SIONISMO Y NAZISMO: CONCEPTOS RADICALMENTE OPUESTOS

   En fechas recientes ha cobrado fuerza la campaña de desinformación sustentada en la supuesta analogía entre el sionismo y el nazismo. Ante hechos contundentes, dicha tergiversación histórica y conceptual carece de asidero en la realidad. No existe la más remota similitud entre ambas ideologías.
   Por un lado, la doctrina nazi está basada en teorías pseudocientíficas sobre la supuesta superioridad de la raza aria y la subsecuente inferioridad de todas las demás, empezando por la "raza" judía.
   Diametralmente opuesto, el sionismo es el movimiento de liberación nacional del pueblo judío, el cual propugna la igualdad de éste último ante la comunidad de naciones y su derecho a vivir en un estado soberano, democrático e igualitario en armonía con las naciones circundantes. El sionismo surgió precisamente como respuesta a las doctrinas racistas, discriminatorias y antisemitas que provocaron las persecuciones en contra de los judíos a través de la historia.

EL JUDAÍSMO Y LA TIERRA PROMETIDA

     "Y te dará a tí, y tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua, y seré el Dios de ellos" Génesis 17:8

     Pocos temas han merecido tanto la atención dentro del pensamiento teológico judío como el concepto de la Tierra Prometida. Desde los textos bíblicos hasta la liturgia y aún en los comentarios rabínicos, la noción de la tierra otorgada por Dios a Abraham y Sara, es central para la espiritualidad de Israel.
     En todas aquellas ocasiones en las que el judío reconoce su pacta con Dios, se recuerda la tierra.

LOS TERMINOS "JUDÍO", "HEBREO", "ISRAELÍ", "ISRAELITA" Y "SIONISTA" NO SON SINÓNIMOS

   El empleo generalizado del poder que confiere el uso de la palabra en los medios masivos de comunicación es un fenómeno típicamente contemporáneo. La fuerza que se le atribuye, el impacto que alcanza a tener como instrumento de enlace entre emisor y receptor y su extrema maleabilidad ofrece, a quien la detenta, un dominio ideológico de alcances insospechados.
   Usar la palabra para ganar adeptos, negar hechos o inventarlos ha llegado a ser práctica común en los medios de comunicación. Sin embargo, como con todo instrumento que inviste poder, el abuso o el mal uso de las palabras puede conducir a consecuencias irrevocables.
   En la discusión de la problemática judía, o en la sola mención de temas relacionados con ella, es común encontrar frecuentes distorsiones, aseveraciones fuera de contexto, un grado de desinformación extrema, y, en general, el uso equivocado de ciertos conceptos básicos que definen esta realidad tan compleja.
   Uno de los problemas que se han presentado en la prensa mexicana con más frecuencia es el uso indiscriminado de los términos "judío", "hebreo", "israelí", "israelita" y "sionista" y la sustitución arbitraria de uno por el otro.