Palabras Arq. Marcos Shabot Zonana, Presidente del Comité Central de la Comunidad Judía de México, con motivo del Día de la Conmemoración Anual en Memoria de la Víctimas del Holocausto. Enero 27, 2020

   Hoy, hace 75 años, las fuerzas aliadas liberaron el campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau. A pesar de que los soldados ya habían escuchado testimonios de lo que estaba sucediendo ahí, no podían dar crédito a lo que encontraron. Decir que se trataba de un campo de exterminio es solo una forma diplomática de describir lo que ahí pasó. Fue una verdadera industria de la muerte; un genocidio sistematizado, mecanizado, que asesinó a un tercio de la población judía mundial de aquel entonces y que arrasó con toda persona y grupo que era juzgado diferente al ideal ario nazi.

   A pesar de lo dramático e impactante que fue este genocidio, hoy vuelven a surgir voces que niegan la existencia de este hecho. En el mundo, líderes de países autoritarios y pseudo-intelectuales revisionistas de la historia, tratan de negar esta verdad. Y yo me pregunto, ¿Cómo es posible que quieran negar un hecho histórico documentado por miles y miles de documentos, muchos de ellos de los perpetradores nazis mismos que dentro de su sistema metódico guardaron y documentaron en archivos, fotografías e incluso películas todas estas matanzas?.
   Apenas han pasado 75 años de estos terribles hechos y volvemos a ver con tristeza que no se ha aprendido la lección de la historia. Las voces y actos antisemitas resurgen en el mundo. Agresiones físicas y verbales se multiplicaron en 2019 en Europa, Latinoamérica, Estados Unidos y Australia.
   Decenas de muertos y centenas de heridos judíos han sido el resultado de los embates del nuevo antisemitismo y las autoridades se han visto rebasadas por estas acciones.
   Desde hace años, hemos insistido que buena parte de la incitación a estos actos proviene de las redes sociales, donde amparados por el anonimato, se emiten textos que promueven la agresión contra grupos fácilmente identificables. Entendemos y siempre hemos trabajado y nos hemos pronunciado a favor de la libertad de expresión, pero esta termina cuando afecta los derechos de terceros, especialmente a través de mensajes de odio y de incitación a la violencia.
   La resolución 60/7 de las Naciones Unidas, además de declarar el 27 de enero como el día para conmemorar a las víctimas, establece que cada país del orbe debe incluir en su currícula escolar, el estudio de esta página oscura de la humanidad y aprender de ella para que futuras generaciones conozcan del peligro que implica la intolerancia y la discriminación.
   Esta es la parte medular de la resolución. Sin duda hacer este tipo de conmemoraciones es importante para mantener la memoria de lo sucedido, pero la educación es la base para eliminar los prejuicios y con ellos el fomento al odio a los que nos parecen diferentes. Es tiempo de que cada país del mundo, como parte integral de sus estudios, incluya el estudio del Holocausto, que aprendan como la intolerancia y la discriminación lleva a las peores prácticas de los seres humanos que los vuelven unos contra otros. Debemos promover una educación fundamentada en el derecho a la diferencia y a la discrepancia, en la diversidad cultural y étnica como fuente de riqueza y en la defensa de los derechos humanos.
   Mientras mantengamos en nuestra memoria la tragedia del Holocausto, mientras levantemos la voz para recordar el peligro que representan las corrientes totalitarias del momento y mientras haya personas de bien que se hagan eco de estas preocupaciones, continuaremos diciendo con orgullo:
   NUNCA JAMÁS