REVISIONISMO DEL HOLOCAUSTO: ABERRACIÓN HISTÓRICA

     A medio siglo del inicio de la segunda guerra mundial, la opinión pública internacional empezó a cuestionar la relevancia de mantener vigente el recuerdo de uno de los capítulos más aciagos dentro de la historia del hombre. Algunos han aducido, que la carga moral que han tenido que soportar tanto víctimas como victimarios del Holocausto así como los pueblos de los que proceden, es inmensa y que esto les ha ocasionado un sinnúmero de problemas en su desarrollo. Afirman que han asumido las consecuencias por un período demasiado largo y que ha llegado ya el momento de sacudirse estos sentimientos negativos y ver hacia el futuro con optimismo. Además. se sienten hartos y hasta agredidos personalmente cuando se vuelven a canalizar -a través de infinidad de medios- las implicaciones de lo sucedido. Y es que la mente humana aún no llega a comprender la vastedad de la tragedia y se siente perturbada ante uno de los dilemas morales más graves de nuestros tiempos.

     Muchos otros sugieren que, en Medio Oriente, en la época actual, un holocausto igual al nazi es perpetrado por el ejército israelí en la lucha nacionalista que libran israelíes y palestinos. La víctima se ha convertido en victimario en su mente en una analogía absurda y cínica que lo único que pretende es apagar el sentimiento de culpabilidad ante la indiferencia generalizada que permitió que el exterminio de una tercera parte del pueblo judío se consumara. Y así, los judíos también son capaces de hacer a sus enemigos lo que los nazis hicieron con ellos y el ciclo se cierra.
     Más aún, algunos otros han propuesto que ya nadie debe purgar sentencia en estos tiempos por actos cometidos durante aquella época. Consideraciones de tipo "humanitario" han permitido que criminales de guerra nazis, a los que se les comprobó fehacientemente su participación directa dentro de la maquinaria de exterminio, hayan sido puestos en libertad, a pesar de que muchas de sus víctimas siguen con vida. Una gran parte de la opinión pública ha aplaudido estos actos, pero algunos, quizás los menos, observan con preocupación estos desarrollos que podrían servir de preámbulo a acontecimientos de dimensiones similares.
     Este clima ha sido capitalizado desde hace varios años por grupos e individuos que disfrazan sus verdaderas intenciones bajo una supuesta autoridad académica, interesados en que se ponga en tela de juicio la veracidad del Holocausto: Desafortunadamente, como se ha comprobado, su propaganda encuentra eco en ciertos sectores que se han propuesto creer, a pesar de todos los testimonios y pruebas innegables, que el Holocausto fue simplemente una maquinación judía.
     Se puede afirmar que el Holocausto y su negación comenzaron a darse en forma simultánea. Hitler y sus principales epígonos exigían que se guardara el más absoluto secreto en torno al problema judío. De hecho, toda una terminología eufemista fue creada para referirse a esta cuestión. Incluso en la Conferencia de Wannsee, que tuvo lugar en 1942 para coordinar el asesinato masivo de los judíos, se trató el tema a partir de eufemismos. De este modo "solución final", "transportación al este" y "trato especial" se convirtieron en las expresiones utilizadas por aquellos responsables de llevar a cabo el exterminio del judaísmo europeo, mismas que quedaron plasmadas en la documentación alusiva.
     Los guardias de la SS intuían correctamente los frágiles límites entre el bien y el mal y la antipatía que sentían por los judíos sendos sectores de la población. Así gozaban en maltratar a sus víctimas, asegurándoles que nadie creería lo que en los campos de la muerte sucedía.

Los negadores
    
¿Quiénes son los negadores? ¿Cuáles son sus móviles?
     Los negadores pueden clasificarse en:
     a) Nazis veteranos que se proponen presentar al nazismo y a su líder bajo una luz positiva.
     b) Antisemitas fanáticos.
     c) Los llamados revisionistas que quieren liberar a Alemania de la acusación de país agresor.
     d) Círculos neonazis y neofascistas que ven en el Holocausto un obstáculo para la reivindicación de sus ideologías

Sus argumentos
    
En forma sistemática se crearon una serie de argumentos para apoyar la negación del Holocausto. Para los reivindicadores de esta propuesta absurda, todo el material histórico existente no es más que una colección de documentos falsificados, expedientes e informaciones tendenciosamente interpretados en perjuicio del III Reich y testimonios reunidos en forma inaceptable.
     Los negadores exponen los siguientes argumentos:
     1. Jamás existió un plan para el asesinato en masa de los judíos. Para explicar la desaparición de millones de judíos utilizan tablas y columnas de extensos datos en los que pretenden demostrar que los judíos emigraron a diversos países, introduciéndose ilegalmente.
     2. El término solución final, que aparece en los documentos nazis, se refiere a un plan destinado a la emigración de los judíos del III Reich y de los países europeos.
     3. No se construyeron cámaras de gas para asesinar judíos. Afirman que si existían cámaras de este tipo pero sólo para desinfectar a los prisioneros. Los crematorios no fueron utilizados para incinerar a judíos asesinados, sino a quienes morían a consecuencia de las precarias condiciones que imperaban en los campos.
     4. Los judíos fueron utilizados principalmente como mano de obra, y para ser aprovechados eficazmente, fueron internados en campos de trabajo junto con otros prisioneros de guerra. Sí se llevaban a cabo ciertas selecciones con el objeto de dirigir a los prisioneros a distintos lugares de trabajo según sus capacidades. Los judíos sin habilidades específicas eran trasladados a campos especiales, pero no asesinados.
     5. Cientos de miles de judíos murieron durante la guerra, pero esto fue debido a las condiciones generales que imperaban, principalmente en los campos de trabajo.
     6. Todas las pruebas fotográficas y los datos estadísticos existentes son falsos. El material fílmico es una creación de los estudios de Hollywood y las cifras sobre víctimas exterminadas han sido alteradas.      Y así, estas tesis descabelladas podrían ser masivamente asimiladas, si no se toman pasos firmes para garantizar que la historia no se tergiverse en aras de intereses obscuros.

La negación
    
El primero de una larga serie de libros y artículos, escritos con el propósito de minimizar substancialmente las implicaciones del Holocausto y exonerar al alto mando alemán de toda responsabilidad por el asesinato masivo de un pueblo, se publicó en Suiza en 1946.
     Posteriormente, en 1948, Paul Rossier, francés, asesor del Journal of Historical Review, intentó refutar los datos existentes y socavar las pruebas que sustentan la campaña de genocidio nazi, a través de sus extensos escritos. Años después, A. Butz, docente de una universidad en Estados Unidos, pretendió demostrar en forma científica la negación del Holocausto y la falsedad del material.
     Muchos otros autores se unieron a la causa. A la fecha, han aparecido más de 200 obras sobre el tema, mismas que se publican en diversos idiomas en todo el mundo.
     Existen instituciones que se abocan exclusivamente a la negación del Holocausto. Destaca, en ese sentido, el Instituto de Revisionismo Histórico, que se hace pasar por un centro de estudios históricos para dedicarse a su verdadera función: negar el Holocausto. El Instituto se fundó en 1979 en Estados Unidos y, año tras año, sus miembros celebran congresos internos y llevan a cabo una virulenta actividad propagandística antisemita.
     El Instituto se ha convertido en la principal fuerza motora del movimiento para la negación del Holocausto. Publica y disemina la llamada literatura revisionista y solicita una cuota anual de membresía del público y de las figuras académicas. En realidad, este organismo no es más que otro frente publicitario organizado por Willis A. Carto, líder del Liberty Lobby, que es posiblemente la organización antisemita más grande y mejor financiada en Estados Unidos.

¿Por qué negar el Holocausto?
    
Son varias las causas que confluyen en el objetivo central de negar los hechos del Holocausto:
     1.Fomentar el antisemitismo. Con la negación se pretenden desarrollar nuevas formas de expresión para los temas antisemitas tradicionales. La gama completa de la literatura antisemita en los Estados Unidos, por ejemplo, desde la publicación Spotlight del Liberty Lobby hasta los documentos del Ku Kux Klan y de diversos grupos neonazis, tienen como común denominador la negación del Holocausto.
     Los argumentos que caracterizaban al antisemitismo tradicional y al moderno, al de extrema izquierda y derecha así como las diatribas antisionistas, son utilizadas constantemente con el objeto de deslegitimizar al Holocausto y de presentar a los judíos como manipuladores y victimarios.
     2. Rehabilitar la reputación de Tercer Reich y de sus líderes. Los trabajos de muchos simpatizantes del movimiento que pretende negar el Holocausto muestran un sentimiento de creciente admiración por las doctrinas políticas y racistas del Nacional Socialismo. Nazis veteranos forman parte de este grupo.
     3. Promover el anticomunismo. La negación del Holocausto es un arma de batalla contra el comunismo. Se ha llegado a afirmar que el Holocausto es una invención soviética para impedir el fortalecimiento de Alemania y levantar obstáculos en el camino hacia su unificación.
     4. Difundir el antiamericanismo. Relacionando al punto anterior, los negadores revelan una posición antiamericana al acusar a Estados Unidos de luchar contra el enemigo equivocado durante la segunda guerra mundial y de perpetrar verdaderas atrocidades. Insisten, además, que Estados Unidos apoya el mito del Holocausto para justificar sus propios crímenes.
     5. Remover obstáculos con fines proselitistas. Diversos círculos neonazis y neofascistas ven en el Holocausto y en su conocimiento un grave impedimento para el resurgimiento de sus ideologías. Los intentos de renovar estas corrientes como movimientos multitudinarios e incluso como cuerpo político después de la guerra, tropezaron con mucha resistencia. La humanidad mantiene resquemores en relación a una tendencia ideológica-política que sumió a Europa y al mundo en una de sus crisis más álgidas.
     6. Minar la legitimidad política del Estado de Israel. Muchos escritores sostienen que el Holocausto creó una situación histórica que no sólo aceleró sino que quizá posibilitó el establecimiento del Estado Judío. Los documentos utilizados por el movimiento disputan continuamente la supuesta leyenda del Holocausto, de patrocinio sionista, y el sentimiento de culpa que éste produce en Occidente, el cual, a su vez, de acuerdo a la propaganda, facilitó la creación del Estado de Israel.
     La lógica de esta doctrina es tan simple como perniciosa: las acusaciones son sólo mitos por lo que nadie debe sentirse culpable. Con la eliminación de la base política y moral de Israel (ignorando convenientemente los nexos entre el pueblo judío y la tierra de Israel hace 5,000 años), no existe una base sólida y válida para apoyar a Israel que existe únicamente para llevar a cabo los designios de la conspiración sionista. Con el propósito de crear un aura de objetividad. los diseminadores de esta propaganda hacen aparecer sus esfuerzos como "apolíticos". Sin embargo, el hecho es, que además de un antisemitismo franco, el empuje básico del movimiento en su literatura y en sus actividades es la hostilidad política hacia Israel y el sionismo. además de la promoción de una imagen favorable del régimen nazi.

Conclusiones
    
Las actividades destinadas a negar el asesinato planificado y metódico de seis millones de judíos nos obliga a afrontar una amarga realidad: el antisemitismo constituye una enfermedad tan grave que ni siquiera una experiencia de la magnitud del Holocausto puede curar por completo.
     Más aún, la literatura antisemita continúa proliferando por todos los confines del mundo. En México, por ejemplo, con regularidad se publican los ya conocidos clásicos antisemitas en los que, a través de la tergiversación de datos, se pretende no sólo negar el Holocausto sino presentar al judío como el artífice de una gran mentira concebida para beneficio egoísta de un pueblo.
     Los grupos de extrema derecha que comparten la ideología revisionista tildan a todos aquellos que luchan por impedir que la historia de la época de mayor barbarie de la humanidad sea olvidada, de "pro-israelíes o "antialemanes".

     El Holocausto fue un fenómeno que afectó específicamente al pueblo judío pero que, sin embargo, tiene implicaciones universales. En los campos de concentración se inauguró la era de la muerte masiva, burocráticamente administrada y de la indiferencia generalizada. A pesar de que el Holocausto fue único por el hecho de que representó una política calculada de exterminio de un pueblo en su totalidad, la locura que desembocaría en el asesinato en masas puede infectar a cualquier nación, como lo demuestra la historia reciente de tantos pueblos que sufren día a día de la persecución y del peligro de muerte.

BIBLIOGRAFÍA

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Rotenstreich, Natan El Holocausto fue un Suceso Histórico Singular Coloquio No 18, CJL, Argentina 1988