Palabras del Mtro. Marco Alejandro Hernández Legaspi, Director de Vinculación Interinstitucional de la CNDH, con motivo del Día de la Conmemoración Anual en Memoria de la Víctimas del Holocausto. Enero 27, 2020

   Distinguidas señoras y señores del Presídium.
   Público en general.
  “Ocurrió. En consecuencia, puede volver a ocurrir. Esto es la esencia de lo que tenemos que decir. Puede ocurrir, y puede ocurrir en cualquier lugar” Primo Levi, superviviente del campo de exterminio.
   A nombre de la Presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la Maestra Rosario Piedra Ibarra, me permito extender su saludo y agradecimiento por permitirnos acompañarles el día de hoy en este importante evento el Día Internacional de Conmemoración a las Víctimas del Holocausto que tiene como propósito fundamental prevenir actos de genocidio en el futuro, a través de la enseñanza en programas académicos nacionales y la divulgación con la movilización de la sociedad civil en pro de la recordación, ya que refleja la importancia de la acción colectiva contra el antisemitismo y la negación, total o parcial, del holocausto.

   No es una fecha más en un calendario de eventos relevantes a celebrarse en el año, sino que su importancia radica en la constante reflexión que debemos tener sobre la barbarie como expresión del agotamiento de la modernidad y la cosificación como característica última e irracional de la sociedad tecnificada de masas así mismo del avance del totalitarismo que encuentra en el racismo, la discriminación, la desigualdad y el fanatismo campo fértil para su aparición, pues como lo señala José Zamora: “ Las condiciones que hicieron posible su existencia, no han desaparecido definitivamente. Nuestro mundo no es completamente diferente de aquél en el que ocurrió Auschwitz”.
   Como bien lo señala Hanna Arendt “la institución central del totalitarismo es el campo de concentración”, en donde se industrializó el exterminio mediante una estructura compleja que pretendía la aniquilación de todo lo que caracteriza a la individualidad humana, es decir, considerar al ser humano como una nuda vida, desprovisto del valor intrínseco de nuestra existencia y convirtiendo al genocidio en la instrumentación tecnológica de la maquinaria de la violencia.
   En el debate actual de las ideas, la conmemoración que nos reúne el día de hoy es piedra angular de la agenda de los derechos humanos y da lugar a la reflexión constante sobre sus principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad, así mismo invita a todos los integrantes de la gran familia humana a participar en la consolidación de un Estado Constitucional y Convencional de Derecho que tiene como base a la dignidad humana y que se materializa con el respeto de las distintas culturas y de los derechos universales de la humanidad, entiendo las identidades, las tradiciones y las experiencias históricas, así como incentivando el diálogo constante y la acción comunicativa.
   Puesto que Las sociedades que han consolidado un verdadero Estado de Derecho que proteja y promueva los derechos humanos son menos vulnerables a cometer actos como los vividos en el Holocausto, se debe seguir trabajando constantemente tanto en el ámbito nacional como internacional, en el primero para que se garanticen las condiciones institucionales que permitan encarar las acciones de estados y regímenes fascistas y totalitarios. Y en el ámbito interno de cada país para subordinar la actuación del poder público a un efectivo régimen de control basado en el bloque de constitucionalidad y las normas secundarias que de él emanan, teniendo a la persona humana como la piedra angular que determina el sentido y la razón de ser de todas las instituciones públicas.
   La educación en y para los Derechos Humanos nos enseña que las personas no nacen con odio y que la intolerancia se aprende, por ello podemos afirmar que se puede desaprender y prevenir. La conmemoración de los 75 años después del Holocausto, es un ejercicio para observar el pasado y que, al mismo tiempo, nos ayuda a evaluar nuestro presente en el que podemos reconocer la necesidad de mantener una vigilancia continua contra el discurso del odio. Debemos seguir pensando y actuando para que la barbarie no se repita.
   Corresponde a la generación actual defender el derecho de todas las personas a vivir con dignidad. Es nuestro deber desmentir a los que dicen que el Holocausto nunca sucedió o que ha sido exagerado, porque su negación es obra de personas intolerantes. Contemos las historias de las víctimas y honremos su memoria. Construyamos la paz y la justicia en todo el mundo.
   Para concluir cito a Viktor Frankl en el Hombre en busca de sentido “Nuestra generación es realista porque hemos llegado a saber lo que realmente es el hombre. Después de todo, el hombre es ese ser que ha inventado las cámaras de gas de Auschwitz pero también es el ser que ha entrado en esas cámaras con la cabeza erguida y el Padre Nuestro o el Shema Yisrael en sus labios”.
   Muchas gracias