EL LEVANTAMIENTO DEL GHETTO DE VARSOVIA: LA RESISTENCIA JUDÍA A LA SOLUCIÓN FINAL

     La sabiduría convencional establece que el pasado debería servir de pauta para definir nuestras decisiones futuras. Sin embargo la memoria histórica judía, preñada de persecuciones, no pudo ofrecer un instructivo útil para enfrentar a los nazis y su "Solución Final". Si bien es cierto que los primeros encuentros con las políticas antisemitas de Hitler pudieron ser analizados a través del prisma de la historia, ni la experiencia colectiva ni el cúmulo de conocimientos sirvieron para preveer el Holocausto.
     Al finalizar la segunda guerra mundial, cuando se comenzaron a conocer las atrocidades cometidas por los nazis en contra de los judíos, surgieron un sinnúmero de interrogantes. Aquella siempre presente no cesaba de cuestionar la supuesta pasividad judía ante los agresores.

REVISIONISMO DEL HOLOCAUSTO: REINVENTANDO LA GRAN MENTIRA

"...Una pequeña omisión, distorsión aquí y allá y qué fácil es reescribir la historia" . Walter Laqueur, historiador

     En últimas fechas y a resultas del resurgimiento del nazismo en el mundo han empezado a circular con mayor intensidad publicaciones que ponen en tela de juicio la veracidad del Holocausto. Más aún, los exponentes de estas descabelladas teorías "revisionistas" han invertido considerables esfuerzos para difundirlas en foros respetables.
     ¿Quiénes son estos revisionistas y que hay detrás de sus esfuerzos por desafiar la memoria histórica?

LOS JUICIOS DE CRIMINALES NAZIS: JUSTICIA Y MEMORIA

     "La justicia es como un tren que siempre llega tarde" decía Yevgeny Yeutushenko, poeta judío de Babi Yar, campo de exterminio en donde se concretó una de las matanzas más cruentas dentro del trágico historial del Holocausto. La maquinaría legal internacional tendrá que continuar su marcha para evitar que la justicia llegue demasiado tarde.

     Con la revitalización de las consignas nazis en muchas latitudes así como de la violencia racista, amplios sectores de la opinión pública internacional se preguntan consternados si están evidenciando el regreso de la historia. Al finalizar la segunda guerra mundial la tendencia generalizada fue la de promover todo intento por ubicar a los trágicos acontecimientos en su justa dimensión, juzgando a los culpables y reivindicando el sufrimiento de las víctimas. Detrás de este esfuerzo conjunto se buscaban rescatar valiosas lecciones morales y filosóficas para evitar futuras catástrofes.
     En este contexto el evocar los Juicios de Nuremberg, celebrados entre 1945 y 1946 por un Tribunal Internacional Militar compuesto por jueces de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y la Unión Soviética reunido para enjuiciar a 22 líderes nazis, quizá contribuya a frenar impulsos destructivos que amenazan la convivencia basada en el respeto a las diferencias.

EL IMPERATIVO DE PRESERVAR LA MEMORIA

      La preservación de la memoria ha constituido uno de los imperativos esenciales dentro del judaísmo. De la recreación colectiva e individual de aquellos capítulos centrales en su trayectoria histórica se han desprendido las vetas que alimentan a la tradición y a la identidad judías. Este ejercicio de la memoria es un mandato que se encuentra consignado en la Torá (Pentateuco): "...No olvides los tiempos pasados" (Deuteronomio 32:7). El versículo que exhorta a recordar que "... fuisteis esclavos en la tierra de Egipto..." es una constante en el texto bíblico. A lo largo de los siglos de existencia judía se establecieron distintas ceremonias con el objeto de conmemorar eventos históricos consagrados en la liturgia hebrea. De este modo las autoridades rabínicas canonizaron, codificaron y ritualizaron la memoria para las generaciones posteriores.

EL LEGADO DE AUSCHWITZ

   A lo largo de las últimas décadas Auschwitz -el tristemente célebre campo de exterminio nazi en el que murieron millones de seres humanos, en su mayoría judíos- se ha convertido en el símbolo por excelencia de la crueldad humana y de los extremos de la intolerancia. Miles de testimonios han dado la pauta para llevar a cabo innumerables investigaciones, ya la vez, han servido de inspiración para -a través de las artes- plasmar su significado de muerte y destrucción.
     No obstante la contundencia de los hechos la memoria se desvanece con el paso del tiempo y con la desaparición de los protagonistas de este drama.
     En los últimos años se han intensificado las voces que claman que Auschwitz es una "mentira judía", que no existe la "responsabilidad colectiva" y que el Holocausto constituyó una masacre más en el largo historial de crímenes contra la humanidad. Sin embargo el legado de Auschwitz está a la vista.

EZRA POUND: FASCISMO Y TRAICIÓN Homero Aridjis*

     Ezra Pound fue un hombre con un gran talento poético. Durante las dos primeras décadas de este siglo ayudó a escritores de la talla de James Joyce, William Carlos Williams, Robert Frost, Ernest Hemingway y Katherine Mansfield a publicar en momentos cuando necesitaban impulso y les dio consejos para corregir sus obras literarias. Sin embargo Pound -el poeta de Idaho- también fue conocido por sus actividades antisemitas en la Italia fascista.
     De hecho en México, a lo largo de mi vida literaria, he escuchado a ciertos intelectuales exaltar a Ezra Pound, no por su mejor libro de poemas, Personae, ni por sus buenas traducciones reunidas en Translations, sino por el peor lado: el fascismo.

EL FANTASMA DEL NAZISMO VUELVE A AUSTRIA

     1. En los últimos 50 años el gobierno austríaco ha desplegado esfuerzos importantes para desnazificar el país. Ya desde 1947, poco después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, se implementó una legislación que prohibía la promoción de la ideología nazi y de toda actividad derivada de ésta. En febrero de 1992 -ante el incremento de la actividad antisemita en el país- esta ley se amplió para tipificar como delito la negación del Holocausto. A la fecha, el Código Penal austríaco considera como punible todo acto de persecución o discriminación racial, religiosa o étnica. A pesar de que dicha reglamentación es utilizada para proteger a los judíos y otras minorías, contiene imprecisiones que son aprovechadas por grupos racistas en todo el país.

LA MENTIRA FINAL: NEGACIÓN DEL HOLOCAUSTO EN ALEMANIA

     En el verano de 1942 Heinrich Himmler, Reichfürhrer y jefe de la policía germana, ordenó la creación de un campo de concentración en unas antiguas barracas cercanas al pueblo de Oswiecim, en el distrito de Kattowitz, Polonia. Pocos años después, Auschwitz-Birkenau se convertiría en el mayor campo de exterminio construido por los nazis en terreno polaco, símbolo del genocidio de los judíos europeos durante la Segunda Guerra Mundial y pieza central de la conciencia nacional del pueblo germano.
     Dicha conciencia colectiva del Holocausto se caracteriza por la presencia de sentimientos de culpa y vergüenza. Parte de la población manifiesta su sentir buscando la “salvación a través del filosemitismo emocional”. Muchos otros, al tratar de despojarse de esa culpabilidad introyectan un nuevo resentimiento hacia los judíos, justificando los crímenes cometidos por los nazis mediante la negación sistemática de los hechos históricos, fenómeno que ha sido descrito como la “segunda culpa”.
     Estudios recientes sobre las tendencias antisemitas en Alemania y la negación del Holocausto demuestran que la hostilidad hacia los judíos surge de un resentimiento que podría describirse como un “antisemitismo secundario”, esto es, que deriva de la dificultad de confrontar el pasado.

SUIZA, SUS BANCOS Y LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL: LA HISTORIA DETRÁS DE LA HISTORIA

     Durante cincuenta años, los sobrevivientes del Holocausto y sus descendientes libraron una solitaria e infructuosa batalla para recuperar los bienes depositados en Suiza durante la Segunda Guerra Mundial. La protección que brindaba la Ley de Secreto Bancario, establecida en 1934, se transformó en el principal obstáculo que tenían que enfrentar quienes pretendían recuperar los fondos confiados a los bancos helvéticos.
     Hoy en día, el tema de las cuentas bancarias de las víctimas del Holocausto captura de nueva cuenta la atención internacional. Con el apoyo del senador estadounidense Alfonso D'amato y su Comisión de Asuntos Bancarios, diversas organizaciones judías "desenterraron" los documentos que integraban los archivos Safehaven o "Refugio Seguro", elaborados por la inteligencia norteamericana con el objeto de identificar y seguir la huella a las fortunas nazis depositadas en países neutrales.

TESTIGOS SILENCIOSOS

     Durante más de cinco décadas, el Comité Internacional de la Cruz Roja negó el acceso público a los archivos que atestiguaban cómo millones de civiles fueron perseguidos, torturados y asesinados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
     Finalmente, tras años de silencio, la Cruz Roja ha abierto sus bóvedas, donando más de 25,000 documentos al Museo del Holocausto en Washington. Las 60,000 páginas son un testimonio fidedigno de los errores que dicha organización cometió en lo que, sin duda, es conocida como la peor crisis de la historia moderna: el exterminio de millones de seres humanos perpetrado en forma sistemática por los ejércitos del Tercer Reich.

¿PENSIONES PARA LOS PERPETRADORES?

     En los primeros meses de 1997 el semanario alemán Die Zeit publicó un reportaje informando que un considerable número de nazis implicados en crímenes de guerra, cobran de la seguridad social alemana rentas complementarias por sus sufrimientos y sacrificios bélicos. Las autoridades de dicho país reconocieron que, efectivamente, los veteranos de la SS o Schutzstaffel que lucharon en defensa del Tercer Reich, reciben mensualmente pensiones por invalidez.
     Sucede así con 179 de los soldados que con uniforme alemán sirvieron a Hitler en Letonia, Riga, durante la Segunda Guerra Mundial y que aún permanecen con vida. Aquéllos que, adicionalmente, fueron heridos o logran atribuir sus dolencias a su servicio en el ejército, reciben una cantidad extra. Irónicamente, esto es lo que se conoce como compensación para las “víctimas de guerra”.

LA FRANCIA DE VICHY Y LOS JUDÍOS

     ¿Cómo debe una sociedad enfrentar su conciencia colectiva? En años recientes, Francia comenzó a evaluar en forma crítica su participación durante la Segunda Guerra Mundial. Conforme historiadores, periodistas, artistas, políticos y líderes religiosos desmitifican concepciones populares de la época de Vichy, el pueblo galo ha comenzado -finalmente- a analizar los desafíos morales y políticos de su experiencia de guerra, adquiriendo conciencia de una dolorosa herencia.

LA CONCEPCIÓN ÁRABE DEL HOLOCAUSTO

     A pesar de las frecuentes referencias en el mundo árabe al Holocausto, del difundido uso de la terminología nazi y del especial interés por la Segunda Guerra Mundial, entre la gran mayoría de la población prevalece una enorme ignorancia al respecto. La literatura académica e histórica que aborda el tema es limitada y en la memoria colectiva de las naciones árabes, la guerra es percibida como un conflicto del que ellos resultaron perdedores: no participaron pero sufrieron las consecuencias; sus países se convirtieron en campos de batalla y frentes de defensa; sus ciudades fueron bombardeadas y sus tesoros saqueados.
     El Holocausto, al igual que la guerra, es considerado un evento distante. No obstante, al referirse a este punto, la mayor parte de sus publicaciones, artículos y libros de historia aluden al enorme precio que durante 50 años las naciones árabes han tenido que pagar por crímenes que no cometieron. Su marco de referencia es el establecimiento del Estado de Israel y los esfuerzos del pueblo hebreo por lograr su consolidación y legitimación.

NORUEGA: RECONOCIENDO LOS ERRORES DEL PASADO

     Durante décadas, los historiadores del Holocausto consideraron a los alemanes, a los ucranianos, a los croatas y demás colaboracionistas de los nazis como los principales villanos de la Segunda Guerra Mundial. Como consigna popular, los habitantes de Europa occidental eran culpables, solamente, de haber aceptado tácitamente las acciones emprendidas por las fuerzas del Tercer Reich.
     No obstante, recientes revelaciones sobre el comportamiento de los noruegos durante los años de la ocupación alemana obligan a reconsiderar las anteriores suposiciones para intentar comprender por qué un pueblo tan culto y pacífico participó en la campaña de persecución germana.

NO HAY FUTURO SIN MEMORIA

 “Es mi ferviente esperanza que el documento ayude a curar las heridas de malentendidos e injusticias pasados y permita a nuestra memoria jugar su papel en el proceso de formación  de un futuro en el cual la injusticia incalificable del Holocausto nunca pueda ser posible otra vez”. Juan Pablo II.

     El 16 de marzo de 1998, el Vaticano presentó el documento Recordamos: Una Reflexión sobre la Shoa en el que, de forma oficial y por primera vez, admite y deplora profundamente la insensibilidad de muchos cristianos frente al Holocausto.
     A pesar de las críticas generadas, el texto difundido por el cardenal Edward Cassidy, presidente de la  omisión Pontificia para las Relaciones con el Judaísmo, representa un gran paso en la historia de las relaciones judeocristianas por varias razones:
     En primer lugar, cabe destacar el mérito de Juan Pablo II quien ha hecho de la buena relación con los judíos un tema central de su papado.
     En segundo, el documento constituye una herramienta para impulsar la tolerancia y disminuir el antisemitismo que aún existe.
     Por último, representa la deslegitimación del movimiento revisionista que intenta negar la tragedia del Holocausto.

Y AUN VEO SUS ROSTROS: IMÁGENES DEL PUEBLO JUDÍO-POLACO

Discurso del Dr. Francisco Barnes De Castro, Rector de la UNAM, durante la inauguración de la exposición Y aún Veo sus Rostros en el Antiguo Colegio de San Idelfonso el 24 de junio de 1998

     Entre los historiadores hay un debate acerca de si la historia es o no la maestra del hombre. Más allá de los argumentos que puedan presentarse a favor o en contra, nuestra más íntima convicción es que la racionalidad y sensibilidad humanas nos hacen susceptibles a aprender de nuestro pasado personal y colectivo.
     Esta exposición que ahora acoge la Universidad Nacional quiere ser una contribución a nuestro aprendizaje generacional. La trágica historia contemporánea del pueblo judío no debe repetirse con ninguna otra nación o grupo, en nombre de cualquier supuesta superioridad, inferioridad o pretensiones de hegemonía, por parte de un régimen político, social o religioso. El sufrimiento de ese pueblo y su sangre derramada por toda Europa han de robustecer nuestra creencia en la igualdad de los seres humanos, en la libertad de los individuos y de las naciones; en la justicia y la tolerancia como valores fundamentales de la convivencia civilizada y condiciones indispensables de la paz.

LA VIDA DESPUÉS DEL HOLOCAUSTO

     Durante los 12 años en que Alemania fue gobernada por el Partido Nacionalsocialista, prevaleció la idea de que existían en la sociedad ciertos elementos que eran peligrosos y debían ser eliminados para que la nación germana floreciera y sobreviviera. Los “culpables” variaban de época en época: polacos, gitanos, rusos, pero el “enemigo por excelencia” era siempre el judío.
     Desde su ascenso al poder en 1933, los nazis utilizaron su superioridad militar para aterrorizar, perseguir y destruir a los judíos. La sentencia de muerte en contra de éstos había sido dictada: ninguna acción tomada cambiaría su destino. Decenas de miles de soldados que integraban los ejércitos del Tercer Reich registraron hasta el último rincón de las ciudades conquistadas con el propósito de deportar a los judíos a los campos de la muerte.
     Ante la indiferencia del mundo los nazis planearon el asesinato sistemático de todo un pueblo. El ocho de mayo de 1945, al concluir la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas aliadas rescataron a cerca de 10 millones de personas que permanecían recluidas en campos de concentración y de trabajo. Entre ellos se encontraban cerca de 200,000 judíos únicos sobrevivientes de una población que tan sólo unos años antes sumaba seis y medio millones de personas.

LAS INQUIETANTES PREGUNTAS SIN CONTESTAR SOBRE EL HOLOCAUSTO Bernardo Kliksberg*

     Me dijo: “puedo narrarle acerca del Holocausto de modo muy directo, mi abuelo fue uno de los soldados americanos negros que integrando las fuerzas de Patton, liberó un campo de concentración. Y acentuó con orgullo, eso no se ha contado como corresponde, la historia de los soldados negros liberando a las víctimas judías”. Pedí a mi interlocutor, un agudo intelectual negro de Washington, me relatara qué le contó su abuelo. “La historia es difícil de transmitir. Mi abuelo podía contar todo lo relativo a la Segunda Guerra Mundial: las batallas, los tanques, las maniobras, pero cuando le preguntábamos sobre el campo de concentración casi no podía hablar.

LA SEGUNDA GENERACIÓN: LOS HIJOS DEL HOLOCAUSTO

     Más de siete décadas han transcurrido desde aquel ocho de mayo de 1945 en que las tropas aliadas vencieron a Hitler, destruyendo la maquinaria nazi implementada para dar una “Solución Final” al problema judío. El tiempo ayuda, sin duda, a sanar las heridas y a disminuir el dolor sufrido por la pérdida de los seres queridos. Sin embargo, el paso de los años proporciona una nueva perspectiva y enfatiza el significado de los hechos.
     El recuerdo del genocidio que modificó el devenir del pueblo judío continúa permeando la historia contemporánea, transmitiéndose de generación en generación.

RECORDANDO PARA EL FUTURO

     Durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, gran parte de la sociedad alemana se rehusaba a confrontar su pasado. La memoria de la presencia judía en sus ciudades había sido borrada y el conocimiento de la cultura y la historia judías era escaso.
     A principios de la década de los setenta, Kurt A. Körber, industrial hamburgués y Gustav Heinemann -quien más tarde sería presidente de la República Federal de Alemania- concibieron la idea de crear un proyecto para alentar a la juventud alemana a cuestionar las tradiciones del pasado. Convencido de que la investigación individual rinde mayores frutos que la exposición de un experto, Körber sugirió implementar un concurso de historia dirigido a estudiantes entre 8 y 21 años.

EL HOLOCAUSTO O LA INCAPACIDAD DE ENCERRAR EN UNA SOLA FRASE LA INTENCIÓN DE DESTRUIR LA CULTURA JUDÍA Laura Baca Olamendi *

     Lo intentaron, pero no lograron, destruir la dignidad y la esperanza del pueblo judío. A pesar de la barbarie tampoco fueron capaces de evitar la presencia siempre viva de sus intelectuales y sus aportaciones a la cultura occidental. Estas afirmaciones adquieren relevancia cuando se estudia y se enseña historia en la universidad. Cuando nos preguntamos acerca de los orígenes y de las causas, así como de los efectos inhumanos que provocó la Segunda Guerra Mundial en el siglo XX, llama la atención la lucha encarnizada de las fuerzas totalitarias del nazismo y del fascismo para imponer su visión del mundo en su intento por destruir a una comunidad. Uno no se imagina el impacto que puede provocar en la vida profesional, en este caso, como historiadora de las ideas, la visita a los campos de exterminio en Polonia después de 60 años.

PARA PODER DECIR NUNCA MÁS: RESPONSABILIDAD ÉTICA ANTE EL FENÓMENO DEL EXTERMINIO David Calderón*

     El hombre es demasiado pequeño, demasiado miserable e ínfimo para tratar de comprender las misteriosas vías de Dios. Pero, ¿qué puedo hacer? No soy un sabio, un justo, no soy un santo. Soy una simple creatura de carne y hueso. Sufro el infierno en mi alma y en mi carne. Tengo ojos y veo lo que aquí se hace. ¿Dónde está la misericordia divina? ¿Dónde está Dios?

     Este testimonio, recogido por Elie Wiesel –Premio Nobel de Literatura 1986, él mismo un superviviente de los campos de Buna y Buchenwald- nos puede dar un pequeño indicio del terrible sufrimiento moral que significó para las víctimas la persecución y el procesamiento en la así llamada “Solución Final”. Desesperar, ya no sólo de la propia posibilidad de permanecer íntegro o de sobrevivir, o incluso de aquello que pueda ocurrir con la familia o el pueblo al que uno pertenece, sino llegar al extremo de dudar que siquiera exista un sentido de la vida por la atrocidad que uno presencia –y padece- un día tras otro, y ello en cientos de miles, en millones de personas, es algo que estamos obligados moralmente a reflexionar.

VIAJE DE ESTUDIOS DEL HOLOCAUSTO A POLONIA E ISRAEL Fernando González Saiffe *

     Por una invitación de Tribuna Israelita, y con el apoyo de la Universidad Anáhuac, la Universidad de Tel Aviv y la Universidad de Jerusalem, tuve la fortuna de participar en un viaje académico de estudios del Holocausto a Israel y Polonia junto con un grupo destacado de académicos mexicanos no judíos.
     Sin duda, éste ha sido un viaje que nos marcará a todos los que participamos. Yo debo reconocer que antes del viaje, para mí el Holocausto, si bien era un episodio negro en la historia, era uno como muchos otros eventos terribles de la historia y el cual estaba alejado de mi realidad, de mi mundo, de mi país y de mi espacio existencial. Qué equivocado estaba.