía enfrentar en la edad adulta.
     Zweig nació en Viena en 1881 en el seno de una familia judía. Su padre -un conocido industrial- lo impulsó en el estudio de las letras. Tuvo un pronto inicio en la literatura y a los veinte años ya había publicado su primera colección de versos. Cuando estalló la primera guerra mundial, la dureza del conflicto lo llevó a escribir obras de tono pacifista, que fueron incorporadas a los archivos de guerra de Viena.
     En 1919 se trasladó a Salzburgo y su casa se convirtió en un conocido centro literario y cultural. Su producción creativa logró gran distinción en varios géneros, tales como la poesía, el ensayo y el drama. Sin embargo, lo más aclamado de su obra fue la interpretación biográfica de personajes históricos e imaginarios. Su técnica consistía en agrupar en un volumen a tres personalidades con intereses similares e intentar encontrar un denominador espiritual común, como en el caso de Balzac, Dickens y Dostoievsky.
     En 1934, Zweig escribió un libreto para la opera La Mujer Silenciosa del afamado compositor Richard Strauss, pero ésta fue prohibida por el nuevo régimen. El partido nazi, ya en el poder, había transformado el carácter de las manifestaciones culturales y la identidad judía del escritor constituía un obstáculo insalvable.

     A pesar de que Zweig nunca tomó parte activa dentro de la vida comunitaria judía, en sus obras se aprecia su interés por el judaísmo. Algunas de las historias cortas abordan temas bíblicos y en otras, relata las peripecias de sus correligionarios. Más aún, en su autobiografía escrita durante la segunda guerra mundial, angustiosamente comentó que "nueve décimas partes de lo que el mundo exalta como cultura vienesa del siglo XIX, fue creada, promovida y fomentada por los judíos, que ahora son perseguidos".
     Las persecuciones nazis obligaron a Zweig a huir de Austria hacia Londres. Posteriormente, se estableció en Brasil. Sin embargo, deprimido por el doloroso destino de Europa, en 1942, junto con su segunda esposa, se quitó la vida en Petrópolis, ciudad cercana a Río de Janeiro.
     En la actualidad, Stefan Zweig es considerado uno de los escritores más connotados del período entre las dos guerras mundiales. En su honor y gracias a su espíritu humanitario, su habilidad como cuentista y su genio biográfico, en 1957 se fundó la Sociedad Stefan Zweig de Viena, uno de los centros más dinámicos de la creación cultural en el país.