LA FRANCIA DE VICHY Y LOS JUDÍOS

     ¿Cómo debe una sociedad enfrentar su conciencia colectiva? En años recientes, Francia comenzó a evaluar en forma crítica su participación durante la Segunda Guerra Mundial. Conforme historiadores, periodistas, artistas, políticos y líderes religiosos desmitifican concepciones populares de la época de Vichy, el pueblo galo ha comenzado -finalmente- a analizar los desafíos morales y políticos de su experiencia de guerra, adquiriendo conciencia de una dolorosa herencia.

LA CONCEPCIÓN ÁRABE DEL HOLOCAUSTO

     A pesar de las frecuentes referencias en el mundo árabe al Holocausto, del difundido uso de la terminología nazi y del especial interés por la Segunda Guerra Mundial, entre la gran mayoría de la población prevalece una enorme ignorancia al respecto. La literatura académica e histórica que aborda el tema es limitada y en la memoria colectiva de las naciones árabes, la guerra es percibida como un conflicto del que ellos resultaron perdedores: no participaron pero sufrieron las consecuencias; sus países se convirtieron en campos de batalla y frentes de defensa; sus ciudades fueron bombardeadas y sus tesoros saqueados.
     El Holocausto, al igual que la guerra, es considerado un evento distante. No obstante, al referirse a este punto, la mayor parte de sus publicaciones, artículos y libros de historia aluden al enorme precio que durante 50 años las naciones árabes han tenido que pagar por crímenes que no cometieron. Su marco de referencia es el establecimiento del Estado de Israel y los esfuerzos del pueblo hebreo por lograr su consolidación y legitimación.

NORUEGA: RECONOCIENDO LOS ERRORES DEL PASADO

     Durante décadas, los historiadores del Holocausto consideraron a los alemanes, a los ucranianos, a los croatas y demás colaboracionistas de los nazis como los principales villanos de la Segunda Guerra Mundial. Como consigna popular, los habitantes de Europa occidental eran culpables, solamente, de haber aceptado tácitamente las acciones emprendidas por las fuerzas del Tercer Reich.
     No obstante, recientes revelaciones sobre el comportamiento de los noruegos durante los años de la ocupación alemana obligan a reconsiderar las anteriores suposiciones para intentar comprender por qué un pueblo tan culto y pacífico participó en la campaña de persecución germana.

NO HAY FUTURO SIN MEMORIA

 “Es mi ferviente esperanza que el documento ayude a curar las heridas de malentendidos e injusticias pasados y permita a nuestra memoria jugar su papel en el proceso de formación  de un futuro en el cual la injusticia incalificable del Holocausto nunca pueda ser posible otra vez”. Juan Pablo II.

     El 16 de marzo de 1998, el Vaticano presentó el documento Recordamos: Una Reflexión sobre la Shoa en el que, de forma oficial y por primera vez, admite y deplora profundamente la insensibilidad de muchos cristianos frente al Holocausto.
     A pesar de las críticas generadas, el texto difundido por el cardenal Edward Cassidy, presidente de la  omisión Pontificia para las Relaciones con el Judaísmo, representa un gran paso en la historia de las relaciones judeocristianas por varias razones:
     En primer lugar, cabe destacar el mérito de Juan Pablo II quien ha hecho de la buena relación con los judíos un tema central de su papado.
     En segundo, el documento constituye una herramienta para impulsar la tolerancia y disminuir el antisemitismo que aún existe.
     Por último, representa la deslegitimación del movimiento revisionista que intenta negar la tragedia del Holocausto.

Y AUN VEO SUS ROSTROS: IMÁGENES DEL PUEBLO JUDÍO-POLACO

Discurso del Dr. Francisco Barnes De Castro, Rector de la UNAM, durante la inauguración de la exposición Y aún Veo sus Rostros en el Antiguo Colegio de San Idelfonso el 24 de junio de 1998

     Entre los historiadores hay un debate acerca de si la historia es o no la maestra del hombre. Más allá de los argumentos que puedan presentarse a favor o en contra, nuestra más íntima convicción es que la racionalidad y sensibilidad humanas nos hacen susceptibles a aprender de nuestro pasado personal y colectivo.
     Esta exposición que ahora acoge la Universidad Nacional quiere ser una contribución a nuestro aprendizaje generacional. La trágica historia contemporánea del pueblo judío no debe repetirse con ninguna otra nación o grupo, en nombre de cualquier supuesta superioridad, inferioridad o pretensiones de hegemonía, por parte de un régimen político, social o religioso. El sufrimiento de ese pueblo y su sangre derramada por toda Europa han de robustecer nuestra creencia en la igualdad de los seres humanos, en la libertad de los individuos y de las naciones; en la justicia y la tolerancia como valores fundamentales de la convivencia civilizada y condiciones indispensables de la paz.

LA VIDA DESPUÉS DEL HOLOCAUSTO

     Durante los 12 años en que Alemania fue gobernada por el Partido Nacionalsocialista, prevaleció la idea de que existían en la sociedad ciertos elementos que eran peligrosos y debían ser eliminados para que la nación germana floreciera y sobreviviera. Los “culpables” variaban de época en época: polacos, gitanos, rusos, pero el “enemigo por excelencia” era siempre el judío.
     Desde su ascenso al poder en 1933, los nazis utilizaron su superioridad militar para aterrorizar, perseguir y destruir a los judíos. La sentencia de muerte en contra de éstos había sido dictada: ninguna acción tomada cambiaría su destino. Decenas de miles de soldados que integraban los ejércitos del Tercer Reich registraron hasta el último rincón de las ciudades conquistadas con el propósito de deportar a los judíos a los campos de la muerte.
     Ante la indiferencia del mundo los nazis planearon el asesinato sistemático de todo un pueblo. El ocho de mayo de 1945, al concluir la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas aliadas rescataron a cerca de 10 millones de personas que permanecían recluidas en campos de concentración y de trabajo. Entre ellos se encontraban cerca de 200,000 judíos únicos sobrevivientes de una población que tan sólo unos años antes sumaba seis y medio millones de personas.

LAS INQUIETANTES PREGUNTAS SIN CONTESTAR SOBRE EL HOLOCAUSTO Bernardo Kliksberg*

     Me dijo: “puedo narrarle acerca del Holocausto de modo muy directo, mi abuelo fue uno de los soldados americanos negros que integrando las fuerzas de Patton, liberó un campo de concentración. Y acentuó con orgullo, eso no se ha contado como corresponde, la historia de los soldados negros liberando a las víctimas judías”. Pedí a mi interlocutor, un agudo intelectual negro de Washington, me relatara qué le contó su abuelo. “La historia es difícil de transmitir. Mi abuelo podía contar todo lo relativo a la Segunda Guerra Mundial: las batallas, los tanques, las maniobras, pero cuando le preguntábamos sobre el campo de concentración casi no podía hablar.

LA SEGUNDA GENERACIÓN: LOS HIJOS DEL HOLOCAUSTO

     Más de siete décadas han transcurrido desde aquel ocho de mayo de 1945 en que las tropas aliadas vencieron a Hitler, destruyendo la maquinaria nazi implementada para dar una “Solución Final” al problema judío. El tiempo ayuda, sin duda, a sanar las heridas y a disminuir el dolor sufrido por la pérdida de los seres queridos. Sin embargo, el paso de los años proporciona una nueva perspectiva y enfatiza el significado de los hechos.
     El recuerdo del genocidio que modificó el devenir del pueblo judío continúa permeando la historia contemporánea, transmitiéndose de generación en generación.

RECORDANDO PARA EL FUTURO

     Durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, gran parte de la sociedad alemana se rehusaba a confrontar su pasado. La memoria de la presencia judía en sus ciudades había sido borrada y el conocimiento de la cultura y la historia judías era escaso.
     A principios de la década de los setenta, Kurt A. Körber, industrial hamburgués y Gustav Heinemann -quien más tarde sería presidente de la República Federal de Alemania- concibieron la idea de crear un proyecto para alentar a la juventud alemana a cuestionar las tradiciones del pasado. Convencido de que la investigación individual rinde mayores frutos que la exposición de un experto, Körber sugirió implementar un concurso de historia dirigido a estudiantes entre 8 y 21 años.

EL HOLOCAUSTO O LA INCAPACIDAD DE ENCERRAR EN UNA SOLA FRASE LA INTENCIÓN DE DESTRUIR LA CULTURA JUDÍA Laura Baca Olamendi *

     Lo intentaron, pero no lograron, destruir la dignidad y la esperanza del pueblo judío. A pesar de la barbarie tampoco fueron capaces de evitar la presencia siempre viva de sus intelectuales y sus aportaciones a la cultura occidental. Estas afirmaciones adquieren relevancia cuando se estudia y se enseña historia en la universidad. Cuando nos preguntamos acerca de los orígenes y de las causas, así como de los efectos inhumanos que provocó la Segunda Guerra Mundial en el siglo XX, llama la atención la lucha encarnizada de las fuerzas totalitarias del nazismo y del fascismo para imponer su visión del mundo en su intento por destruir a una comunidad. Uno no se imagina el impacto que puede provocar en la vida profesional, en este caso, como historiadora de las ideas, la visita a los campos de exterminio en Polonia después de 60 años.

PARA PODER DECIR NUNCA MÁS: RESPONSABILIDAD ÉTICA ANTE EL FENÓMENO DEL EXTERMINIO David Calderón*

     El hombre es demasiado pequeño, demasiado miserable e ínfimo para tratar de comprender las misteriosas vías de Dios. Pero, ¿qué puedo hacer? No soy un sabio, un justo, no soy un santo. Soy una simple creatura de carne y hueso. Sufro el infierno en mi alma y en mi carne. Tengo ojos y veo lo que aquí se hace. ¿Dónde está la misericordia divina? ¿Dónde está Dios?

     Este testimonio, recogido por Elie Wiesel –Premio Nobel de Literatura 1986, él mismo un superviviente de los campos de Buna y Buchenwald- nos puede dar un pequeño indicio del terrible sufrimiento moral que significó para las víctimas la persecución y el procesamiento en la así llamada “Solución Final”. Desesperar, ya no sólo de la propia posibilidad de permanecer íntegro o de sobrevivir, o incluso de aquello que pueda ocurrir con la familia o el pueblo al que uno pertenece, sino llegar al extremo de dudar que siquiera exista un sentido de la vida por la atrocidad que uno presencia –y padece- un día tras otro, y ello en cientos de miles, en millones de personas, es algo que estamos obligados moralmente a reflexionar.

VIAJE DE ESTUDIOS DEL HOLOCAUSTO A POLONIA E ISRAEL Fernando González Saiffe *

     Por una invitación de Tribuna Israelita, y con el apoyo de la Universidad Anáhuac, la Universidad de Tel Aviv y la Universidad de Jerusalem, tuve la fortuna de participar en un viaje académico de estudios del Holocausto a Israel y Polonia junto con un grupo destacado de académicos mexicanos no judíos.
     Sin duda, éste ha sido un viaje que nos marcará a todos los que participamos. Yo debo reconocer que antes del viaje, para mí el Holocausto, si bien era un episodio negro en la historia, era uno como muchos otros eventos terribles de la historia y el cual estaba alejado de mi realidad, de mi mundo, de mi país y de mi espacio existencial. Qué equivocado estaba.

SESENTA AÑOS DESPUÉS O DE LA TIRANÍA DE LA MEMORIA Isidro H. Cisneros*

     "Reconocí a una cara judía. En pocas palabras, el desconocido me explicó: soy el presidente de la comunidad judía de Dusseldorf. He pasado la noche en la sala de espera de la estación de ferrocarril de Gilsenkirchen. Le pido una sola cosa. Permita que me refugie en el orfanato durante un corto tiempo.
     Mientras viajaba hacia Dinslaken, escuché en el tren que estallaron tumultos antisemitas por todas partes y que un gran número de judíos fueron arrestados.
     ¡Están quemando las sinagogas por todas partes! (...)
     Como sabéis anoche, fue asesinado un miembro de la embajada de Alemania en París, herr Von Rath. Los judíos han sido hechos responsables de este homicidio. Las fuertes tensiones que existen en el campo político, están ahora dirigidas contra los judíos, y seguramente ocurrirá también en nuestra ciudad".
     "Descripción de los tumultos de la Noche de los Cristales Rotos del 9-10 de noviembre de 1938", en El Holocausto en Documentos, Jerusalem, Yad Vashem 1996, p.p. 117-118.

LA SHOÁ: EL OLVIDO DE LA DIGNIDAD HUMANA Lic. Carlos Lepe Pineda *

     Hay dos maneras de hacer la historia del Holocausto (de la Shoá por su nombre hebreo); estas son:
     - La historia "estadística"; la historia de los grandes números, simples símbolos matemáticos que no nos hablan del hambre, de sufrimiento, de la humillación, ni de las personas.
     - La historia anecdótica, la que se recrea -si cabe la expresión- en los detalles, en el sufrimiento producido por cada tortura, en los rostros de cada uno de los prisioneros, en los diálogos sostenidos clandestinamente o dentro de las barracas en las frías y oscuras noches de los campos de concentración.
     Probablemente la manera correcta de recordar la Shoá, de hacer historia en torno a ella, se encuentra en un difícil término medio.

ORACIÓN EN FORMA DE SALMO Dr. Manuel Olimón Nolasco*

Treblinka, Majdanec, Auschwitz, Birkenau, (Polonia)

Frío, silencio, ceniza… Cielo que reprime su luz, su color, sus cantos. Pesa y duele. Un pájaro sin alas se esconde en el follaje que tiembla.

Paisaje callado. Eres, sin quererlo, piedra de soledad donde gime la hierba, guijarro que hiere y no lamenta, calor que declina su vocación de amor, Flor que no llega a nacer.

Desde la cúspide de la ignominia se rasga el velo del firmamento, se deletrea el viejo trazo del salmo amargo: ¡Dios mío, Dios mío!, ¿Por qué me has abandonado?

POR LA VIDA Dra. Laura Magaña Valladares*

¿Porqué recordar uno de los episodios más cruentos de nuestra historia reciente si estamos por celebrar la entrada al nuevo milenio?

     En el umbral del nuevo milenio estamos viviendo un resurgimiento de sentimientos xenófobos y chauvinistas a lo largo y ancho de nuestro planeta. Grupos de corte fascista y nazi dejan oír sus consignas extremistas y racistas en Europa, Estados Unidos y aún en América Latina. Los skinheads han pasado a formar parte del abanico de grupos extremistas que causan estragos en las sociedades logrando popularidad el propagar sus ideas de odio racial y supuesta superioridad. El típico militante de estos grupos tiene entre 15 y 19 años y aunque constituyen tan sólo pequeños grupos, el hecho de que nadie se oponga a ellos representa un espacio para crecer y operar lo que los hace aun más peligrosos.

POR LA EXPERIENCIA Mtra. Julia Palacios *

     Nunca Jerusalén se había visto tan bella. Las murallas de la ciudad antigua se extendían como brazos abiertos para recibirnos amorosamente. Nuestras almas cansadas y nuestros corazones tristes ahí encontraron refugio. El nombre de Ciudad Santa tomaba sentido y la sensación de estar finalmente en la tierra prometida era verdaderamente real.
     La Ciudad de la Paz brillaba gloriosa, y como siempre, estaba dispuesta a ser descubierta en cada rincón y en cada esquina, a despertar una vez más, el inagotable asombro de quienes de ella estamos enamorados. La llegada a Israel fue un bálsamo de tranquilidad y fortaleza para el espíritu. La fascinación de estar en un país extraordinariamente joven, en una tierra con miles de años de historia, es una experiencia necesariamente provocadora para los sentidos, la mente y la imaginación.

UN ENCUENTRO Y UNAS PREGUNTAS Marisol Pérez Lizaur *

     Crecí durante la década de 1950 en Polanco, allí me hice amiga de unos vecinos, a casa de quienes mi mamá no me dejaba jugar: Eran judíos. Con el tiempo, en la Universidad, encontré otros amigos y amigas judías con quienes me identifiqué profundamente, mucho más que con otros muchos compañeros católicos como yo. Destaca mi entrañable amistad con Larissa. Durante el tiempo que realizamos la investigación sobre una familia mexicana, platicamos muy larga e intensamente sobre nuestras raíces comunes mediterráneas y religiosas. Poco a poco, me fui acercando a ese grupo extraño al que pertenecían mis amiguitos a quienes mi mamá veía con recelo.

VIAJE A POLONIA E ISRAEL A TRAVÉS DE SUS MONUMENTOS María Isabel Santaularia - María Isabel Tomás *

     El aprender a leer y entender el significado de lo que nos dicen la arquitectura y los monumentos, es algo apasionante. Visitar un país y leer a través de estas grandes hojas de piedra es comprender que la arquitectura no sólo funciona, sino que es testigo de los acontecimientos que en ella se llevan a cabo. Cada sitio recorrido, habla sobre los acontecimientos y sus personas. Todos ellos tienen un común dominador que es el simbolismo. Lo que leímos en ellos fue tristeza, sufrimiento, alegrías y logros alcanzados.

EN TORNO A LA SINGULARIDAD DE LA SHOÁ Raquel Hodara *

1- Lo evidente: la singular industrialización de la muerte
     En ningún lugar, salvo en la Europa ocupada por Alemania, existió un aparato con la sola y única finalidad de llevar a cabo, con la mayor eficacia posible, el asesinato masivo de seres humanos de ambos géneros y de todas las edades. Inagotables esfuerzos e incontables horas de trabajo fueron invertidos para lograr este cometido: se mejoraron los sistemas de transporte - alargando vías de ferrocarril, incrementando la cantidad de personas que podrían ser introducidas en cada vagón, sincronizando mejor los horarios - se sofisticaron las formas de engaño, destinadas en especial a evitar toda resistencia por parte de las víctimas - se optimaron los métodos de asesinato - con la activa y entusiasta colaboración de médicos y científicos - para hacerlo "más humano" y menos prolongado y se planearon y erigieron en Polonia- también principalmente por razones de eficiencia - las instalaciones necesarias para la implementación de los programas.

TESTIMONIOS DEL INFIERNO: ARTE DEL HOLOCAUSTO Lic. Carlos Lepe Pineda *

     Podría hacerse una reconstrucción del Holocausto a partir de las producciones artísticas que sobrevivieron a ese terrible período, y por las que los sobrevivientes produjeron en los años subsecuentes, pero convendría abordarlas desde diversas perspectivas: técnicas de producción artística, uso de materiales, composición, temática, símbolos...
     Palabras clave: Holocausto, arte de los genocidios, valores humanos, uso de materiales, símbolos de sobreviviencia.

LA NEGACIÓN DEL HOLOCAUSTO EN EL MEDIO ORIENTE

     La negación del Holocausto, añejo fenómeno en Occidente, se manifiesta cada vez con mayor frecuencia en Medio Oriente tanto en discursos pronunciados por figuras públicas como en los medios de comunicación y en resoluciones de organismos profesionales. A pesar de que algunas voces se oponen a esta distorsión deliberada de los hechos históricos, el argumento central de este movimiento revisionista: “los judíos inventaron el Holocausto con el propósito de proteger sus propios intereses”, es una premisa cada vez más aceptada en los países árabes y musulmanes. La creciente atracción por el Medio Oriente demostrada por los negadores de Occidente sustenta la hipótesis de que ésta es una de las pocas regiones en el mundo en donde los gobiernos no sólo no condenan sino que en ocasiones hasta patrocinan la propaganda antisemita.

AUSCHWITZ: A 60 AÑOS DE SU LIBERACIÓN

     El 27 de enero de 1945, el campo de exterminio de Auchwitz, en Polonia, fue liberado. A éste seguirían Buchenwald, Dachau, Mathaussen y muchos más. Allí se descubrió la mayor evidencia del peor horror vivido en la historia de la humanidad: una verdadera fábrica de muerte ideada y construida por el nazismo. Seis millones de hombres, mujeres y niños judíos, y muchos otros gitanos, homosexuales y minusválidos, fueron asesinados a conciencia bajo el mandato de Hitler desde 1933 hasta 1945.