EZRA POUND: FASCISMO Y TRAICIÓN Homero Aridjis*

     Ezra Pound fue un hombre con un gran talento poético. Durante las dos primeras décadas de este siglo ayudó a escritores de la talla de James Joyce, William Carlos Williams, Robert Frost, Ernest Hemingway y Katherine Mansfield a publicar en momentos cuando necesitaban impulso y les dio consejos para corregir sus obras literarias. Sin embargo Pound -el poeta de Idaho- también fue conocido por sus actividades antisemitas en la Italia fascista.
     De hecho en México, a lo largo de mi vida literaria, he escuchado a ciertos intelectuales exaltar a Ezra Pound, no por su mejor libro de poemas, Personae, ni por sus buenas traducciones reunidas en Translations, sino por el peor lado: el fascismo.

EL FANTASMA DEL NAZISMO VUELVE A AUSTRIA

     1. En los últimos 50 años el gobierno austríaco ha desplegado esfuerzos importantes para desnazificar el país. Ya desde 1947, poco después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, se implementó una legislación que prohibía la promoción de la ideología nazi y de toda actividad derivada de ésta. En febrero de 1992 -ante el incremento de la actividad antisemita en el país- esta ley se amplió para tipificar como delito la negación del Holocausto. A la fecha, el Código Penal austríaco considera como punible todo acto de persecución o discriminación racial, religiosa o étnica. A pesar de que dicha reglamentación es utilizada para proteger a los judíos y otras minorías, contiene imprecisiones que son aprovechadas por grupos racistas en todo el país.

LA MENTIRA FINAL: NEGACIÓN DEL HOLOCAUSTO EN ALEMANIA

     En el verano de 1942 Heinrich Himmler, Reichfürhrer y jefe de la policía germana, ordenó la creación de un campo de concentración en unas antiguas barracas cercanas al pueblo de Oswiecim, en el distrito de Kattowitz, Polonia. Pocos años después, Auschwitz-Birkenau se convertiría en el mayor campo de exterminio construido por los nazis en terreno polaco, símbolo del genocidio de los judíos europeos durante la Segunda Guerra Mundial y pieza central de la conciencia nacional del pueblo germano.
     Dicha conciencia colectiva del Holocausto se caracteriza por la presencia de sentimientos de culpa y vergüenza. Parte de la población manifiesta su sentir buscando la “salvación a través del filosemitismo emocional”. Muchos otros, al tratar de despojarse de esa culpabilidad introyectan un nuevo resentimiento hacia los judíos, justificando los crímenes cometidos por los nazis mediante la negación sistemática de los hechos históricos, fenómeno que ha sido descrito como la “segunda culpa”.
     Estudios recientes sobre las tendencias antisemitas en Alemania y la negación del Holocausto demuestran que la hostilidad hacia los judíos surge de un resentimiento que podría describirse como un “antisemitismo secundario”, esto es, que deriva de la dificultad de confrontar el pasado.

SUIZA, SUS BANCOS Y LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL: LA HISTORIA DETRÁS DE LA HISTORIA

     Durante cincuenta años, los sobrevivientes del Holocausto y sus descendientes libraron una solitaria e infructuosa batalla para recuperar los bienes depositados en Suiza durante la Segunda Guerra Mundial. La protección que brindaba la Ley de Secreto Bancario, establecida en 1934, se transformó en el principal obstáculo que tenían que enfrentar quienes pretendían recuperar los fondos confiados a los bancos helvéticos.
     Hoy en día, el tema de las cuentas bancarias de las víctimas del Holocausto captura de nueva cuenta la atención internacional. Con el apoyo del senador estadounidense Alfonso D'amato y su Comisión de Asuntos Bancarios, diversas organizaciones judías "desenterraron" los documentos que integraban los archivos Safehaven o "Refugio Seguro", elaborados por la inteligencia norteamericana con el objeto de identificar y seguir la huella a las fortunas nazis depositadas en países neutrales.

TESTIGOS SILENCIOSOS

     Durante más de cinco décadas, el Comité Internacional de la Cruz Roja negó el acceso público a los archivos que atestiguaban cómo millones de civiles fueron perseguidos, torturados y asesinados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
     Finalmente, tras años de silencio, la Cruz Roja ha abierto sus bóvedas, donando más de 25,000 documentos al Museo del Holocausto en Washington. Las 60,000 páginas son un testimonio fidedigno de los errores que dicha organización cometió en lo que, sin duda, es conocida como la peor crisis de la historia moderna: el exterminio de millones de seres humanos perpetrado en forma sistemática por los ejércitos del Tercer Reich.

¿PENSIONES PARA LOS PERPETRADORES?

     En los primeros meses de 1997 el semanario alemán Die Zeit publicó un reportaje informando que un considerable número de nazis implicados en crímenes de guerra, cobran de la seguridad social alemana rentas complementarias por sus sufrimientos y sacrificios bélicos. Las autoridades de dicho país reconocieron que, efectivamente, los veteranos de la SS o Schutzstaffel que lucharon en defensa del Tercer Reich, reciben mensualmente pensiones por invalidez.
     Sucede así con 179 de los soldados que con uniforme alemán sirvieron a Hitler en Letonia, Riga, durante la Segunda Guerra Mundial y que aún permanecen con vida. Aquéllos que, adicionalmente, fueron heridos o logran atribuir sus dolencias a su servicio en el ejército, reciben una cantidad extra. Irónicamente, esto es lo que se conoce como compensación para las “víctimas de guerra”.

LA FRANCIA DE VICHY Y LOS JUDÍOS

     ¿Cómo debe una sociedad enfrentar su conciencia colectiva? En años recientes, Francia comenzó a evaluar en forma crítica su participación durante la Segunda Guerra Mundial. Conforme historiadores, periodistas, artistas, políticos y líderes religiosos desmitifican concepciones populares de la época de Vichy, el pueblo galo ha comenzado -finalmente- a analizar los desafíos morales y políticos de su experiencia de guerra, adquiriendo conciencia de una dolorosa herencia.

LA CONCEPCIÓN ÁRABE DEL HOLOCAUSTO

     A pesar de las frecuentes referencias en el mundo árabe al Holocausto, del difundido uso de la terminología nazi y del especial interés por la Segunda Guerra Mundial, entre la gran mayoría de la población prevalece una enorme ignorancia al respecto. La literatura académica e histórica que aborda el tema es limitada y en la memoria colectiva de las naciones árabes, la guerra es percibida como un conflicto del que ellos resultaron perdedores: no participaron pero sufrieron las consecuencias; sus países se convirtieron en campos de batalla y frentes de defensa; sus ciudades fueron bombardeadas y sus tesoros saqueados.
     El Holocausto, al igual que la guerra, es considerado un evento distante. No obstante, al referirse a este punto, la mayor parte de sus publicaciones, artículos y libros de historia aluden al enorme precio que durante 50 años las naciones árabes han tenido que pagar por crímenes que no cometieron. Su marco de referencia es el establecimiento del Estado de Israel y los esfuerzos del pueblo hebreo por lograr su consolidación y legitimación.

NORUEGA: RECONOCIENDO LOS ERRORES DEL PASADO

     Durante décadas, los historiadores del Holocausto consideraron a los alemanes, a los ucranianos, a los croatas y demás colaboracionistas de los nazis como los principales villanos de la Segunda Guerra Mundial. Como consigna popular, los habitantes de Europa occidental eran culpables, solamente, de haber aceptado tácitamente las acciones emprendidas por las fuerzas del Tercer Reich.
     No obstante, recientes revelaciones sobre el comportamiento de los noruegos durante los años de la ocupación alemana obligan a reconsiderar las anteriores suposiciones para intentar comprender por qué un pueblo tan culto y pacífico participó en la campaña de persecución germana.

NO HAY FUTURO SIN MEMORIA

 “Es mi ferviente esperanza que el documento ayude a curar las heridas de malentendidos e injusticias pasados y permita a nuestra memoria jugar su papel en el proceso de formación  de un futuro en el cual la injusticia incalificable del Holocausto nunca pueda ser posible otra vez”. Juan Pablo II.

     El 16 de marzo de 1998, el Vaticano presentó el documento Recordamos: Una Reflexión sobre la Shoa en el que, de forma oficial y por primera vez, admite y deplora profundamente la insensibilidad de muchos cristianos frente al Holocausto.
     A pesar de las críticas generadas, el texto difundido por el cardenal Edward Cassidy, presidente de la  omisión Pontificia para las Relaciones con el Judaísmo, representa un gran paso en la historia de las relaciones judeocristianas por varias razones:
     En primer lugar, cabe destacar el mérito de Juan Pablo II quien ha hecho de la buena relación con los judíos un tema central de su papado.
     En segundo, el documento constituye una herramienta para impulsar la tolerancia y disminuir el antisemitismo que aún existe.
     Por último, representa la deslegitimación del movimiento revisionista que intenta negar la tragedia del Holocausto.

Y AUN VEO SUS ROSTROS: IMÁGENES DEL PUEBLO JUDÍO-POLACO

Discurso del Dr. Francisco Barnes De Castro, Rector de la UNAM, durante la inauguración de la exposición Y aún Veo sus Rostros en el Antiguo Colegio de San Idelfonso el 24 de junio de 1998

     Entre los historiadores hay un debate acerca de si la historia es o no la maestra del hombre. Más allá de los argumentos que puedan presentarse a favor o en contra, nuestra más íntima convicción es que la racionalidad y sensibilidad humanas nos hacen susceptibles a aprender de nuestro pasado personal y colectivo.
     Esta exposición que ahora acoge la Universidad Nacional quiere ser una contribución a nuestro aprendizaje generacional. La trágica historia contemporánea del pueblo judío no debe repetirse con ninguna otra nación o grupo, en nombre de cualquier supuesta superioridad, inferioridad o pretensiones de hegemonía, por parte de un régimen político, social o religioso. El sufrimiento de ese pueblo y su sangre derramada por toda Europa han de robustecer nuestra creencia en la igualdad de los seres humanos, en la libertad de los individuos y de las naciones; en la justicia y la tolerancia como valores fundamentales de la convivencia civilizada y condiciones indispensables de la paz.

LA VIDA DESPUÉS DEL HOLOCAUSTO

     Durante los 12 años en que Alemania fue gobernada por el Partido Nacionalsocialista, prevaleció la idea de que existían en la sociedad ciertos elementos que eran peligrosos y debían ser eliminados para que la nación germana floreciera y sobreviviera. Los “culpables” variaban de época en época: polacos, gitanos, rusos, pero el “enemigo por excelencia” era siempre el judío.
     Desde su ascenso al poder en 1933, los nazis utilizaron su superioridad militar para aterrorizar, perseguir y destruir a los judíos. La sentencia de muerte en contra de éstos había sido dictada: ninguna acción tomada cambiaría su destino. Decenas de miles de soldados que integraban los ejércitos del Tercer Reich registraron hasta el último rincón de las ciudades conquistadas con el propósito de deportar a los judíos a los campos de la muerte.
     Ante la indiferencia del mundo los nazis planearon el asesinato sistemático de todo un pueblo. El ocho de mayo de 1945, al concluir la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas aliadas rescataron a cerca de 10 millones de personas que permanecían recluidas en campos de concentración y de trabajo. Entre ellos se encontraban cerca de 200,000 judíos únicos sobrevivientes de una población que tan sólo unos años antes sumaba seis y medio millones de personas.

LAS INQUIETANTES PREGUNTAS SIN CONTESTAR SOBRE EL HOLOCAUSTO Bernardo Kliksberg*

     Me dijo: “puedo narrarle acerca del Holocausto de modo muy directo, mi abuelo fue uno de los soldados americanos negros que integrando las fuerzas de Patton, liberó un campo de concentración. Y acentuó con orgullo, eso no se ha contado como corresponde, la historia de los soldados negros liberando a las víctimas judías”. Pedí a mi interlocutor, un agudo intelectual negro de Washington, me relatara qué le contó su abuelo. “La historia es difícil de transmitir. Mi abuelo podía contar todo lo relativo a la Segunda Guerra Mundial: las batallas, los tanques, las maniobras, pero cuando le preguntábamos sobre el campo de concentración casi no podía hablar.

LA SEGUNDA GENERACIÓN: LOS HIJOS DEL HOLOCAUSTO

     Más de siete décadas han transcurrido desde aquel ocho de mayo de 1945 en que las tropas aliadas vencieron a Hitler, destruyendo la maquinaria nazi implementada para dar una “Solución Final” al problema judío. El tiempo ayuda, sin duda, a sanar las heridas y a disminuir el dolor sufrido por la pérdida de los seres queridos. Sin embargo, el paso de los años proporciona una nueva perspectiva y enfatiza el significado de los hechos.
     El recuerdo del genocidio que modificó el devenir del pueblo judío continúa permeando la historia contemporánea, transmitiéndose de generación en generación.

RECORDANDO PARA EL FUTURO

     Durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, gran parte de la sociedad alemana se rehusaba a confrontar su pasado. La memoria de la presencia judía en sus ciudades había sido borrada y el conocimiento de la cultura y la historia judías era escaso.
     A principios de la década de los setenta, Kurt A. Körber, industrial hamburgués y Gustav Heinemann -quien más tarde sería presidente de la República Federal de Alemania- concibieron la idea de crear un proyecto para alentar a la juventud alemana a cuestionar las tradiciones del pasado. Convencido de que la investigación individual rinde mayores frutos que la exposición de un experto, Körber sugirió implementar un concurso de historia dirigido a estudiantes entre 8 y 21 años.

EL HOLOCAUSTO O LA INCAPACIDAD DE ENCERRAR EN UNA SOLA FRASE LA INTENCIÓN DE DESTRUIR LA CULTURA JUDÍA Laura Baca Olamendi *

     Lo intentaron, pero no lograron, destruir la dignidad y la esperanza del pueblo judío. A pesar de la barbarie tampoco fueron capaces de evitar la presencia siempre viva de sus intelectuales y sus aportaciones a la cultura occidental. Estas afirmaciones adquieren relevancia cuando se estudia y se enseña historia en la universidad. Cuando nos preguntamos acerca de los orígenes y de las causas, así como de los efectos inhumanos que provocó la Segunda Guerra Mundial en el siglo XX, llama la atención la lucha encarnizada de las fuerzas totalitarias del nazismo y del fascismo para imponer su visión del mundo en su intento por destruir a una comunidad. Uno no se imagina el impacto que puede provocar en la vida profesional, en este caso, como historiadora de las ideas, la visita a los campos de exterminio en Polonia después de 60 años.

PARA PODER DECIR NUNCA MÁS: RESPONSABILIDAD ÉTICA ANTE EL FENÓMENO DEL EXTERMINIO David Calderón*

     El hombre es demasiado pequeño, demasiado miserable e ínfimo para tratar de comprender las misteriosas vías de Dios. Pero, ¿qué puedo hacer? No soy un sabio, un justo, no soy un santo. Soy una simple creatura de carne y hueso. Sufro el infierno en mi alma y en mi carne. Tengo ojos y veo lo que aquí se hace. ¿Dónde está la misericordia divina? ¿Dónde está Dios?

     Este testimonio, recogido por Elie Wiesel –Premio Nobel de Literatura 1986, él mismo un superviviente de los campos de Buna y Buchenwald- nos puede dar un pequeño indicio del terrible sufrimiento moral que significó para las víctimas la persecución y el procesamiento en la así llamada “Solución Final”. Desesperar, ya no sólo de la propia posibilidad de permanecer íntegro o de sobrevivir, o incluso de aquello que pueda ocurrir con la familia o el pueblo al que uno pertenece, sino llegar al extremo de dudar que siquiera exista un sentido de la vida por la atrocidad que uno presencia –y padece- un día tras otro, y ello en cientos de miles, en millones de personas, es algo que estamos obligados moralmente a reflexionar.

VIAJE DE ESTUDIOS DEL HOLOCAUSTO A POLONIA E ISRAEL Fernando González Saiffe *

     Por una invitación de Tribuna Israelita, y con el apoyo de la Universidad Anáhuac, la Universidad de Tel Aviv y la Universidad de Jerusalem, tuve la fortuna de participar en un viaje académico de estudios del Holocausto a Israel y Polonia junto con un grupo destacado de académicos mexicanos no judíos.
     Sin duda, éste ha sido un viaje que nos marcará a todos los que participamos. Yo debo reconocer que antes del viaje, para mí el Holocausto, si bien era un episodio negro en la historia, era uno como muchos otros eventos terribles de la historia y el cual estaba alejado de mi realidad, de mi mundo, de mi país y de mi espacio existencial. Qué equivocado estaba.

SESENTA AÑOS DESPUÉS O DE LA TIRANÍA DE LA MEMORIA Isidro H. Cisneros*

     "Reconocí a una cara judía. En pocas palabras, el desconocido me explicó: soy el presidente de la comunidad judía de Dusseldorf. He pasado la noche en la sala de espera de la estación de ferrocarril de Gilsenkirchen. Le pido una sola cosa. Permita que me refugie en el orfanato durante un corto tiempo.
     Mientras viajaba hacia Dinslaken, escuché en el tren que estallaron tumultos antisemitas por todas partes y que un gran número de judíos fueron arrestados.
     ¡Están quemando las sinagogas por todas partes! (...)
     Como sabéis anoche, fue asesinado un miembro de la embajada de Alemania en París, herr Von Rath. Los judíos han sido hechos responsables de este homicidio. Las fuertes tensiones que existen en el campo político, están ahora dirigidas contra los judíos, y seguramente ocurrirá también en nuestra ciudad".
     "Descripción de los tumultos de la Noche de los Cristales Rotos del 9-10 de noviembre de 1938", en El Holocausto en Documentos, Jerusalem, Yad Vashem 1996, p.p. 117-118.

LA SHOÁ: EL OLVIDO DE LA DIGNIDAD HUMANA Lic. Carlos Lepe Pineda *

     Hay dos maneras de hacer la historia del Holocausto (de la Shoá por su nombre hebreo); estas son:
     - La historia "estadística"; la historia de los grandes números, simples símbolos matemáticos que no nos hablan del hambre, de sufrimiento, de la humillación, ni de las personas.
     - La historia anecdótica, la que se recrea -si cabe la expresión- en los detalles, en el sufrimiento producido por cada tortura, en los rostros de cada uno de los prisioneros, en los diálogos sostenidos clandestinamente o dentro de las barracas en las frías y oscuras noches de los campos de concentración.
     Probablemente la manera correcta de recordar la Shoá, de hacer historia en torno a ella, se encuentra en un difícil término medio.

ORACIÓN EN FORMA DE SALMO Dr. Manuel Olimón Nolasco*

Treblinka, Majdanec, Auschwitz, Birkenau, (Polonia)

Frío, silencio, ceniza… Cielo que reprime su luz, su color, sus cantos. Pesa y duele. Un pájaro sin alas se esconde en el follaje que tiembla.

Paisaje callado. Eres, sin quererlo, piedra de soledad donde gime la hierba, guijarro que hiere y no lamenta, calor que declina su vocación de amor, Flor que no llega a nacer.

Desde la cúspide de la ignominia se rasga el velo del firmamento, se deletrea el viejo trazo del salmo amargo: ¡Dios mío, Dios mío!, ¿Por qué me has abandonado?

POR LA VIDA Dra. Laura Magaña Valladares*

¿Porqué recordar uno de los episodios más cruentos de nuestra historia reciente si estamos por celebrar la entrada al nuevo milenio?

     En el umbral del nuevo milenio estamos viviendo un resurgimiento de sentimientos xenófobos y chauvinistas a lo largo y ancho de nuestro planeta. Grupos de corte fascista y nazi dejan oír sus consignas extremistas y racistas en Europa, Estados Unidos y aún en América Latina. Los skinheads han pasado a formar parte del abanico de grupos extremistas que causan estragos en las sociedades logrando popularidad el propagar sus ideas de odio racial y supuesta superioridad. El típico militante de estos grupos tiene entre 15 y 19 años y aunque constituyen tan sólo pequeños grupos, el hecho de que nadie se oponga a ellos representa un espacio para crecer y operar lo que los hace aun más peligrosos.

POR LA EXPERIENCIA Mtra. Julia Palacios *

     Nunca Jerusalén se había visto tan bella. Las murallas de la ciudad antigua se extendían como brazos abiertos para recibirnos amorosamente. Nuestras almas cansadas y nuestros corazones tristes ahí encontraron refugio. El nombre de Ciudad Santa tomaba sentido y la sensación de estar finalmente en la tierra prometida era verdaderamente real.
     La Ciudad de la Paz brillaba gloriosa, y como siempre, estaba dispuesta a ser descubierta en cada rincón y en cada esquina, a despertar una vez más, el inagotable asombro de quienes de ella estamos enamorados. La llegada a Israel fue un bálsamo de tranquilidad y fortaleza para el espíritu. La fascinación de estar en un país extraordinariamente joven, en una tierra con miles de años de historia, es una experiencia necesariamente provocadora para los sentidos, la mente y la imaginación.